Municipio Libre: Ley de Servicio Municipal de Carrera

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Ciudadano con trayectoria en la administración publica, actualmente funjo como Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública de Morelos; además de trabajar en la Federación, en los últimos 5 años me he desempeñado en el mismo Estado como Subsecretario de Desarrollo Social, Subsecretario de Atención Social, Subsecretario de Gobierno, Secretario Ejecutivo del Programa Nacional de Prevención del Delito, así como Director del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal por elección de los Alcaldes. twitter Twitter facebook Facebook

Encontramos personal que a pesar de los cambios de gobierno, la rotación de en áreas, y los nuevos funcionarios, permanecen en las estructuras, nadie prescinde de sus servicios partiendo de que alguien tiene que “sacar la chamba”

Vivimos tiempos de profesionalización, así lo exigen hoy las distintas disciplinas. Poco a poco las generalidades se extinguen para dar paso a las especialidades, es la época de la focalización, y es que así lo demanda la información que nos llega desde distintos frentes, especialmente los digitales.

Anteriormente, los médicos atendían en las casas y cuando uno visitaba un consultorio lo típico era observar el título de “médico general”, médicos que atendían desde un dolor de estómago hasta un brazo roto (pasando por la atención al dolor de cabeza y fiebre por supuesto), tiempos en los que no se pensaba en ir con el gastroenterólogo, el ortopedista o mucho menos con el neurólogo, y no por que no se necesitara, sino porque simplemente no se era consciente de la necesidad.

El ejemplo del médico es un clásico en la historia de todos, aplica perfectamente en otras profesiones como los ingenieros civiles (nadie hablaba de estructuristas antes del sismo del S.19), sin duda alguna de los abogados (de los cuales los más recurridos eran los penalistas, laboralistas y civilistas), hoy ya hablamos de autorialistas, fiscalistas, especialistas en telecomunicaciones, medios digitales, entre otros.

Estamos en tiempos de especializaciones, y quien no lo vea de esa manera (como profesionista), puede estar condenado al fracaso.

Todo esto se lo debemos al cúmulo de información que nos llega día a día; hoy la digitalización la podemos concentrar en un teléfono y tener acceso a cualquier tema; así crecen las futuras generaciones, son los primeros en saberlo, y los semejantes son los primeros en asustarse u ocuparse en poner restricciones.

En nuestras estructuras de gobierno, observamos que las posiciones que prevalecen en los puestos de trabajo son las especializadas; los cambios de administración, los movimientos de personal, hacen elementales las funciones técnicas que un funcionario desarrolla a través de los años sin considerar la importancia de la memoria histórica institucional que el servidor público haya generado, es decir, se necesita del antecedente para renovarlo.

Encontramos personal que a pesar de los cambios de gobierno, la rotación de en áreas, y los nuevos funcionarios, permanecen en las estructuras, nadie prescinde de sus servicios partiendo de que alguien tiene que “sacar la chamba”; perfiles que elaboran reportes, operan programas, conocen reglas de operación o leyes orgánicas, casos muy comunes en dependencias con perfiles políticos como lo es la Segob o Sedesol; o como dependencias técnicas, como el SAT  o Economía. La especialidad es elemental para todos, tanto para las personas, como para las instituciones.

De los 3 niveles de gobiernos, los municipales son los de mayor contacto con la ciudadanía, abundan oficinas de alcaldes con largas filas para una puntual atención con temas de luz, agua, predial, basura, riñas vecinales, quejas personales, etc; comunicación entre sociedad y Gobierno.

Lo municipios enfrentan una fuerte crisis de identidad, una transformación, luchan por dejar de ser los hermanos menores en la estructura de gobierno; hoy podemos hablar de una y hasta dos reelecciones, la normativa “general” demanda una serie de reformas que permiten a los alcaldes salir adelante ante tanta demanda ciudadana, y es justamente en la especialización en donde tienen que descansar las estructuras. No podemos reinventar a los municipios para tres o incluso seis años, necesitamos de un ordenamiento normativo que proteja el conocimiento histórico de la institución y que dé certeza de atención al ciudadano.

El tema no es menor, basta revisar el artículo 115 constitucional para darse cuenta de que se siguen recargando gran parte de las funciones y gestión administrativa en los municipios, relegar la puerta giratoria de las peticiones sin respuestas, del “venga mañana” o la “próxima semana”, o del “no se pudo” y es que claro, no se pudo porque no se supo.

Es de gran importancia contar con una Ley de Servicio Municipal de Carrera para que no se dilapide el recurso humano, establecer los criterios para regular los procedimientos de selección, ingreso, formación, actualización, capacitación, permanencia, evaluación, reconocimiento, entre otros, fomentando  la vocación de servicio y el sentido de pertenencia, mediante la motivación.

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