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Buenas prácticas en mitigación de desastres

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Manizales y Bogotá, en Colombia; La Paz y Potosí, en Bolivia;
California, en Estados Unidos y Piedras Negras, Coahuila, en México,
son algunas localidades que han incorporado seguros antidesastres a
sus políticas de prevención

deslaveDebido al cambio climático y a la forma en que la actividad humana ha afectado las condiciones naturales del planeta, los desastres naturales son cada vez más frecuentes y de mayor impacto. En las zonas urbanas es evidente la forma en que las catástrofes de este tipo impactan a la población.

Si bien es recomendable que cada ciudad cuente con un fondo local para tales casos, también hay circunstancias en las que puede ser necesario tener una ayuda de parte de donantes, de la banca, del gobierno central o de instituciones privadas para cuando la calamidad arribe.

Sergio Lacambra, especialista en Gestión de Riesgos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comenta que “la contrataciones de seguros por los gobiernos aún está en pañales. Son pocos los estados que ven en estas herramientas una opción para protegerse en contra de los fenómenos naturales. Este tipo de protección se da de manera más notoria en la iniciativa privada, que asegura con mayor frecuencia sus recursos”.

El experto refiere que entre las coberturas contra desastres naturales destacan la protección contra huracanes, sismos, inundaciones y sequías.

CuarteaduraALGUNOS EJEMPLOS

Según estudios de la aseguradora Swiss Re, urbes norteamericanas como Los Ángeles y San Francisco, o metrópolis asiáticas como Shenzen y Guangzhou, en China, y como Tokio y Nagoya, en Japón, así como el Distrito Federal, en México, poseen un alto nivel de vulnerabilidad para sus habitantes y sus economías ante los peligros que representan los fenómenos naturales.

Estas situaciones de peligro hacen que las ciudades se vean en la necesidad de contratar algún tipo de seguro para resarcir los daños que ocasionan los fenómenos naturales en la infraestructura urbana, así como en los hogares de la población.

Un botón de muestra es la alcaldía de Manizales, Colombia, la cual desde 1999 cuenta con un seguro colectivo de cobertura voluntaria. La prima de dicho seguro se paga junto con el impuesto municipal y la suma asegurada está relacionada con el valor fiscal de los inmuebles. La cobertura incluye riesgos contra temblores, terremotos, erupciones volcánicas, daños por agua, anegaciones, inundaciones, avalanchas, deslizamientos y daños por huracanes.

La capital de ese país, Bogotá, ha contratado seguros desde 2011, especialmente ante el recrudecimiento del invierno en esa ciudad, que provoca desbordes de ríos y daños a domicilios. La aseguradora Chartis ha proporcionado desde ese año un estimado de 29 mil millones de pesos (mdp) colombianos para la cobertura de pérdidas.

Asimismo, en 2012 entró en vigor el Seguro Agrícola Pachamama de apoyo a campesinos de los municipios de Bolivia, el cual operó en 63 ayuntamientos que fueron elegidos de acuerdo con parámetros como pobreza, necesidades básicas insatisfechas, vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria, la vocación productiva y la presencia de eventos climatológicos adversos o desastres.

TierraBajo esos criterios, 17 municipios del departamento de Chuquisaca, 17 de Cochabamba, 14 de Potosí, 10 de La Paz,
tres de Santa Cruz y dos de Oruro, tienen acceso al pago de indemnización en caso de desastre natural.

En su momento, el viceministro de Desarrollo Rural de Bolivia, Víctor Hugo Vásquez, explicó que se garantiza la subvención al 100 por ciento de la prima que deben pagar los pequeños productores y se aseguran por productor hasta tres hectáreas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Seguro Agrario (INSA) de ese país, el pago del seguro estará disponible en 117 municipios que están entre los más pobres y tienen marcada vocación agrícola.

En 1996 la Legislatura de California creó la Autoridad de Terremotos de California (CEA por sus siglas en inglés), un organismo de administración pública, pero que funciona principalmente con fondos privados, el cual ofrece a los ciudadanos seguros que cubren los daños ocasionados por sismos. Las pólizas se pagan una vez al año o cada seis meses.

En 2000, el gobierno de Turquía creó una asociación compartida de seguros entre empresas privadas y agencias del
gobierno. Asimismo, en 2004, Malawi colocó exitosamente derivados financieros en los mercados internacionales para
proteger la agricultura de la falta de lluvia en esa nacion.

