La política no es un negocio, pero…

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La autora es gerente de Comunicación y Relaciones Públicas de LID Editorial Mexicana.

Sabemos que la política no es, no debería ser, un negocio, como tampoco lo es el hogar, pero ya lo decía Margaret Thatcher: “quien sepa de los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país”. De la misma manera, quien entienda cómo hacer que un negocio funcione estará en el camino de saber cómo hacer que funcione un municipio, un estado, un país. Tu_vida_tu_mejor_negocio_Alcaldes_de_Mexico_Septiembre_2016

Poner en clave de negocio áreas de actuación que, aparentemente, no tienen nada que ver con la actividad empresarial es un buen ejercicio de reflexión sobre ellas e, incluso, sobre la vida en su totalidad. Clarifica, ordena y aplica en la vida personal una de las herramientas más poderosas de las empresas: la planeación.

¿Por qué si en el mundo de los negocios es tan importante planear no lo hacemos con otras actividades y con nuestra propia vida? Si bien cada ámbito tiene su propia naturaleza y condiciones, hay generalidades, procesos y metodologías profesionales del mundo de los negocios que pueden adaptarse a otro tipo de actividades (política, academia, deporte, hogar, etc.) y, en última instancia, a la creación del proyecto personal de vida.tu-vida-tu-mejor-negocio

Todo político, como toda persona que se apasione por su trabajo y su quehacer cotidiano, sabe que las mejores prácticas y el desempeño profesional pleno están íntimamente ligados a la realización personal; ya decía Aristóteles que gobierna mejor una buena persona que una buena ley. Por ello, en política, como en cualquiera otra área, es  buen negocio tener una vida buena.

Éste es el planteamiento en el que se basa Salvador Alva, líder del Sistema Tecnológico de Monterrey, en su libro Tu vida, tu mejor negocio, de LID Editorial Mexicana, en el que propone que eso que llamamos felicidad podríamos alcanzarlo siguiendo una metodología que en el mundo de los negocios permite llegar a la obtención de utilidades. Para ello crea un paralelismo entre la planeación estratégica y el plan de vida personal.

Es una propuesta eminentemente práctica, con un método sencillo en tres fases concretas: diseñarlo, llevarlo a la práctica y disfrutarlo desde el primer momento. Son tres pasos que pueden aplicarse en cada aspecto de la vida, sea cual sea nuestra actividad profesional, pero con particular relevancia para quienes, como los políticos, tienen una función pública.

Sabemos que la excelencia no es una casualidad ni un accidente, sino una consecuencia. Es el resultado de la perseverancia que se traduce en hábitos. La percepción negativa de los personajes políticos sólo podrá modificarse a partir de su cambio real y éste solamente será posible si operan una transformación personal positiva. En este sentido, aún para la política, su vida será su mejor negocio.

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