Cada quien su parte

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Panorama Internacional

Ante la situación crítica que enfrentan la mayoría de los sistemas de agua municipales —con las consecuencias de abasto y calidad del líquido que esto implica— la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha tenido como prioridad el mejoramiento de la eficiencia de los organismos operadores (OO) mediante asesoría y capacitación. Con ello, se espera que para el término de este año, se logre un incremento de ocho puntos en la eficiencia global de los OO para alcanzar más de 44.2 por ciento, expone José Luis Luege Tamargo, director general de la Conagua.

Por ser un recurso vital, en México el acceso al agua potable es un derecho universal. Y a pesar de que el abasto a nivel nacional es aceptable, 8 por ciento de la población todavía no tiene acceso al servicio de agua potable en sus viviendas. Baja California, Chiapas, el Estado de México, Jalisco, Puebla y Veracruz son las entidades con mayores rezagos en la materia.

Esta situación obedece en parte a que los organismos municipales operadores de agua potable y alcantarillado —responsables de los servicios de suministro del líquido y saneamiento— no cuentan con la capacidad financiera suficiente para hacer un manejo autónomo y sustentable del líquido, sostiene.

“En nuestro país, gran parte de la infraestructura de agua potable se encuentra en malas condiciones y en muchos casos su vida útil está a punto de finalizar. También las fuentes de abastecimiento e están agotando debido a una creciente demanda de agua de la población. En muchos lugares el recurso se debe traer de grandes distancias por medio de acueductos”, explica el funcionario en entrevista con Alcaldes de México.

Asimismo, debido a las dificultades financieras de los OO se ha reforzado el concepto de este recurso como un bien económico, en sustitución del concepto del agua como un bien libre, lo cual constituye un punto central de las estrategias para alcanzar un aprovechamiento eficiente, equitativo y ambientalmente aceptable.

En ese sentido, detalla que la estrategia federal contempla, por un lado, la participación de la iniciativa privada en la construcción de infraestructura y prestación de servicios, así como una mayor participación de la sociedad en el financiamiento de las obras. Por otro lado, considera un conjunto de políticas y medidas orientadas a sanear y fortalecer las finanzas de los OO por medio de sistemas tarifarios que permiten recuperar el costo total de los servicios que se proporcionan, así como el incremento de la eficiencia en el cobro del servicio.

Valor del líquidoUn ejemplo de lo anterior es el Programa de Modernización de Organismos Operadores de Agua (Promagua), creado en 2002 por el gobierno federal a través de la Conagua y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), para promover la participación privada en el sector hídrico, enfocándose en organismos operadores que atienden a comunidades con más de 50 mil habitantes, y brindando subsidios de hasta 49 por ciento para la realización de estudios y proyectos.

En lo que se refiere a los mecanismos para acceder a un precio justo por el agua, Luege Tamargo recalca la importancia que tiene cubrir los costos de operación, mantenimiento y renovación de la infraestructura hidráulica de las ciudades, ya que cada vez es más costoso debido a su complejidad.

“Por ejemplo, para la ciudad de La Paz, Baja California Sur, el costo de producción en 2010 era de casi 12 pesos por metro cúbico, mientras que los ingresos promedio por el mismo volumen no superaban los 8 pesos. Por lo tanto, en esta localidad, así como en muchas otras, los habitantes deberían pagar una cantidad superior para cubrir el costo de toda el agua que requieren”, explica.

En abril de 2009, la Conagua emitió la Norma NMX-AA-147-SCFI-2008 para orientar a los organismos operadores municipales y las instancias encargadas de fijar las tarifas en el país.

EN ZONAS RURALES Y MARGINADAS

A pesar de que en México el acceso al agua potable es un derecho universal, el crecimiento poblacional desmedido, y con ello el incremento en la demanda, hacen que llevar el recurso de calidad a zonas rurales y de alta marginación siga siendo una asignatura pendiente. Lo anterior no sólo por las distancias, sino porque hay que hacerlo mediante esquemas sostenibles que garanticen el equilibrio hídrico.

José Luis Luege TamargoJosé Luis Luege apunta que, sí bien la prestación de los servicios de agua y saneamiento es responsabilidad de los municipios, la Conagua los apoya con recursos a fondo perdido y asesoría para el desarrollo de infraestructura, mejora en el servicio y acciones para fomentar el uso eficiente del líquido.

Para ello la dependencia cuenta con el Programa para la Construcción y Rehabilitación de Sistemas de Agua Potable y Saneamiento en Zonas Rurales (PROSSAPyS), mediante el cual la comunidad participa en la construcción y ampliación de infraestructura hídrica. Se trata del programa que asigna la mayor cantidad de recursos federales para acciones de este tipo en comunidades cuya población es menor o igual a 2,500 habitantes.

“Asimismo, se propicia el intercambio de experiencias entre los organismos operadores para que se den a conocer las buenas prácticas que algunos ya llevan a cabo en materia de fortalecimiento en la gestión a través de la mejora de la eficiencia. Ahora más que nunca es necesario fortalecer las estructuras de esos organismos, pues son el núcleo para la prestación de los servicios hidráulicos de calidad”, complementa.

ENTRE SEQUÍAS Y AGUACEROS

En México, cuando llueve, llueve mucho, y cuando no, la sequía puede prolongarse por décadas. En 2010 el país ocupó el sexto lugar en cuanto al número de desastres de origen meteorológico o hidrológico, lo cual da una idea de la dimensión de los problemas que generan tanto la falta como el exceso de agua.

Un botón de muestra es la grave sequía que desde 2011 enfrentan los estados del norte, y aunque se han reportado lluvias, Éstas no han sido tan abundantes como para permitir que el suelo recupere su humedad. Ante ese panorama, la autoridad federal ha puesto en práctica una estrategia en las entidades afectadas que contempla, entre otras cosas, la reubicación de cultivos, el manejo adecuado del agua y su uso sustentable, la activación de esquemas de aseguramiento, financiamiento, restauración y disposición de nuevos créditos a tasas preferenciales, así como programas de empleo temporales en los que participan instituciones como las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de Comunicaciones y Transportes (SCT) y de Desarrollo Social (Sedesol).

Recurso a la BajaLuege Tamargo aclara que en estos momentos México no enfrenta un problema de seguridad alimentaria, ya que los principales centros agrícolas del país operan con normalidad y el abasto es suficiente.

En cuanto a las lluvias, para este año se espera una actividad por debajo del promedio histórico en el número de huracanes y ciclones: 13 en el océano Pacífico y 13 en el Atlántico. Aún así, de acuerdo con el funcionario se han llevado a cabo acciones para prevenir daños en estados vulnerables como Chiapas, Oaxaca y Tabasco.

De igual forma la Conagua ha instalado 19 Centros Regionales para la Atención de Emergencias (CRAE) en diferentes sitios del país, que tienen por objetivo apoyar a los estados y municipios en el suministro de agua potable y saneamiento en situaciones de riesgo.

Los esfuerzos que encabeza la Federación, advierte Luege, no serán efectivos si no se complementan con lo que le toca hacer a cada ayuntamiento, por lo que urge que los organismos operadores locales lleven a cabo acciones en materia de eliminación de fugas, instalación de medidores domiciliarios, capacitación de personal ejecutivo y operativo, y automatización de equipos, así como trabajos de medición a gran escala en las fuentes de abastecimiento.

De esta manera, comenta, podrán mejorar sustancialmente en su operación comercial y su cobertura para lograr la autosuficiencia financiera y la sustentabilidad del servicio que necesitan.

 

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