Alto a la creación de más municipios

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AltoMéxico tiene 2,445 municipios,incluyendo a los que han sido creados de 1990 a la fecha, y al menos la mitad de los congresos estatales tiene pendiente la aprobación del nacimiento de otros tantos; sin embargo, dicen los especialistas, el país no requiere más.

La constitución de nuevas localidades no ha resuelto problemas como la pobreza y la marginación. Prueba de ello, añaden, es que Oaxaca cuenta con el mayor número de ellos, 570, y esta entidad se caracteriza por ser una de las más pobres del territorio nacional.

No es la existencia de más o menos municipios lo que contribuye al desarrollo de la nación, sino las políticas, la visión de largo plazo y la articulación de la sociedad con el gobierno para impulsar proyectos estratégicos, afirma José Octavio Acosta, secretario general de la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm), y agrega que es un debate equivocado plantear que más o menos localidades corresponden a más o menos desarrollo.

El punto, asevera Ramón Galindo, presidente de la Comisión de Desarrollo Municipal del Senado, no es si hacen falta más. El análisis debe centrarse en el margen de maniobra de los ayuntamientos para tomar sus propias decisiones, y la conclusión es que es muy reducido.

Una comunidad no tiene manera de cambiar sus formas de gobierno ni de establecer figuras de participación ciudadana, no puede incluso modificar la manera de elegir a los regidores, pues ello depende de los congresos de los estados. Está totalmente maniatada por una ley centralista, subraya el senador por el Partido Acción Nacional (PAN).

Sion mucha diferencia“La institución municipal es frágil, débil, incapaz de darse sus propias respuestas. Crear más ayuntamientos con estas características es ampliar la pobreza, la inseguridad y el subdesarrollo. El reto es otro: convertir al municipio en un actor que sea parte de la agenda nacional para el avance del país”, expresa el legislador.

“No es que el municipio esté dependiendo y esperando que las transferencias y los programas federales tengan las respuestas, sino que la ley prevea instrumentos que permitan que la comunidad se organice como mejor le convenga, que establezca políticas fiscales y de participación, de manera que no esté supeditado a lo que le diga el gobierno estatal, la Federación o los congresos locales, y esa es la parte que nadie está atendiendo”, precisa Galindo.

Ricardo Baptista, director ejecutivo de la Asociación de Autoridades Locales de México (Aalmac ), puntualiza que la diversidad municipal debe revisarse, porque hay ayuntamientos muy grandes como Ecatepec, con 2 millones de habitantes o más, y por otro lado están los de Oaxaca o algunos de Puebla, que no llegan a mil pobladores.

“En la Ley de Coordinación Fiscal y en el Presupuesto de Egresos de la Federación, a un municipio grande o desarrollado como Guadalajara, Monterrey, San Luis Potosí o León, se le aplican las mismas leyes y reglamentos que a un territorio rural, indígena, semiurbano o de poca población”, advierte Baptista.

Y a los que han sido creados a partir de los años 90 y hasta la fecha, les pasa lo mismo que a los que ya existían: centralismo fiscal y del presupuesto, padecido por las vías Federal y estatal. Lo que habría que hacer es legislar en favor del municipio: reglamentar el Artículo 115 constitucional, modificar la Ley de Coordinación Fiscal y modificar el Presupuesto de Egresos de la Federación, advierte.

Ricardo Baptista José Octavio Acosta Jorge Salgado

FRACCIONAMIENTO DE RECURSOS

Todos parejosBaptista menciona que uno de los retrocesos al crear una nueva localidad es la cuestión de los recursos. “No sólo es desprenderle a otro una parte de su población y su territorio, sino también quitarle presupuesto. Es la misma bolsa a repartir pero ahora entre más; así lo demuestran las partidas anuales de los casos que conocemos desde 1999. De tal manera que esta medida no ha significado la mejoría de vida de los ciudadanos ni de la asignación de recursos”, comenta.

Contrariamente, el senador Galindo sostiene que los recursos no se le quitan al territorio del que se separa el nuevo; más bien es otra dinámica de distribución. “El punto de debate es si ese dinero que va a recibir es suficiente para construir la prosperidad, y la respuesta es no. No es suficiente, como tampoco lo son los instrumentos administrativos y políticos con que cuenta, ni para el municipio que cede una parte de su superficie, ni para el que se crea.”

CasitaAñade que no existe el propósito de construir un modelo para el desarrollo, sino el de contar con más recursos provenientes de las transferencias federales, lo cual, para lo único que ha servido es para generar más burocracia.

