En marcha, eje Sinaloa-Tamaulipas

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Malova,Rolando, EjeSin el fortalecimiento de las finanzas públicas del país, el Corredor Económico del Norte, al igual que el eje Lázaro Cárdenas-Laredo y el tronco Sur- Sureste están condenados a alargar su ejecución por tiempo indefinido.

Consecuentemente, las obras de infraestructura relacionadas con dichos proyectos perderán su efecto multiplicador en competitividad, costos logísticos y bienestar social, especialmente en las entidades federativas involucradas. De ahí la importancia de aprobar las reformas estructurales pendientes en los aspectos hacendario y energético, porque de otra forma no se reunirán los recursos monetarios para la consolidación de esos proyectos, asegura Rolando García Martínez, secretario Técnico de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

El riesgo es que dichos corredores económicos se pospongan, como ha ocurrido con el del Istmo de Tehuantepec —ideado antes de la década de 1980— o bien, en el peor de los casos, que sean cancelados por la falta de viabilidad financiera como sucedió con el puerto de Punta Colonet, en Baja California.

SUR-SURESTE, PRIORIDAD

Por lo pronto, García Martínez comenta que la Conago acordó reactivar la Comisión para el Desarrollo Integral de la Región Sur- Sureste, bajo la coordinación del gobernador de Tabasco, Arturo Núñez.

Dicha comisión deberá integrar una cartera de obras de infraestructura de impacto y de interés para los estados de Veracruz, Campeche, Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Puebla.

“El Sur-Sureste es prioridad para el Gobierno Federal, una región con grandes contrastes, áreas industriales potentes y áreas rurales marginadas, como la sierra de Puebla o Guerrero y Oaxaca que la pasan muy mal.”

En este sentido, Rolando García celebra el anuncio de la construcción del Tren Rápido Transpeninsular que, en su primera etapa, recorrerá 336 kilómetros de Mérida, Yucatán, a Punta Venado, en la Riviera Maya. En las dos rutas que se tienen previstas, se calcula una inversión de 11 mil millones de pesos (mdp). Si bien dicha obra se planeó desde el sexenio pasado, falta que la actual administración comience a trabajar.

Asimismo, en un intento por revivir el mencionado proyecto del Istmo de Tehuantepec, que pretende funcionar como un puente terrestre de movilización de carga entre el Océano Pacífico y el Golfo de México, la Federación y los gobiernos de los estados de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco firmaron en marzo pasado un acuerdo de colaboración para convertir a dicha zona en un Centro de Manufactura y Distribución Global de Productos, debido a su ubicación geográfica estratégica, la infraestructura de transporte disponible y el potencial de recursos naturales.

EL NORTE, DINÁMICO

El Corredor Económico del Norte, una de las empresas más importantes de los últimos años, ha visto pasar por lo menos tres presidentes de la república —Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña—. Se espera que este último inaugure en octubre próximo la autopista Mazatlán Durango, quizás la más grande en la historia de las carreteras de México.

No obstante estos avances, dicho proyecto tiene que complementarse con la modernización portuaria. De ahí que el gobernador de Sinaloa, Mario López Valdés, anunciará una próxima visita a China para buscar inversionistas que tengan interés en desarrollar los puertos de Mazatlán y Topolobampo.

Después de la inauguración del Puente Baluarte en 2012, el cual une a los estados de Sinaloa y Durango, y que costó 2,450 mdp, el gobierno de la primera entidad espera la aprobación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para construir un aeropuerto de carga en su territorio.

Ante la importancia y la cantidad de obras públicas que fortalecerán a la región, Roberto Cruz Castro, secretario de Desarrollo Económico de Sinaloa y también presidente de la Comisión de Atracción de Inversiones de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Económico (AMSDE), informa que dicho polo de desarrollo contará con un fideicomiso que será integrado por los estados que lo conforman (Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas).

Asimismo, las autoridades locales ya iniciaron las primeras reuniones, para planear la edificación de parques industriales, conforme al perfil productivo de las ciudades involucradas. Como un valor agregado, elfuncionario añade que el Corredor contará con un gasoducto, cuyas obras comenzarán en 2014. “El gasoducto del noroeste significará contar con capacidad industrial diversificada. Habrá posibilidades de que se instalen empresas manufactureras de peso, como las armadoras de autos, en tanto que los ingenios azucareros podrán modernizarse”, comenta Cruz Castro.

MÉXICO-ASIA-PACÍFICO

Sobre el desarrollo del eje Lázaro Cárdenas- Laredo, Rolando García asegura que va por buen camino. Recuerda que el puerto michoacano es de los pocos en el mundo que recibe grandes embarcaciones (de más de 160 mil toneladas), no obstante actualmente se buscan inversiones para ampliar su capacidad de carga.

La Conago, que ha decidido llamar a este puerto y al de Manzanillo como el Corredor México-Asia-Pacífico, pretende mejorar la conectividad carretera y ferroviariade ambas instalaciones logísticas. Por lo pronto, la Conago gestiona los recursos ante el Gobierno Federal.

“Manzanillo, por ejemplo, tendrá que resolver sus problemas de conectividad entre en el puerto y la falta de un ferrocarril que le permita rodear la zona centro de la ciudad, con la cual hoy tiene que convivir. Y esto urge pues a través de este puertose mueven dos millones de contendores al año”, refiere García Martínez.

El representante de los gobiernos estatales menciona que en este empeño también se encuentra el puerto de Lázaro Cárdenas, ya que los libramientos ferroviariosa las ciudades de Morelia y Celaya permitirían el tren subir la velocidad promedio de 25 kilómetros por hora a 50 kilómetros, lo cual bajaría los costos logísticos del comercio, sobre todo para el que va al sureste de Estados Unidos.

RESISTIR EL CAMBIO DE PODERES

Alejandro García, investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), opina que “es necesario impulsar una cultura de responsabilidad, transparencia y eficiencia no sólo de las haciendas públicas de los gobiernos locales, para que hagan un uso más eficiente de los recursos públicos, sino también para que el Gobierno Federal difunda mejor estas obras”.

Recomienda que los grandes proyectos de infraestructura cuenten “con un equipo de transición, esto es personal e instrumentos legales específicos, para que puedan arrancar y no tengan que esperarse a que salga otra vez un Plan Nacional de Desarrollo (PND), que implique un periodo de consulta, o en el peor de los casos, que queden empantanados”.

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