Inseguridad y negocios Derivados

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nperez@alcaldesdemexico.com @npvences

Por indigesto que sea, la inseguridad también es un motor de negocios. Y muy potente. Los crecientes números de delitos, tanto derivados del crimen organizado como del fuero común, han vuelto cada vez más apremiante la necesidad de gobiernos estatales de invertir en la instalación de centros de control, comando, comunicación, cómputo y calidad (C5).

Hay registro de que en seis años se pusieron en operación sólo cinco unidades de este tipo, en Nuevo León (2009); Sinaloa (2013); Morelos y Guanajuato (2014), y Ciudad de México (2015). Mientras que durante el primer semestre de 2016 se inauguraron tres más, en los estados de Durango, en mayo, y en Puebla y el Estado de México en junio. Este último, por cierto, se ostenta como el más grande, equipado y moderno de América Latina.

Pero además, también este año, otros seis gobernadores, los de Sonora, Michoacán, Colima, Querétaro, Jalisco y Guerrero han anunciado la intención de instalar un C5 en su territorio en los próximos meses o en 2017, a más tardar.

Para incorporar más elementos al tema, diremos que los C5 son el punto en el que se une la información relacionada con la seguridad pública y las emergencias de la población, a través de medios como radiocomunicación, llamadas de emergencia, denuncia anónima, Locatel, Protocolo Alba, Alerta Ámber, entre otros, complementándose con el sistema de videovigilancia.

El objetivo del C5 es contar con un sistema integral que emita información estratégica para la toma de decisiones, al recopilar y procesar datos de miles de cámaras y sensores distribuidos en los territorios de los estados que estarán interconectados con autoridades del sistema de emergencias 066 y federales.

El C5 es un instrumento para coordinar y apoyar las operaciones en distintos niveles (colonia, municipio, región y estado). Integra en sus operaciones a fuerzas federales y estatales. Se comparten bases de datos con la federación para identificar vehículos y delincuentes, sellar entradas y salidas en caso de delito, unificar información y procesar datos para fines de inteligencia.

Empresas como Huawei, Cisco, Barco y Seguritech, entre otras, involucran los máximos adelantos tecnológicos para hacer de los C5 una plataforma capaz de canalizar los más insospechados requerimientos de una población creciente y en constante riesgo.

Entendiendo la magnitud de su impacto, resulta entonces que la instalación de un C5 es relevante no sólo por la inteligencia que incorporan los gobiernos locales para atender las emergencias ciudadanas y prevenir y combatir el crimen, sino por el elevado monto de las inversiones que se requieren y, por lo tanto, el volumen de negocio que representan. Baste decir que los centros en operación hasta ahora, significan una inversión aproximada por 26 mil millones de pesos, mismos que en gran parte son financiados a través de deuda pública.

Debido a las condiciones de inseguridad a las cuales ha llegado el país, ningún ciudadano puede objetar que se canalicen a este fin los enormes montos ya mencionados, si con ello se garantiza la tranquilidad personal, familiar y social.

Pero eso sí, a partir de estas obras monumentales, los gobiernos están obligados a disminuir drásticamente los índices de criminalidad. Es inaceptable que, contando con tal nivel de tecnología y equipamiento, no se reduzcan sensiblemente y en poco tiempo los preocupantes índices de criminalidad. Habrá que estar atentos.

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