Cárcel a la mexicana

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Alcaldes de México

El sistema penitenciario fue ideado con el objetivo de castigar un delito y  también el de rehabilitar a quien lo comete. Sin embargo, desde sus orígenes, la organización carcelaria ha reproducido a escala las condiciones sociales de un territorio, en las que las divisiones económicas, la marginación, el tráfico de influencias, el abuso de poder y las malas condiciones de vida, impiden el desarrollo al interior y la reinserción al exterior del recluso.

Características que no son hechos aislados, que suceden en muchas cárceles del país y que nos demuestran que el sistema penitenciario en México está en crisis, pues sus capacidades administrativas y espaciales están a punto de reventar.

El sistema penitenciario mexicano cuenta con 418 centros, es decir, la capacidad de albergar a 185,176 internos, sin embargo, hasta 2013, la población en las cárceles ascendía a 231,510 presos, lo que significa que existe una sobrepoblación del 24.35 por ciento, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública.

Son las internas las que más padecen estas condiciones y es que las constantes quejas sobre violaciones a su dignidad, están presentes durante todo su proceso penal al no existir una adecuada separación entre hombres y mujeres, la falta de higiene, el deficiente servicio médico y la inexistencia de instancias en las que puedan denunciar estas agravantes.

Qué decir del calvario que viven las que son madres al interior de un penal, sin la atención suficiente para quienes están embarazadas, sin áreas especiales para los menores que desafortunadamente nacieron en el encierro y sin la alimentación y cuidados necesarios para un buen desarrollo.

La economía, el nivel escolar, las condiciones familiares, la falta de oportunidades, ineficientes programas de prevención del delito y la violencia, son entre otras, causales de la delincuencia y descomposición social; los Centros de Readaptación deben tener como tarea evitar el contagio y crecimiento de la criminalidad, mediante un verdadero y profundo trabajo de formación, capacitación para el trabajo, ayuda psicológica y la dignificación, empezando desde el respeto a los derechos humanos y la “justa justicia”.

Hay resultados buenos de quienes lograron salir adelante pese a su encierro, de quienes mantienen la esperanza aprendiendo un oficio y quienes están dispuestos a cambiar, sin embargo, son más las condiciones que impiden un futuro de cambio para quienes desean continuar, son más las formas jurídicas que hacen complejo y contradictorio el sistema penitenciario, es mayor el peligro de una situación fuera de control y son altos los índices que califican actos y condiciones al interior de un penal como tortura y discriminación. Es mi opinión…

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