Nueva Gestión Pública para millennials

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Politólogo por profesión, maestrante en administración pública y política pública por el Tecnológico de Monterrey, con estudios en política pública en Washington D.C. Interesado en temas de innovación para una gestión pública efectiva y Director General de GOBERNA Consultores.

La administración pública es el brazo ejecutor de los gobiernos federales, estatales y municipales, los cuales han pasado por diferentes etapas históricas en dónde podemos identificar sus orígenes, sus características, sus crisis y riesgos de los principales modelos.

En pleno desarrollo del siglo XXI es importante analizar la participación de aquellos ciudadanos “millennials”, quienes poco a poco son los que abarcarán la mayor parte del padrón electoral y analizar cuáles son las respuestas que les otorga su administración pública y cómo interaccionan con ella.

Los millennials son personas nacidas entre los años 1984 y 2004, cuyas vidas han sido moldeadas por el internet. Su participación política gira en torna al uso de redes sociales y se involucran en asuntos públicos a través de ellas, se movilizan muy bien a través de ellas.

Por otro lado, la administración pública ha caminado a pasos lentos con el uso de la tecnología. La burocracia nació como un modelo racionalizado, jerárquico, unilateral y excesivamente normativo, que lo llevó a ser víctima del abuso de poder, y se puso al servicio de los intereses privados, así fue como se convirtió en un instrumento de ubicación política y padrinazgo como resultado del juego electoral.

Como consecuencia de la crisis del burocratismo surgieron modelos postburocráticos que buscaba introducir modelos de gestión privada en el sector público, viendo al ciudadano como cliente, midiendo el desempeño, el monitoreo y la evaluación de los servidores públicos. Se buscaba reducir gastos y el propio tamaño del gobierno para desahogar el barco y mejorar la acción gubernativa, pero esa desconceptualización del ciudadano y su trato como cliente dejó fuera al ciudadano como aquel detentador de derechos; la flexibilidad y la discrecionalidad derivaron en arbitrariedad.

Por tal motivo es necesario reinventar el gobierno y la gestión pública, si en ese momento se dio apertura al sector privado, en este nuevo modelo se debe poner énfasis en dar apertura a la sociedad civil, incorporar las capacidades de los ciudadanos en todos los asuntos, privilegiar la planeación financiera óptima en la implementación de políticas públicas, la rendición de cuentas y servidores públicos con vocación.

Los millennials que fungen como servidores públicos también son diferentes, buscan más flexibilidad en su trabajo, se abocan a lo sustantivo, quieren mayor libertad profesional y mayores recompensas que les permitan separar su vida laboral de la privada, quieren un trato diferente porque vieron a sus padres trabajar por años para una misma institución y ser despedidos.

Se debe ofrecer a esta nueva generación de ciudadanos soluciones públicas integrales y coherentes a través de alcaldes, gobernadores y presidentes, así como servidores públicos más comprometidos; incentivar la co-creación de las políticas públicas que le agreguen valor público a la acción gubernativa; datos abiertos y uso de tecnologías de la información y comunicación, como redes sociales que les permitan interactuar con sus servidores públicos.

Impulsar gobiernos móviles y ubicuos, con la capacidad de estar en todas partes al mismo tiempo, donde atiendan cuando se le necesite, en el momento que se les necesite, a través de la plataforma que se necesite y con el dato que se necesite.

Todos estos cambios antes de tener un carácter técnico, han de tener uno social y político, porque las soluciones técnicas solamente serán posibles cuando maduren las condiciones sociales y políticas.

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