Alcaldes, olvidados en el apagón analógico

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nperez@alcaldesdemexico.com @npvences

Durante las últimas semanas de octubre y las primeras de noviembre de 2015, se desató una polémica en torno a si la fecha del 31 de diciembre para transitar definitivamente a la Televisión Digital Terrestre debía cumplirse o no. El Gobierno Federal se manifestó a favor de respetarla, mientras que Televisa intentaba prorrogarla. Al final, se impuso la voluntad oficial.

Eapagon-digitalnfrascados en su duelo de “fuercitas”, un bando y otro pasaron por alto el error inicial de no haber incluido en la estrategia global del llamado apagón analógico al que sin duda debía ser el sexto sujeto obligado por la Constitución Política: las autoridades municipales.

Este eslabón, el último en la estructura de gobierno, el que tiene el contacto directo con la población, era clave para difundir entre los habitantes la información básica para entender qué es la transición a la Televisión Digital Terrestre, cómo sería el proceso de implementación, cómo podrían evitar ser víctimas de la múltiple mercadería falsa que invadía las plazas donde el apagón analógico se iba ejecutando y, en general, cómo debía prevenirse ante la inminente llegada del plazo establecido para que la señal análoga de televisión desapareciera en el país.

Los 2,445 alcaldes de México tenían que haber sido previamente capacitados en el tema, para que después lo difundieran profusa y correctamente en sus localidades y así disminuir la incertidumbre provocada por la desinformación. En vez de eso, no se les dio el nivel de importancia que tenían para lograr un proceso exitoso.

De entrada, no se les consideró en el mandato constitucional que establece que los cinco sujetos obligados en el proceso de transición a la Televisión Digital Terrestre son: 1) La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), responsable del padrón de beneficiarios a quienes se entregarían los 9.4 millones de televisiones; 2) La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encargada de hacer la entrega física de las televisiones; 3) Concesionarios, obligados a tener lista la señal digital para sustituir la análoga; 4) Medios públicos, igualmente obligados a reconvertir su señal, de análoga a digital, en los tiempos plasmados en la Constitución; y 5) El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), encargado de ordenar el apagón en cuanto los cuatro componentes anteriores reportaran estar listos.

Una vez cubiertas las cuatro primeras etapas, el IFT notificaba a las autoridades locales, quienes hasta ese momento se enteraban de que disponían de sólo un mes para difundir la noticia y asegurarse de que toda la población supiera qué hacer. Por supuesto esa condición no se cumplió en ninguna de las zonas geográficas por donde el apagón analógico fue avanzando y esa fue una de las razones de que aumentara la cantidad de personas que se quedaron temporalmente sin televisión.

Este 31 de diciembre la señal análoga dejará de transmitirse en todo el país y para la última etapa se reservó a la zona centro, la más densamente poblada, la que incluye a la Ciudad de México. Muy pronto atestiguaremos qué tanto las autoridades delegacionales del Distrito Federal pudieron preparar a su población para la nueva realidad televisiva.

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