Ahora sí, hacia el 2018

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El autor es Decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM. Twitter:@ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

Al momento de redactar esta nota están por realizarse elecciones en Coahuila, Nayarit, Veracruz y el Estado de México. Llega una fecha en la que se ponen a prueba las capacidades de los órganos públicos locales electorales (OPLE), del Instituto Nacional Electoral (INE) y del marco jurídico establecido en 2014. Independientemente de los resultados y reacciones de ganadores y perdedores, las enseñanzas están a la vista.

En la perspectiva de elecciones de 2018, las cuatro locales de este año muestran la complejidad del trabajo que ya están enfrentando las autoridades electorales. Los comicios mostraron distintas dificultades para los OPLE y para el INE, en especial en la meta de la reforma electoral y de homogeneizar las características de todos los procesos.

En Veracruz se hizo evidente el esfuerzo que implica organizar 212 elecciones, una en cada municipio. Sin duda, uno de los principales factores que dificultaron las cosas fue la actitud del gobierno estatal , igual que en Nayarit, de limitar la entrega de recursos económicos a los OPLE. La organización de elecciones requiere una calendarización precisa de actividades, para las cuales se requieren recursos oportunos. No entregarlos a tiempo es una forma de minar la autonomía e independencia de los órganos electorales. Con todo, en Veracruz se logró un buen trabajo de organización en cada localidad. Aun así, fue necesario que el INE se encargara de organizar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que es una atribución establecida para los OPLE. La razón es la misma: no se trata de un solo PREP, sino de 212 sistemas que dan cuenta de resultados preliminares en cada municipio.

En Nayarit el proceso electoral mostró la importancia de que los OPLE se consoliden oportunamente. Adicionalmente a la falta oportuna de recursos, el OPLE enfrentaba el proceso sin una estructura experimentada e incluso sin instalaciones adecuadas. De hecho, el INE intervino para coadyuvar con el OPLE el fortalecimiento de su institución.

Coahuila mostró los efectos de sus peculiaridades al contar con seis partidos locales y tres candidatos independientes para la gubernatura del estado, procesos relativamente sencillos se complican mucho. Ejemplo de ello fue el diseño de las actas en las que funcionarios de casillas asientan los resultados, pues se formaron dos coaliciones, una integrada por cuatro partidos y otra por siete. Ante este número de actores y una sola acta es poco factible que quepan todas las posibilidades de voto del elector. La coordinación entre el OPLE y el INE fue fundamental para el buen diseño de los documentos electorales y el desarrollo adecuado del proceso.

Sin duda, la elección del Estado de México fue la más compleja, a pesar de que sólo se realizó para gobernador. El proceso era importante simplemente por el tamaño del padrón (11’345,041 ciudadanos), y la percepción de que esta elección constituía un precedente importante para la presidencial. Adicionalmente la competitividad de los partidos hizo que se esperara un resultado muy cerrado y se generaron importantes expectativas sobre lo que pudiera pasar. En estos casos la coordinación entre el INE y el OPLE se vuelve importante. Ello ocurrió para muchas de las actividades de organización, pero el OPLE no operó el llamado “PREP Casilla”, que había diseñado el INE para agilizar la entrega de los resultados preliminares la noche de la elección.

Las cuatro elecciones generaron importantes lecciones para los OPLE y el INE. Convendrá iniciar un proceso de reflexión y análisis para preparar la elección de 2018. Las lecciones de este 4 de junio tendrán que asumirse y revisar que el Reglamento de Elecciones que aprobó el INE el año pasado sea una buena base para consolidar el trabajo con los OPLE en 2018.

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