Sí es posible acabar con los “moches”

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Es periodista en Michoacán, catedrático de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Contemporánea de las Américas en Uruapan, especialista en periodismo político, miembro de la Asociación Nacional de Locutores de México.

¿Se podrá acabar con los moches? Me atrevo a afirmar que sí, porque los recursos con los que se le paga a la constructora son recursos públicos.

La contratación de obra pública en los ayuntamientos siempre ha estado en tela de duda, porque ha sido por demás evidente que los gestores o el mismo gobierno, condicionan a la constructora la asignación de la obra a la devolución de cierto porcentaje de dinero que va a parar al bolsillo del gobernante.

Y ante esta dura realidad de corrupción surge la duda: ¿se podrá acabar con los moches?, y me atrevo a afirmar que sí, porque los recursos con los que se le paga a la constructora son recursos públicos y, por lo tanto, estas empresas deberían estar obligadas a transparentarlos.

Me explico: así como la Ley 3 de 3 obliga a los políticos o a quienes aspiran a cargos de elección popular presentar sus declaraciones de intereses, fiscal y patrimonial, así las empresas que reciben recursos públicos deben estar obligadas a transparentarse; es decir, de los 150 millones de pesos que recibieron, cuántos se fueron a pago de materiales, a proyectos, a recursos humanos, y cuánto corresponde a la ganancia, y darle seguimiento a esa ganancia que debe ser distribuida a los socios y debe ser visible claramente en las cuentas bancarias de la empresa. O bien, darle seguimiento y fiscalizar los gastos en personal y verificar que, si un trabajador, los documentos dicen que recibió 50 mil pesos en salario por el tiempo que duró la obra, esos 50 mil pesos existan en su cuenta de nómina o personal.

No suena tan descabellado ni imposible acabar con los moches, lo que se ve más lejano es acabar con la corrupción, que es la fuente de toda creatividad que permite encontrar diversas e innovadoras formas de llevarse el dinero del pueblo.

Además, no se nos olvide que también los legisladores, al fungir como gestores de obra pública, piden sus moches y con ello se puede aplicar de forma similar… es dinero público y mientras tenga su origen en el pueblo no importa que ahora esté ese dinero como pago en la constructora, y que esta destine ese dinero en pagar personal… es dinero público y si queremos terminar con los moches hay que vigilar hasta su más recóndito destino, por que es en la oscuridad donde están las grandes fugas, las grandes mañas y la pequeña diferencia entre contrato y complicidad.

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