Sergio Lacambra explica que luego de la experiencia del terremoto que devastó a Haití en 2010, con un impacto del 120 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), algunos países de la región del Caribe han adoptado la contratación de seguros por región. “El costo de la prima la pagan entre diferentes gobiernos que les facilita el acceso a una mejor cobertura” señala.

Asimismo, el Banco Mundial cuenta con el Fondo de Seguro contra Riesgos de Catástrofes para el Caribe, cuyo objetivo es reducir el impacto de los desastres naturales, proporcionando a los países miembros indemnizaciones de seguros suficientes para cubrir las necesidades de fondos a corto plazo después de un terremoto o huracán. Los miembros pagan primas de seguro en función del riesgo para adquirir un nivel deseado de cobertura.

Urbes como

El instrumento está diseñado para cubrir sólo necesidades a corto plazo, que se estima incluyen como máximo un 20 por ciento de pérdidas. Según cálculos de esta institución, la prima es 68 por ciento más baja que el costo de solventar riesgos similares mediante fondos de la reserva nacional. Haití, Dominica, Granada, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas son países que se han beneficiado de este fondo para resarcir los daños ocasionados por desastres naturales en sus localidades.

En México, un caso a destacar es el municipio de Piedras Negras, Coahuila, donde los ciudadanos que pagaron el impuesto predial fueron acreedores a un seguro de cobertura contra desastres naturales para casas habitación, a través de la compañía Grupo Nacional Provincial (GNP).

El seguro ofrece una cobertura de hasta 90 mil pesos, de los cuales, 60 por ciento sería aplicado para daños estructurales y el 40 por ciento restante para recuperar los enseres domésticos primordiales. Hasta el momento, según datos de la Tesorería Municipal, aproximadamente 25 mil viviendas fueron aseguradas.

Ciudad Acuña, Coahuila, ha aplicado un mecanismo similar que el de Piedras Negras, solo a los contribuyentes cumplidos en el pago del predial.

CONOCER PARA DECIDIR

Sergio Lacambra puntualiza que, debido a los altos costos de este tipo de seguros, no siempre resulta rentable adquirir una herramienta de este tipo.

SequíaDe acuerdo con datos proporcionados por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), se recomienda
que para ahorrar dinero del presupuesto público y evitar desastres como los mencionados previamente, así como para
reducir la cantidad de pobladores en riesgo de mayor susceptibilidad a los fenómenos naturales, se procure comenzar por regular toda la actividad humana en el ambiente urbano que pueda exponer a riesgos innecesarios a quienes la realizan.

Ricardo Arias, director del Property Profit Center para AIG México, considera que para adquirir un seguro antidesastres es fundamental conocer la exposición o riesgo que hay en una zona determinada, ya que hay lugares considerados con un mayor riesgo. Se deberá evaluar qué tipo de riesgos se quieren proteger. Por otro lado, controlar y saber si se puede cubrir el riesgo expuesto. Y por último determinar qué se protege y cuál es el valor de los bienes.

Ricardo Arias explica que el principal esquema bajo el que operan este tipo de seguros es el llamado “exceso de pérdidas”, que está constituido por una fórmula de protección del riesgo de crédito.

Enfatiza que algunos de los aspectos fundamentales para la evaluación de los riesgos catastróficos son: 1) Exposición: Evalúa qué puede pasar; 2) Vulnerabilidad: ¿Cómo se afectarán los riesgos?; 3) Distribución de los valores: ¿Qué se va a afectar?; 4) Condiciones de seguro: ¿Cuánto pagará el seguro?

PREVENIR ES VITAL

De acuerdo con Lissette Mendoza Barrón, coordinadora nacional del Plan de Acción Climática Municipal (Pacmun), impulsado por la agencia ICLEI-Gobiernos Locales por la Sustentabilidad, es fundamental que los municipios elaboren planes de acción para hacerle frente a los efectos del cambio climático ante la amenaza de un desastre.

Mendoza Barrón enfatiza que se requiere de un instrumento que permita dirigir las acciones para hacer frente al peligro, mediante un diagnóstico que indique el contexto general en el que se encuentra el ayuntamiento.

Asimismo, comenta que la prevención contra los efectos de los desastres naturales puede potenciar la adquisición de un seguro, o bien, prescindir de él.

Sin embargo, el clima es un sistema dinámico cuya magnitud de sus impactos no siempre son predecibles, por ello
se recomienda estar alerta y preparado para hacer frente a cualquier contingencia y, en este sentido, es fácil entender que una población consciente, que conoce los riesgos a los que está expuesta, buscaría la protección de su integridad física, así como de sus recursos materiales a través de los servicios que ofrecen los seguros.

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