Café, Mercado con potencial

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Mpos cafetalerosEn México, 12 entidades federativas producen café, pero escasamente, sólo dos de ellas y muy pocos municipios en el país muestran un desarrollo integral alrededor de este mercado. En realidad, la historia reciente arroja un panorama poco alentador para una actividad con un legado de 200 años, ante un entorno actual que exige estándares más altos en materia de productividad, eficiencia y competitividad de cara al boom mundial que experimenta el consumo del grano.

Entre los municipios donde la actividad cafetalera ha tenido un desarrollo más integral, destacan Córdoba, Jalapa, Coatepec y Xicontepec de Juárez, en el estado de Veracruz, y Tapachula en Chiapas.

“Aquí la cafeticultura no sólo tiene relevancia en cuanto a la producción primaria, sino también en los eslabones siguientes de comercialización, beneficiado e industrialización y servicios relacionados”, afirma René Ávila, coordinador operativo de la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (Amecafe), un organismo privado de reciente creación que promueve los esfuerzos del sector y busca acelerar los cambios.

El directivo reconoce la urgencia de trabajar en la reorientación de los actuales programas de apoyo al sector: “Con un mercado en crecimiento debemos capitalizar los escasos momentos de buenos precios internacionales”.

CaféLos precios mundiales del café se colapsaron hace apenas ochos años, entre 2001 y 2002, desatando la peor crisis de la que se tenga memoria. De situarse entre 145 y 150 centavos de dólar por libra, su valor cayó a 40 centavos. Actualmente, las tarifas se han recuperado y rondan los 165 centavos de dólar por libra, mientras que la producción llega a 132 millones de sacos.

La Amecafe tiene en claro que el principal activo de esta semilla es la tierra y los productores que la trabajan, por lo que entre sus retos principales destaca el trabajo conjunto para atraer inversiones productivas hacia los cafetales. Un ejemplo puede ser la bancarización de apoyos, que si bien ha generado controversia por la falta de infraestructura, signifi ca una ventana de oportunidad.

“Como organismo ejecutor del Comité Nacional del Sistema Producto Café, en Amecafe nos interesa apoyar la participación desde los municipios y fortalecer la comunicación y retroalimentación en programas, planes y políticas de desarrollo”, afi rma Ávila.

Francisco Faus, delegado en Veracruz de Agroindustrias Unidas de México —un beneficio seco cercano a la ciudad de Jalapa—, sostiene por su parte, que el cafetalero mexicano debe aumentar su productividad ya que, mientras el país reporta un rendimiento promedio de 8 quintales del grano por hectárea, en las naciones centroamericanas va de 20 a 40 quintales.

“El campo no es tan rentable como debería. Es una tarea que implica la participación de productores, organizaciones sociales, gobierno Federal y gobiernos estatales y municipales”, afirma Faus.

A pesar de la importancia y la urgencia que existe en apoyar al sector cafetalero nacional, los esfuerzos por concretar una estrategia en la materia no han ogrado los resultados deseados. Los actores del sector —productores, comercializadores, organizaciones sociales y empresarios— aseguran que en los últimos 15 años han intentado articular, junto con el sector público, planes y programas para apuntalar la industria; pero dichas iniciativas han fracasado o perdido fuerza dada su corta vigencia —cuando mucho sexenal—, y también debido al mal endémico que daña no sólo a esta labor, sino al campo en general: el tema de los subsidios.

Si bien hoy los participantes del sector pueden acceder a varios programas de apoyo, como el de Fomento Productivo o el de Coberturas de Riesgos, y tiene disponibles instrumentos, como el Fondo de Estabilización, el Fircafe y el Sistema Informático de Cafeticultura Nacional, es preciso trabajar en su reorientación con el fin de detonar la productividad en el campo y la eficiencia a lo largo de la cadena productiva, sostienen.

POR EL CAMINO CORRECTO

Producción millonariaSi bien hay retos, también existen casos de éxito en el sector cafetalero, donde las empresas y el sector público han trabajado de forma conjunta para aprovechar as oportunidades de negocio que existen en torno a la semilla.

Cinco estados marcan la ruta del café: Chiapas y Veracruz, en primer orden, y en menor medida Guerrero, Oaxaca y Puebla. Sin embargo, la entidad que logró establecer la primera denominación de origen en el mundo es el “Café de Veracruz”.

El estado cuenta con más de 30 por ciento de la infraestructura de beneficiados —plantas tratadoras de café, tanto de beneficio húmedo como de beneficio seco—, lo que constituye el porcentaje más alto del país. Por otro lado posee 20 por ciento de la superfi cie cafetalera, lo que lo convierte en el segundo productor nacional, sólo por debajo de Chiapas. Veracruz también registra en su haber plantas descafeinadoras, torrefactoras y solubilizadoras.

Justo a las orillas de la ciudad de Córdoba se encuentra, por ejemplo, Descafeinadores Mexicanos o Descamex, la planta en su tipo más importante del país. Demetrio Arandia Muguira, gerente general de la procesadora, explica que hoy se recibe café de todos los países productores, el cual se maquila y se reexporta.

“Exportamos volúmenes del orden de 15 mil sacos de café al mes, procedentes de Indonesia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Kenia, Uganda y Ruanda. Nos faltarán cuatro o cinco países africanos, de los cuales aún no tenemos listo el análisis de riesgo”, revela el empresario. Descamex inició operaciones a principios de los años 90 con 3 mil sacos, y actualmente tiene en mente ampliar su capacidad, pero con una vocación en el café de especialidad, donde de hecho alcanzaron la certificación en 2003. También hay otros casos que ejemplifican la dinámica de la actividad en la zona, con calidad de exportación.

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