Ni ganando se gana

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Una de mis principales preocupaciones es el desarrollo de gobiernos locales, por lo que a través de productos editoriales, he fomentado las buenas prácticas municipales, donde la administración y el servicio a los ciudadanos debe mejorar.

CN6D4L3UcAAfITjNo es fácil ser mujer cuando con millones de años de desventaja, se intenta romper con los paradigmas de una sociedad tradicionalista, que está acostumbrada a aparentar dar valor a la igualdad y por “encimita” reconocer la capacidad de quienes no comparten el mismo género.

En el imaginario social, continúa arraigada la poca participación femenina, se percibe lo que muchos solían llamar el sexo débil, y aún, cuando se ha intentado cambiar, ésta forma de pensamiento continúa vigente en las instituciones que nos rigen, dando cabida al nulo apoyo por parte de quienes están a cargo de ellas.

En este tenor, la reciente reforma electoral fue considerada un triunfo, pues entre mucho de lo que se planteaba se celebraba la apertura de un camino dirigido hacia la equidad de género, a través de un principio de paridad que buscaba sustituir una pobre cuota del 60-40, por una legislatura que tendría que estar conformada 50-50, mediante la designación de la mitad de las candidaturas de los partidos políticos a las mujeres.

Con este principio, se trataba de favorecer a la minoría, haciendo alusión al género femenino, que necesitaba fortalecer y facilitar su llegada al ámbito político, superando los obstáculos históricos (machismo) que favorecen al género masculino, sin embargo, pese a esta medida ajustada en el artículo 41 constitucional; en la apenas comenzada LXIII Legislatura, no se reflejó, ni de cerca, una constitución paritaria, al  sólo estar integrada por 210 legisladoras y 286 legisladores.

Ahondo profundamente en este tema, porque estoy comprometida en el empoderamiento de la mujer, estoy convencida que tenemos las mismas capacidades y que la lucha que recientemente iniciamos por la aplicación justa de las leyes, no debe abandonarse cuando sabemos que el funcionamiento es aparente.

En el pasado proceso electoral, comencé el camino hacia una diputación federal plurinominal, participando activamente en la sociedad y en la vida del partido al que estoy afiliada, Acción Nacional. Fui favorecida con la votación de la militancia, ganamos la elección interna de forma democrática con una diferencia de 3454 votos, por encima de quien resultó el segundo lugar.

Cabe señalar que los partidos políticos integran las listas de aspirantes a diputaciones plurinominales, reservándose los tres primeros lugares a candidatos de su elección y repartiendo las demás posiciones a quienes ganaron los comicios internos. Asimismo, el orden por el que son acomodados, tiene que ser de forma alternada según el género por el que comenzó la lista, de tal manera que si el primer lugar es hombre, el siguiente le correspondía a una mujer, atendiendo así, al principio de paridad que buscaba la inclusión de nuestro género.

La mayoría de los partidos políticos posicionó a un hombre en primer lugar, relegando a las mujeres siempre a la segunda posición; debido a esto y pese haber sido electa por la militancia, mi lugar en la lista correspondía a un candidato del género masculino, por lo que fui desplazada y mi competidor hombre, sí, el que resultó segundo lugar y no fue preferido por la mayoría, fue acomodado en el lugar que me correspondía y en días pasados tomó protesta como diputado federal.

Mi caso no es el único, hubo muchas más mujeres afectadas por lo que prometía ser un parteaguas en el tema de la lucha contra la discriminación y a favor de la igualdad de género, sin olvidar, que fueron vulnerados nuestros derechos como las más votadas, y de paso, los de quienes ejercieron su derecho a sufragar.

Se afectó la paridad y sobre todo se perdió el respeto a una elección democrática, que no fue reconocida al no dar su lugar a quien resultó triunfador. ¿Sirve de algo una elección interna si el que gana no gana?

Con orgullo lo digo y con la responsabilidad que me otorgaron quienes votaron por mí para ser su representante: agoté hasta la última instancia en favor de nuestros derechos y me uní a lucha por hacer real la participación de las mujeres, porque no desconocí lo que creo ni lo que dije cuando solicité el voto, y tampoco olvidé que antes que todo soy ciudadana; soy mujer.

No es suficiente conformarse con ser uno de los países con más representación femenina en su Congreso, tampoco lo es celebrar tener una ley poco efectiva, debemos seguir trabajando por dar pasos adelante, unirnos como mexicanas para desarrollarnos, para dejar de ser la supuesta minoría.

Dejo aquí los antecedentes para que los estudien aquellas que deban defender sus derechos desde la elección contra sus partidos hasta la última instancia y hasta el último aliento. 

ACUERDO COE_324_2015 ORDEN DE FÓRMULAS LISTA PLURINOMINAL 5A CIRCUNSCRIPCIÓN

https://www.pan.org.mx/estrados-electronicos-coe/?did=3501

RECURSO DE RECONSIDERACIÓN SUP-REC-1320/2015

http://gladislopezblanco.com/wp-content/uploads/2015/09/ReconsideracionGLADIS-LOPEZ-BLANCO.pdf

SENTENCIA

http://www.te.gob.mx/Informacion_juridiccional/sesion_publica/ejecutoria/sentencias/SUP-JDC-1320-2015-Acuerdo1.pdf

Es mi opinión…

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