Una motivación de las comunidades para querer independizarse es “su expectativa de capitalizar mejor los recursos, y esto obedece a una cultura centralista respecto a que históricamente la mayor inversión se da en la cabecera municipal, con mejor infraestructura, redes de drenaje y calles pavimentadas”, advierte José Octavio Acosta

Álvaro Arreola, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice por su parte, que la motivación principal para la aplicación de la mencionada medida puede ser, en ocasiones, solucionar conflictos interétnicos en un lugar. En Tlaxcala, un estado pequeño, por ejemplo, se crearon 16 localidades desde 1995. Había una serie de problemáticas sociales sin resolver y el gobierno estatal decidió fraccionar el territorio.

Las motivaciones políticas no han estado ausentes. “El Estado de México ilustra los vaivenes de la creación de nuevos ayuntamientos. El surgimiento de Valle de Chalco Solidaridad es un guiño que le hace el gobierno de Emilio Chuayfett al entonces presidente Carlos Salinas. Si había un programa que impulsaba el Gobierno Federal era el Nacional de Solidaridad; entonces, Chalco se fractura y nace en 1993 el ya mencionado”, asevera el especialista de la UNAM.

Sin embargo, Valle de Chalco es ejemplo de pobreza y marginación —enfatiza Ricardo Baptista—, aunque hay que reconocer que todos sus vecinos (Chalco, Ixtapaluca y Chicoloapan) padecen los mismos problemas. “Y si bien sus gobiernos han hecho esfuerzos importantes por mejorar las condiciones de vida de la población, mientras persista la política del Estado mexicano de ver como menor de edad al municipio, no se resolverá nada”, lamenta.

EL MÁS POBRE

Nuevos municipiosActualmente varias localidades de las costas Chica y Grande de Guerrero están pugnando por constituirse en municipios, entre ellas Chilixtlahuaca, Santa Cruz del Rincón, Zitlaltepec, Zacoalpan, Rancho Nuevo, San Nicolás, Ocotito y Santa Rosa de Lima.

Quieren independizarse para tener acceso a los programas federales de manera independiente, pues los pobladores de estas localidades piensan que los ayuntamientos a los que actualmente pertenecen no los toman en cuenta, dice en entrevista Jorge Salgado, diputado local actualmente con licencia, quien agrega que también hay motivaciones políticas, ya que grupos de personas “tratan de imponer al alcalde, al síndico y a los regidores”.

Crítico de la creación de nuevas localidades, el también ex presidente de la Comisión de Asuntos Políticos y Gobernación del Congreso de Guerrero advierte que tal medida pulverizaría el de por sí exiguo presupuesto de la entidad, al crear una nueva burocracia.

“En 2003, siendo gobernador René Juárez, se partió en dos al que era entonces el municipio más pobre de Latinoamérica: Metlatonoc, para crear Cochoapa El Grande, que ahora es el más pobre. No hubo ahí nuevos recursos, sino que se dividió el presupuesto”, asegura.

“En Guerrero hay 81 localidades y somos el estado más pobre de México.

Debemos ponderar más lo jurídico que lo político y muchas de las que aspiran a convertirse en nuevas localidades no cumplen con los requisitos que marca la ley. El único caso viables es Ocotito.”

Sin embargo —reconoce el también candidato a diputado federal por su estado natal— el Congreso local es el que tiene la última palabra. Actualmente está allegándose todos los elementos para dar una contestación jurídica afirmativa o negativa.

GARBANZO DE A LIBRA

En este panorama sobresalen Tulum y Solidaridad Playa del Carmen, el primero nacido en 2008 y el segundo en 1993.

“Ambos podrían ser ejemplo de posibilidades de satisfacer ciertas expectativas, pues son zonas turísticas, con un enorme crecimiento de los 70 a la fecha”, dice Álvaro Arreola. Playa del Carmen se convierte en municipio por la conjunción de intereses que se dan: población, comercios, servicios, ruta turística. Es poderosísimo y puede disputarle la autonomía a quien sea.

En el caso de Tulum, la mayoría de sus habitantes, continúa el investigador del IIS, tienen la fuerza económica y política para solicitar esa autonomía. El turismo ha impactado y enriquecido. Tan es así, que hasta la construcción de un aeropuerto se le acaba de autorizar, y ello impactará enormemente el desarrollo, al grado de que se va a enfrentar a Cancún en los próximos 10 años en términos económicos, turísticos, comerciales y de servicios. Esos territorios representan la riqueza económica, pero por el turismo.

Crear nuevos municipios, coinciden los entrevistados, acerca a las autoridades locales a la población, pero gobernar con instituciones débiles, precarias y opacas, con visión de corto plazo —esto independientemente del interés del alcalde, porque aunque éste quiera no puede ver más allá de tres años— no genera resultados positivos.

Es necesario modificar el diseño institucional, fortalecer las políticas de largo plazo.

“Estamos obligando a los ayuntamientos a hacer las cosas mejor, sin instrumentos de decisión. El municipio, con lo último que cuenta, es con libertad para construirse más eficientemente. En ese aspecto, no le veo sentido a tener más y, además, pobres”, concluye Ramón Galindo.

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