Y que la paz sea con nosotros

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Una de mis principales preocupaciones es el desarrollo de gobiernos locales, por lo que a través de productos editoriales, he fomentado las buenas prácticas municipales, donde la administración y el servicio a los ciudadanos debe mejorar.

La paz es el anhelo más grande de todas las naciones, de todos los ciudadanos del mundo, de hombres y mujeres de todas las edades. Si se materializara cada uno de los deseos que piden la paz, sin duda, hoy no haríamos el recuento de todas aquellas desgracias propiciadas por los seres humanos y auspiciadas por la falta de justicia y respeto por los derechos individuales.

El concepto “paz”, hace mucho debió dejarse de pensar como una necesidad a la que sólo se puede aspirar soplando velitas o como propósito de la época navideña. El término “paz”, debe verse como un llamado a la acción, como una obligación, como una construcción. Cada uno debemos comenzar a pensar en ese sentido, en preparar el camino hacia la paz, para que la paz sea con nosotros.

La construcción de la paz es un largo sendero que comienza desde la racionalización e interiorización del concepto, la herencia de valores de generación en generación a través de una educación que promueva el respeto, la tolerancia,  hasta el famoso “ponerse en los zapatos del otro”, sin olvidar el planteamiento y la continuación, sólo en caso de que hayan dado resultado, de los procesos que ya se han implementado y llevado a cabo en este y otros países, como el desarme, la legalización, la reintegración a la sociedad, actividades para el desarrollo y más oportunidades, que darán paso a México en el camino rumbo a la paz.

Los michoacanos hoy sufrimos por el temor y la desesperanza; por la falta de paz en la mayoría del estado. Los robos, los enfrentamientos, los desaparecidos, los asesinados, todo nos impacta, nos mantiene en vilo y en medio de la zona de conflicto. Al igual que Michoacán, cada día diferentes entidades viven más alejadas de la paz y su andar por ese camino, se ha vuelto difícil e incierto, sus problemas se han agravado y no encuentran la dirección correcta para recuperar la vía pacífica.

La paz es un deseo grande que sólo se cumplirá mediante el compromiso y trabajo de la sociedad para cimentar, ladrillo a ladrillo, su construcción. Para que la paz sea con nosotros, promovamos el amor, demos voz a los jóvenes, exijamos que prevalezca la justicia frente a las violaciones sociales, impulsemos los derechos humanos, reconozcamos las necesidades del otro y vivamos en comunidad y solidaridad.

No está mal que en este México dolido nuestro mayor deseo sea la paz, pero que junto a el, venga el deseo de la acción, para que la paz sea con ustedes en Ayotzinapa, para que todas las familias encuentren consuelo en estos días. Para que en la tierra bravía de La Ruana, Michoacán, que sigue teniendo heridas recientes y abiertas, encuentren la ruta hacia la paz, y que ésta sea con ustedes. Para que en el puerto de Lázaro Cárdenas, la posibilidad de progreso sea tan fuerte que de paso a la paz entre ustedes y para que de la señorial Morelia, su cantera sea una fortaleza donde habite la paz entre ustedes. Y así, deseo tanto como ustedes, que la PAZ sea con nosotros.

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