Mujeres y Poder

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La autora es gerente de Comunicación y Relaciones Públicas de LID Editorial Mexicana.

Mujer_y_Poder_De_Puño_y_Letra_Alcaldes_de_Mexico_Abril_2016El día que dejemos de conmemorar el Día de la Mujer será el día más importante para nosotras. Querrá decir que, por fin, nada habrá que conmemorar porque la presencia de la mujer será algo tan normal como la presencia del hombre o, por decir, tan natural como la salida del sol.

En tanto eso no ocurra, que todavía no lo es, cada año el 8 de marzo, escuchamos las mismas reivindicaciones y el reconocimiento a los mismos logros y homenajes a mujeres destacadas. Lo cual está muy bien y hay que hacerlo, pero hay que ir más allá.

El suceso que dio origen a esta celebración es tan múltiple y universal como la causa que conmemora. Se rastrea en la Europa Central o en el Teatro Garrick de Chicago, pero en la memoria histórica puede irse hasta los tiempos de Flora Tristán a la Revolución Francesa e, incluso, más atrás porque la cuestión de la igualdad es inmemorial y está en el ADN de, prácticamente, todas las sociedades.

Sin embargo, la actual efeméride se centra en esa fecha pues recuerda la protesta que se desencadenó, en Rusia, por las constantes crisis de desabastecimiento de alimentos, y las malas condiciones laborales y económicas de la población. A los obreros se sumaron grupos de mujeres trabajadoras de diversas fábricas de San Petesburgo. Este movimiento fue reprimido por el zar; el movimiento creció y tomó un cariz combativo. Cuatro días después del levantamiento, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional otorgó a las mujeres el voto. Estas movilizaciones, hicieron eco en otros movimientos en diversas latitudes y lograron, con el tiempo, establecer un diálogo global al lograr la concientización sobre la desigualdad entre hombres y mujeres. Más tarde, en 1975, esta fecha se reconoció en la ONU, en el marco del Año Internacional de la Mujer.

Actualmente se advierte una desviación de la intención original, la comercialización excesiva todo lo corrompe, y esta conmemoración se transforma  en ocasión para regalar chocolates y flores, como si fuera el Día de la Amistad o el Día de La Madre y se envían felicitaciones vía correo electrónico o Whatsapps, que no está mal pero, como en aquellos casos, no se trata de eso.

En la mayor parte del mundo las mujeres ya pueden votar, estudiar, trabajar donde lo deseen, tomar decisiones importantes sobre sus vidas, aunque la desigualdad social y las diferentes oportunidades laborales siguen latentes. En diversas circunstancias siguen enfrentando el machismo. Se les aplaude por el esfuerzo que realizan día a día, pero se menosprecian sus aptitudes intelectuales.

En el caso de México todavía se encasilla a las mujeres  en el rol de amas de casa, sin importar que cada vez sean más las que salen a trabajar. Según datos del INEGI, las mujeres ocupaban el 43.8 % de los puestos laborales, o sea que, en nuestro país hay más de 29 millones de mujeres trabajando formalmente.

Frente a esto, por ejemplo, el periódico El Economista publicó  el pasado 8 de marzo, que el 22.4% de los puestos importantes de la administración pública son ocupados por mujeres y únicamente 9.4% de los municipios es encabezado por una mujer.

En cuanto a su participación en los consejos directivos de las empresas, LID Editorial Mexicana publicó un libro, El lado50 femenino del poder, que permite entender las barreras que tienen las mujeres para acceder a estos puestos y la encrucijada a la que se enfrentan en el ámbito empresarial, tradicionalmente dominado por hombres, al igual que en el sector público.

En este libro se evidencian los beneficios que trae a las empresas contar con participación femenina en sus cuadros directivos. Habla de “talentos y activos inherentes que poseen las mujeres como la creatividad, la exigencia, la resolución efectiva y concreta de conflictos, la disrupción y una visión multidimensional de lo que pasa en sus equipos de trabajo y en la empresa”.

Las aportaciones de las mujeres, prácticamente en todas las actividades en las que se desenvuelven, son una realidad y contribuyen a que la sociedad sea más justa y equitativa, no en competencia con los hombres sino caminando juntos y desarrollando cada uno sus distintas capacidades. La tradición cultural, a pesar de la visión global que está permeando a la sociedad, sigue constituyendo el obstáculo principal para que las mujeres ocupen posiciones de liderazgo dentro de las organizaciones y en el gobierno.

Cuando se deje de celebrar el Día de la Mujer en el mundo, o sólo en México, será el día en que haya igualdad, cuando ya no sea necesario que se cuestione si se debe homenajearlas o si es necesario recordarles, a éstas y a los hombres, que no debe haber diferencias, más allá de las inherentes a cada sexo,

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