Cambio politico de fondo, con reelección

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Diódoro CarrascoEncontrar en los municipios más pobres del país plantas de tratamiento de agua que nunca se terminan de construir porque son muy costosas, o que operan con energía eléctrica y no pueden funcionar porque demandan tanta luz que pagar ésta implica llevarse todos los recursos de los que dispone el ayuntamiento, es cosa de todos los días. De estos casos tan absurdos está lleno México, dice Diódoro Carrasco Altamirano, director de AGP Consultoría, una firma especializada en asesoría política.

Existen sistemas alternativos como los humedales, que cuestan infinitamente menos que las plantas de tratamiento porque operan por gravedad. Estos pueden atender perfectamente a poblaciones de entre 2 mil y 5 mil habitantes o más, explica el ex gobernador de Oaxaca para ejemplificar la falta de planeación urbana y territorial en los municipios, uno de los grandes retos que afrontan estas células básicas del sistema político mexicano. Pero hay otros igual de importantes, expone.

El avance de México como nación y su desarrollo pasan por el fortalecimiento de la institución básica del sistema político mexicano: el municipio. Éste, afirma el también ex legislador, afronta diversos desafíos, entre ellos consolidar la transparencia, lograr un trato diferenciado de la Federación hacia los municipios y la capacitación a los alcaldes.

El tema central, sin embargo, tiene que ver con la reelección. “Sin duda, la ‘piedra de toque’ del cambio de nuestro sistema político es la reelección, darle poder a los ciudadanos, que decidan a quién reeligen y a quién no le vuelven a dar su confianza”, indica en una entrevista con Alcaldes de México.

Carrasco Altamirano subraya la conveniencia de acotar la reelección a un periodo municipal, para que los alcaldes duren seis años. “Eso garantizaría también una mejor planeación, romper ese círculo vicioso de que el presidente municipal que llega se tarda un año en aprender, un año hace lo que puede y al siguiente está en campaña despidiéndose. Así, es muy difícil sentarse a planear obras de infraestructura o la capacitación de la policía, porque no le da tiempo. Los alcaldes no pueden planear a largo plazo”, enfatiza.

Ése es un tema central, continúa el entrevistado, que permitiría superar otro de los desafíos municipales: la transparencia y la rendición de cuentas, pues si un alcalde quiere reelegirse debe hacer bien su trabajo y dar buenos resultados.

Otro asunto fundamental en materia de gobernabilidad es avanzar en el esquema plural que tiene el país, donde en los cabildos están prácticamente representados todos los partidos nacionales y locales, lo cual conlleva un desafío muy importante en términos de diálogo, de construcción de acuerdos y de llevar éstos a la práctica. Ése es el tema central en la vida municipal desde el punto de vista político, puntualiza.

Cinco pendientes

Los retosPara Carrasco Altamirano —cuya consultoría tiene como clientes gobiernos estatales y municipales—, uno de los grandes desafíos para los ayuntamientos es superar el desorden urbano. “Falta planeación y de ella dependen el desarrollo, las condiciones de orden, de regulación, de ordenamiento territorial.”

Prácticamente todos los municipios, especialmente los urbanos, están asentados sobre terrenos ejidales o comunales, y el crecimiento de las grandes capitales del país y de ciudades medias está sujeto a la regulación del territorio. Las localidades conurbadas carecen de ordenamientos legales para hacer obligatoria la generación de planes de desarrollo intermunicipal y la prestación de servicios de seguridad, de basura, de agua, de vialidad, de transporte, etcétera.

Una salida posible podría ser la Secretaría de la Reforma Agraria, menciona el ex mandatario estatal, quien añade que dicha dependencia federal “debería ordenar el crecimiento de nuestro país en el ámbito urbano; regularizar las tierras para que puedan desarrollarse ordenadamente las nuevas viviendas, los nuevos servicios, la nueva infraestructura que requieren los municipios”, manifiesta quien fuera secretario de Gobernación durante el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo.

Otro de los grandes pendientes, advierte el entrevistado, es que en función de las características, tamaño y necesidades de los municipios, tendría que haber una política más diferenciada por parte de la Federación. Los centros urbanos más grandes deberían tener un respaldo fundamental para atender sus necesidades de servicios, de infraestructura, de saneamiento, lo cual implica dotarlos de mayores recursos, de mayor equipamiento, de mayor asistencia, sin descuidar a los pequeños.

En el extremo están los 100 municipios más pobres del país, a los cuales habría que “dotar de los mínimos requeridos de infraestructura, para que puedan quitarse ese estigma de ser las localidades más marginadas del país, y establecer una política diferenciada con los grandes”, precisa el ex legislador federal, quien admite que no se puede tratar a un municipio que tiene 300 habitantes igual que a otro que tiene mayor población. Hay que redimensionar las políticas públicas, asegura.

En cuanto a la transparencia, Diódoro Carrasco asevera que todos los ingresos, gastos, deudas, participaciones y transferencias que entran a los ayuntamientos deben registrarse, para que la población sepa qué se hace con esos recursos.

El ex funcionario asegura que se requiere adecuar la Ley de Contabilidad Gubernamental para homologar y registrar todos los recursos que entran a nivel municipal, estatal y Federal. Es un paso fundamental que evitará actos de corrupción.

Otra asignatura pendiente —comenta— es la creación de un sistema de capacitación municipal basado en la intensificación de esquemas institucionales de información, de preparación y de transmisión de experiencias exitosas, que ayude a los alcaldes a preparar sus planes estratégicos antes de tomar posesión. “Muchos municipios tienen cosas muy exitosas que ofrecer a otros. Hay que fomentar lo que hoy permite la Constitución: la asociación de municipios para resolver problemas comunes. Hay experiencias de proyectos productivos en explotación de zonas de recursos forestales y de todo tipo, en servicios, en infraestructura, en seguridad, en transporte. Hay que estimular mucho más la asociación de presidentes municipales.”

Que cobren

En lo que se refiere a la aplicación de los recursos, Diódoro Carrasco sostiene que el primer desafío tiene que ver con transparentar ingresos, gastos, deuda, transferencias y participaciones. También es fundamental que los ayuntamientos asuman su responsabilidad de recaudar impuestos. “Lo que tienen que hacer es cobrar lo que les toca por ley: para empezar el predial. Y ahí todo mundo está atorado.”

El director de AGP Consultoría expresa que “primero los municipios tendrían que ejercer a plenitud las facultades que ya tienen en materia de gravámenes. Además, los que son muy grandes —los urbanos y los conurbados— deberían tener mayores facultades tributarias. Así como se hizo un pacto para cederle parte de la soberanía estatal a la Federación en el cobro de impuestos, también debemos avanzar estados y ayuntamientos, en un sistema de coordinación fiscal que otorgue a éstos últimos una mayor flexibilidad en el manejo fiscal”.

Superar esos desafíos permitirá al país consolidar su despegue, concluye.

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