Gobierno y legitimidad

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Especialista en Desarrollo Municipal, ponente en seminarios, coloquios y congresos nacionales e internacionales, interesado en políticas públicas, especialmente en áreas de seguridad púiblica, juventud, desarrollo, programas sociales y obra pública.

Gobierno_Legitimidad_Alcaldes_de_Mexico_Octubre_2015Hace dos semanas se festejó lo que se considera el aniversario del inicio de la independencia de nuestro país, festividad que une a la población nacional bajo la idea de libertad.

Durante esta ceremonia pudimos observar por los medios de comunicación masiva (mass-media) la forma en que la gente de diversas entidades como México, Guadalajara, Veracruz, Guanajuato, D.F. esperaba por parte de su gobernador estatal, la representación del grito que en 1810 daría inicio a este movimiento independentista.

En este grito se pudo observar y escuchar el apruebo y desapruebo de la población hacia sus gobernantes, situación ocasionada por el cansancio de la población hacia el despotismo, la corrupción, la impunidad, la desigualdad y las acciones deliberadas de quienes están en los cargos públicos más representativos e importantes del país.

Hoy conmemoramos otro acontecimiento que unió a la sociedad, el recuerdo del autoritarismo, la violencia y lo que conocemos como la matanza estudiantil del 2 de octubre, a la que se le suma la desaparición forzada de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa en septiembre de 2014 que aún hoy causa revueltas y múltiples opiniones.

Las personas viven en sociedad para interrelacionar actividades sociales y económicas con el fin de colaborar y obtener un máximo beneficio de todas las personas, situación que en colectivo lleva a desarrollo, como tal, las sociedades son un producto cultural, fruto de las relaciones de los grupos humanos y de su interacción con el medio en el que se emplazan, construyen y forman espacios (públicos y privados), estructuras de poder, modos de vida en un momento definido (Estrellita García, 2010).

Sin embargo ante estas relaciones surgen conflictos de diferente índole, por lo que es necesaria un mediador que controle y resuelva estos conflictos sociales, a favor del bienestar, este actor es el gobierno o el estado (Rousseau, 1762); el cual parece haber perdido su razón de ser, la cual es garantizar la seguridad de las personas gobernadas en términos de: protección, subsistencia, hacer prevalecer la propiedad privada, la armonía social y redistribuir la riqueza.

Cuando se trata de poder, de política y de gobierno, se deben considerar aspectos primordiales como: quién gobierna, dónde gobierna, para qué gobierna, a quienes gobierna y cómo los gobiernas; en teoría se habla de una población específica, de un territorio y de mecanismos para hacer que el estado de derecho funcione a cabalidad como la participación ciudadana, la gobernanza, la contraloría social, pero sobre todo la honestidad, la confianza y el compromiso.

Constantemente en los medios de comunicación se exhiben noticias sobre fraudes, corrupción, redes delictivas en las que funcionarios se ven envueltos, pero sobre todo se exhiben las disparidades sociales surgidas de los salarios, los lujos, los privilegios que se otorgan los políticos cuando ingresan a la parte gobernante; o los abusos del poder, la falta de transparencia, la ineficacia e ignorancia ante un puesto público.

Mientras que en la clase trabajadora el ingreso lo obtienen con base en un salario mínimo, sus méritos, su destreza, su capacitación; debido a esto es común la desigualdad social, o vislumbrar en las calles a sujetos trabajando en la informalidad, a profesionistas empleándose en sectores que no tienen nada que ver con su profesión (Reygadas, 2011).

El motivo de existencia del estado es velar por la población gobernada, no por los intereses personales; como lo segundo se ha interiorizado en la vida cotidiana de la población mexicana, podemos ver en eventos cívicos de importancia como los mencionados antes, o en días comunes, a la población protestando, quejándose del mal gobierno, de los abusos de poder, de la incapacidad de gobernar.

La legitimidad es un término asociado a las ciencias políticas, sociales y humanas que designa el seguimiento del orden jurídico (Carrillo Prieto, 1984), es decir, la sociedad reconoce, acepta y acata voluntariamente los lineamientos dictados por sus autoridades ya que las autoridades son elegidas del mismo grupo poblacional y actúan para el beneficio colectivo (Habermas, 1976).

Sin embargo, esto ha dejado de ser una realidad, ya que ante la perspectiva social se visibiliza la desvalorización del estado, los niveles bajos de credibilidad y aceptación de las autoridades, la baja participación electoral y en especial la ilegitimidad de los actos gubernamentales, y al no contar con el apoyo poblacional el gobierno enfrenta una crisis, que si no es solucionada, en algún momento será incontrolable.

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