Internet de las cosas para mejores servicios públicos

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nperez@alcaldesdemexico.com @npvences

Para los gobiernos locales que no están familiarizados con el “Internet de las cosas”, es el momento de aproximarse a este concepto, que ha sido tema cotidiano desde hace un tiempo en el mundo de la tecnología, y que muy pronto lo será también en el de la administración pública, así como en el de todos los usuarios de servicios públicos que habitamos el país.

La empresa francesa Sigfox, a través de su operador en México, IotNet, está en pleno proceso de instalación de la red de antenas que permitirá llevar de un lado a otro la señal para activar todo tipo de soluciones destinadas a cualquier industria y al sector público. En cuanto a este último, el beneficio notorio en las localidades serán los servicios, complejos y sencillos, que un gobierno esté dispuesto a ofrecer, basado en el uso de tecnología.

El tendido de la red comenzó en octubre de 2016 y en cuatro meses la empresa cubrió más de 20 ciudades y 32 por ciento de la población total país. El plan es dar cobertura, antes de 2019, a 85 por ciento de los mexicanos, asentados en 50 por ciento de la superficie nacional. Es decir, en dos años creará la plataforma tecnológica que permitirá a las ciudades chicas, medianas y grandes constituirse en comunidades inteligentes.

Esa es la expectativa. Lo que la práctica demanda que ocurra ahora, depende de una ecuación transformadora que consta de tres variables con el mismo valor: voluntad de los municipios y estados para adoptar tecnología en el ofrecimiento de servicios públicos; motivación de las startups para que creen toda clase de aplicaciones que permitan acceder digitalmente a los servicios públicos; y compromiso de las universidades para generar el capital humano y conocimiento inherentes a este fin.

Sigfox es la única empresa facultada para instalar en México la red que dará a las cosas algo parecido a vida propia, a través del uso de sensores de toda índole: un alumbrado público que reporte desperfectos o un consumo excesivo de energía; un monitoreo del aire que indique la calidad de lo que respiramos, pero también cómo mejorar dicha calidad basándose en el análisis de los datos que arroje; un uso de transporte público que optimice el tiempo de los usuarios, al programar horarios precisos o capacidad de cada corrida; estacionamientos automatizados; medición de la calidad, cantidad, desperdicio o buen uso del agua; gestión de residuos, administración de señalamientos y todo lo que sea posible imaginar en cuanto a mejoramiento de servicios públicos.

La red estará lista en un tiempo relativamente corto. Lo que tiene que ocurrir paralelamente es lo que debe ocuparnos en los meses y años siguientes. En primer lugar, debe despertar el interés de los gobiernos locales por modernizar sus servicios y detonar con ello el crecimiento económico de sus municipios. Esto agudizará a su vez el apetito de startups por diseñar cada vez más aplicaciones e impulsará la actividad creadora de las universidades. Mucho por hacer y mucho por ganar.

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