Automotrices están mejor en México

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Una de mis principales preocupaciones es el desarrollo de gobiernos locales, por lo que a través de productos editoriales, he fomentado las buenas prácticas municipales, donde la administración y el servicio a los ciudadanos debe mejorar.

La amenaza de Donald Trump de provocar que las tres grandes automotrices estadounidenses salgan de México, pone en riesgo la economía de los estados donde éstas están instaladas o pensaban invertir, poniéndole el pie a la generación de empleo, los planes de desarrollo y atemorizando a la iniciativa privada no sólo proveniente del país vecino sino internacional que busca establecerse en nuestro país.

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Pero ¿por qué las automotrices establecidas en México se sienten preocupadas por el efecto Trump?

Resulta que una de las propuestas de campaña de Donald Trump como candidato fue imponer un arancel de entre 10 y 35 por ciento a los vehículos producidos en México, esto con el objetivo de desincentivar la producción de vehículos en el territorio mexicano y regresar tanto empleos como ingresos a Estados Unidos.

Esto no es poco, pues solo de enero a octubre del año pasado, 86.1% de las exportaciones de automóviles y camiones fabricados en México se dirigieron al mercado de Estados Unidos y Canadá, con una suma equivalente a los 2 millones de vehículos, mientras que para Centro y Sudamérica, así como para Europa, Asia y África solo fueron enviadas 320 mil unidades.

Es decir, Estados Unidos concentra 77% de las exportaciones de automóviles y camiones mexicanos, una cifra que ha ido incrementando con el paso del tiempo, pues ya supera a casi el doble el 34% registrado en 2008.

Esta amenaza, disfrazada de propuesta, también pone en riesgo los empleos de miles de mexicanos y el desarrollo de los estados del país que tienen como principal vocación económica la fabricación y ensamblaje de automóviles.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE), la industria automotriz aporta el 3.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, y actualmente México es el cuarto exportador a nivel mundial, por lo que la decisión del presidente electo de EU de regresar a las armadoras a su país pondría en peligro la estabilidad económica de los más de un millón 100 mil mexicanos que viven de este sector.

El INEGI señala que la industria automotriz genera anualmente alrededor de 730,923 empleos directos y 370 mil indirectos, principalmente en la fabricación de autopartes, siendo los proveedores, distribuidores, talleres y fábricas de autopartes, los más importantes.

Los empleos en fábricas mexicanas generan alrededor de 81 mil millones de pesos en los llamados clústers y sirven como motor económico de estados como San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Aguascalientes y Estado de México.

¿Cuál es el panorama actual de la Industria automotriz en México y qué debe esperar con la llegada de Trump a la Casa Blanca?

Actualmente hay 32 armadoras instaladas en México, de las cuales cuatro son de General Motors, tres de Chrysler y otras tres de Ford, todas ellas marcas estadounidenses. En ventas, la japonesa Nissan tiene el primer lugar, seguida de la americana General Motors; Volkswagen de Alemania, las provenientes de Japón, Honda y Mazda; Kia proveniente de Corea del Sur y la también japonesa Toyota, entre otras.

La información más reciente de la Balanza Comercial estadounidense revela que hasta octubre de 2016, México se situó como el tercer exportador de camiones y autobuses y el que más autopartes vende a la industria de EU.

De lado de las importaciones, el mercado mexicano es el cuarto consumidor de autos estadounidenses, el segundo comprador de camiones, autobuses y autopartes, solo superado por Canadá.

En el marco del Tratado del Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), las principales armadoras automotrices impulsaron una agenda de exportación que colocó a México como el tercero a nivel global, sin embargo, este mercado podría volverse vulnerable con una posible renegociación de Tratado o incluso su expiración.

La realidad es que la propuesta de Trump, lejos de entusiasmar a la que alguna vez fue considerada la Meca automotriz en Estados Unidos, resulta una propuesta económica forzada y más demagógica que beneficiaria, debido a que los acuerdos comerciales del TLCAN ofrecen más ventajas para sus miembros y las empresas automotrices, que los que puede atraer la inversión de millones de dólares en territorio estadounidense.

Y es que aunque la estadounidense Ford ya ha cedido a la presión del multimillonario retirando una inversión de 1,600 millones destinada a la construcción de una ensambladora en San Luis Potosí, BMW ha dicho sentirse en México como en casa.

Pese a haber sido el nuevo blanco de las amenazas Trumpistas, la marca alemana reiteró que seguirá adelante con la inversión de 1,000 millones de dólares en una planta ensambladora en San Luis Potosí, misma que comenzará a funcionar a partir de 2019.

Para Trump no será sencillo amilanar a las empresas que no son de su país, pues existen 44 acuerdos comerciales internacionales que les otorgan ventajas al establecerse en México.

El hecho es que ensamblar automóviles en México trae consigo beneficios fiscales e incentivos para las automotrices, lo que se traduce en el costo total del auto para los consumidores, principalmente los que se venden en Estados Unidos, a los cuales se puede acceder con mayor facilidad.

Esto nos hace pensar que los daños colaterales del discurso de Donald Trump no han sido calculados por su equipo que continúa perdiéndose en la demagogia del discurso, estableciendo un estado de terror financiero para la iniciativa privada y la estabilidad de la economía de la potencia mundial que aún no saben cómo dirigir. Es mi opinión…

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