Es momento de evaluar al INE y a los OPLE

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El autor es consejero electoral del INE. Twitter: @ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

Junio es un mes por entero electoral. A la jornada del día 5 seguirán los cómputos en los distritos y municipios, se entregarán las constancias de mayoría a los candidatos ganadores, se solucionarán las impugnaciones que se presenten ante los órganos jurisdiccionales y culminarán las actividades de fiscalización de las campañas, sólo por mencionar algunas actividades.

Serán semanas de debate que sin remedio traerán críticas y acusaciones de todo tipo entre los actores de la elección. En este contexto, se abrirá también una etapa de valoraciones sobre el desempeño de las autoridades electorales, una buena oportunidad para evaluarlas de manera objetiva.

El Instituto Nacional Electoral (INE) llega a los comicios fortalecido en su relación con los órganos electorales locales y con acuerdos que han permitido dar seguimiento puntual a la organización de las jornadas en las 14 entidades donde se desarrollaron los procesos electorales.

Es frecuente leer o escuchar críticas al INE sobre su desempeño y sobre su capacidad para realizar sus funciones de forma adecuada. Bien, es ahora el momento para evaluar. Más allá de las preferencias electorales de cada quien y de los ganadores o perdedores de los comicios, las tareas están realizadas, no sin dificultades, y los números están a la vista. Éste fue el primer conjunto de elecciones locales, no concurrentes con la federal, en las que participa el INE junto con los organismos públicos locales electorales (OPLE), por lo que es válido preguntarnos si funcionó o no el nuevo modelo electoral nacional.

En toda elección, parte de las primeras evaluaciones tiene que ver con el cumplimiento de las metas que nos pusimos como autoridades: ¿Se instalaron las casillas previstas?, ¿acudieron los ciudadanos capacitados para integrar las mesas directivas de casilla?, ¿se reportaron incidentes importantes el día de la jornada electoral?, ¿funcionaron los sistemas de cómputo previstos para el día de la elección?, ¿operaron los programas de resultados electorales preliminares (PREP) organizados por cada autoridad local?, ¿operaron los conteos rápidos en los OPLE que se propusieron hacerlos?, ¿se realizaron los cómputos en los municipios y en los distritos de los estados con oportunidad? He ahí un primer paquete de temas para evaluar a las autoridades.

Luego vendrán otros retos: ¿cómo fue la participación ciudadana en la elección?, ¿acataron los partidos los resultados electorales? Es frecuente que los ganadores aplaudan a la autoridad y los perdedores se quejen y acudan a los tribunales para hacer valer sus dichos.

Además de lo anterior, el INE tendrá que fiscalizar en tiempo récord una gran cantidad de campañas y, en consecuencia, habrá que sancionar a quienes cometan irregularidades y resolver sobre las quejas que se presenten al respecto. Al final, los tribunales emitirán sus sentencias y determinarán si las autoridades actuaron de forma correcta en sus juicios e interpretaciones de la ley.

Evaluar con objetividad a las autoridades pasa por responder acertadamente éstas y más preguntas. Con seguridad habrá muchas áreas en las que deberemos perfeccionar nuestros procedimientos y decisiones. El INE y los OPLE estamos obligados a rendir buenas cuentas a la sociedad sobre nuestro desempeño. Así lo haremos.

Será importante distinguir entre este tipo de análisis y la crítica ligera que también es bienvenida y que habrá qué atender. Los mexicanos preferimos estos procesos para transitar entre los gobiernos, que cualquier tipo de manifestación que se aparte de la ley o que opten por la violencia

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