Refugio para mujeres que sufren

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Margarita GuilléEn 1990, Margarita Guillé Tamayo, coordinadora ejecutiva de la Red Interamericana de Refugios (RIRE), conducía el primer programa de radio para mujeres con línea abierta (telefónica) en México. De las llamadas que recibía, 90 por ciento eran de radioescuchas cuyos problemas estaban asociados a cuestiones de violencia en todos sus tipos y modalidades.

El problema de la violencia llevó a Margarita, junto con otras compañeras, a formar una revista en 1993, con el objetivo de cambiar la realidad social en que vivían dichas mujeres. En ella se exponían temas sobre la problemática y la atención de ésta, pero después de un año, al ver que no tenían el resultado esperado, determinaron fundar la Organización Mujer Contemporánea, en 1995, que abre el primer refugio para mujeres que vivían violencia extrema en el país, en enero de 1996.

“Trabajando con el apoyo de voluntarios y donaciones de empresas, de 1996 a 1999 teníamos sólo cuatro refugios operando, por lo que nos dimos cuenta de que necesitábamos vincular y fortalecer este movimiento para tener más espacios que garantizaran la seguridad de las mujeres, dentro de una realidad social en la que ni siquiera la violencia familiar estaba tipificada como delito”, comenta Margarita.

La Organización se dio a la tarea de demostrar que la violencia contra las mujeres era un problema de Estado, y tomando como mecanismo propulsor las convenciones internacionales que defienden los derechos de las mujeres, presionó para que todos los acuerdos firmados por el Estado mexicano se llevaran hacia el establecimiento de leyes, así como para promover la obtención de recursos económicos.

“Fue toda una labor de cabildeo en la que vinculábamos el derecho que tenemos la ciudadanía de influir en el destino de nuestros recursos como tributarios. Por otro lado, aunque nosotras éramos muy pocas, nos hicimos de grandes aliadas en secretarías de Estado, en el Congreso de la Unión, con diputadas de la Comisión de Género —quienes a su vez hacían su propio cabildeo con los presidentes de la Comisión de Hacienda o de Presupuesto—. Íbamos tejiendo redes, alianzas, lo que me parece importantísimo para lograr cambios estratégicos en el país”, dice.

LOS LOGROS

PIlar del desarrollo social“Uno de los avances fundamentales que se alcanzó en materia legislativa fue la tipificación de la violencia familiar como delito en 1996, en el DF, hecho a partir del cual los demás códigos comienzan a homologarse en las distintas entidades federativas.

“Por otro lado, este esfuerzo también incidió en el desarrollo de programas específicos de políticas públicas que consideraban el financiamiento para los refugios, como el Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas (PAIMEF) —perteneciente a la Indesol— una de las fuentes de financiamiento más importantes para municipios y estados para atender las situaciones de violencia y políticas públicas”, relata Guillé.

Para 2005 operaban 14 refugios en distintas entidades del país, y Margarita Guillé asume la dirección de la Red Nacional de Refugios (RNR) —organización que agrupa a la mayoría de los refugios a nivel nacional y que a partir de 2010 es dirigida por Rosa María Salazar.

Durante los siguientes 10 años, el trabajo de la RNR se intensificó en el establecimiento de alianzas estratégicas con hombres y mujeres que se encontraban en espacios de toma de decisiones, y trabajó arduamente en la apertura de más albergues para mujeres, llegando a sumar más de 70 refugios en total a nivel nacional para 2010, de los cuales 60 por ciento son operados por la sociedad civil y 40 porciento por el Gobierno Federal.

“Se atienden aproximadamente a 6 mil mujeres al año, alrededor de 18 mil niños y niñas, y trabajan más de mil personas en todos los refugios existentes en el país, considerando tanto a los que están agrupados dentro de la RNR como a los que no lo están.

“Y aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, es muy importante que existan estos espacios secretos y confidenciales en donde se brinda a las mujeres protección, atención psicológica, médica, así como orientación legal; además de herramientas para el desarrollo de sus habilidades y fortalezas.”

VINCULACIÓN CONTINENTAL

SombrasLuego de varios años de enfocarse en mantener a salvo de la violencia a miles de mujeres en el país, la Red Nacional de Refugios se enfrentó con otra necesidad: brindar protección a mujeres extranjeras en el país, quienes sufren de violencia y de la violación de sus derechos porque no tienen la nacionalidad; así como a mujeres mexicanas que radican en el extranjero; adicionalmente a fortalecer sus acciones mediante la vinculación de las redes existentes en distintos países del continente.

Fue a raíz de lo anterior, y como resultado del Primer Encuentro Interamericano de Refugios que se realizó en 2006, que surge la Red Interamericana de Refugios (RIRE), con el objetivo de promover una incidencia política internacional.

Actualmente, la RIRE agrupa a redes de refugios de 17 países en América e impulsa la creación de nuevas redes en naciones donde no las hay. Uno de los más recientes logros de esta organización es la generación, a finales de agosto pasado, de un protocolo internacional para establecer la referencia de aquellas mujeres que son víctimas de violencia, que puede ser aplicado para el traslado de las mujeres entre países.

“Estamos sentando las bases para la constitución legal de la RIRE, trabajamos en la consolidación de este protocolo internacional de referencia de casos y también en la estructuración de un sistema de conteo de información que nos permita reflejar a cuántas mujeres atendemos en un día en toda la Red Interamericana del continente, lo que nos va a permitir tener índices de realidad, de qué capacidad de atención tenemos, cuánta gente participa, etcétera.

“Por otro lado, estamos trabajando en el diseño de políticas. Acabamos de firmar una carta compromiso de colaboración con la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), que está vinculada a OEA (Organización de los Estados Americanos), para trabajar en proyectos específicos de manera conjunta para impactar a todo el continente con el mejoramiento de las leyes, con la obtención de recursos y presupuestos,entre otras cosas.”

Margarita Guillé está convencida de que las transiciones las hacemos las y los ciudadanos en alianza con los gobiernos. “Me parece que los estados y los municipios necesitan empezar a articular políticas públicas totalmente eficaces, ancladas en una sociedad vigorosa y vibrante, aprender a leer los mensajes de los ciudadanos organizados y, al mismo tiempo, aprovechar y tomar ventaja de que existen organizaciones ciudadanas enfocadas a problemas muy específicos que el Estado no está atendiendo”, finaliza.

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