Coordinación más que Atomización

Camión recolector de basuraTodos los estudios del fenómeno municipal en México se orientan a que es uno de los tres órdenes de gobierno; un gobierno local dentro de la estructura del federalismo mexicano, que es la base de la división territorial y la organización política y administrativa de la Federación; que desde la Constitución está integrado por tres elementos: territorio, población y gobierno; que existen tres tipos de municipios: urbano, semiurbano y rural; que su marco normativo constitucional se ha reformado nueve veces, en temas que afectan la operación, estructura y en general la administración del municipio en nuestro país.

Sin embargo, pocos son los estudios que se centran, en sí, respecto a si es necesario crear nuevos municipios, es viable, se requieren o es conveniente.

Habría que preguntarse cómo este cuestionamiento afecta los estudios del fenómeno municipal en nuestro país.

La o las respuestas deberán ser muy complejas, con criterios y posturas de muy diversa índole que pudieran hacerlas de muy difícil comprensión.

En este breve ensayo intentaremos aportar una opinión en cuanto a la pregunta: ¿Se deben crear nuevos municipios en México?

RESPONSABILIDADES Y CAPACIDADES

Fila Secretaria de HaciendaEn primera instancia, debemos recordar que en México existen 2,445 municipios (de acuerdo con el Inafed) divididos en los 31 estados de la república, sin contar que en el Distrito Federal existen 16 delegaciones que si bien tienen un jefe delegacional, un territorio delimitado, presupuesto y personalidad jurídica, no se consideran ni operan como municipios.

Por otra parte, hay que considerar que el municipio ejerce funciones y servicios públicos locales de agua potable, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales; alumbrado público, del proceso de recolección de basura y disposición de residuos, mercados y centrales de abasto, panteones, rastro, calles, parques y jardines; y seguridad pública, de acuerdo a sus condiciones territoriales y socio-económicas conforme a su capacidad administrativa y financiera.

Asimismo, administra libremente su hacienda, producto de las contribuciones que le ministre el estado de donde sea parte y de las participaciones que la Federación le aporte.

De las funciones antes descritas, que cabe señalar son las más importantes, ¿verdaderamente todas las estructuras municipales están preparadas para soportar y ejercer esas funciones? ¿Cuántos de los más de 2,400 municipios en México operan adecuadamente?, y de ellos, ¿cuáles están preparados para atender suficientemente sus responsabilidades? Probablemente es usted quien tendrá una respuesta mejor que la que yo le pueda dar.

No quiero dejar de señalar que algunos ayuntamientos operan adecuadamente. Sí, los de las ciudades grandes, las capitales de los estados de la Federación.

Pero preguntémonos, ¿cuántas de las localidades de un tercio de los estados de la república, como Oaxaca, Puebla, el Estado de México, Veracruz, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Yucatán, Sonora y Tamaulipas, operan bien, por decirlo con sencillez? Dichos estados agrupan más de 71 por ciento del total de los municipios en México. Este dato orienta a pensar que hay una grave pulverización en la base de la división territorial y de la organización política y administrativa de la Federación.

Así, podríamos señalar que la creación de nuevos municipios en México no es conveniente, aunque algunos crean que es factible.

Es más, el Artículo 115 de nuestra Constitución solamente prevé el mecanismo para declarar la suspensión de un ayuntamiento, así como para su desaparición. No señala cuál es el procedimiento para la creación de uno nuevo.

Pero veamos otro aspecto operativo de un municipio: La profesionalización de los mandos que integran su estructura, como el propio presidente municipal, el secretario del ayuntamiento, los regidores, los síndicos, los directores de finanzas, de administración, de obras, de desarrollo urbano, entre otros. Esta profesionalización se ve limitada por razones de la democracia —puede ser electo a un cargo municipal cualquier persona—, provocando que las autoridades en muchos casos no tengan la preparación para enfrentar el reto que se les presenta cuando, después de la elección, toman posesión del cargo.

Ahí es cuando se inicia la generación de problemas, cuando la inexperiencia y la falta de capacidades profesionales ponen en riesgo la operación municipal. Si estas carencias se van superando, porque los servidores públicos van aprendiendo, estimamos que la curva de aprendizaje que sea de 20 a 24 meses, cuando el periodo del presidente municipal es de 36 meses.

Ello sin contar otros factores como la toma efectiva de posesión que, en algunos casos, tarda por problemas políticos, o porque ya se están alineando las elecciones con las fechas de la federal.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Pero, ¿cuál sería una solución? El propio Artículo 115 constitucional refiere una luz para solucionar la pulverización de la operación municipal. Señala en el párrafo segundo de la fracción III, un mecanismo de coordinación municipal. Es decir, que permite que éstos, previo el acuerdo entre sus ayuntamientos, puedan coordinarse y asociarse para la más eficaz prestación de los servicios públicos o el mejor ejercicio de las funciones que les corresponden. Asimismo, que la asociación de municipios de dos o más estados debe contar con la aprobación de la legislatura de cada entidad.

Ese mecanismo puede ser una alternativa para que en vez de crear municipios, éstos se coordinen, consolidando grupos municipales por regiones, que les permita atender eficientemente sus responsabilidades.

Es más, se permite que no sólo haya coordinación de municipios de un solo estado, sino de dos o más.

Pensemos que mientras mayor fortaleza provoque la unión coordinada, mejores resultados logrará la operación municipal en beneficio de la sociedad a la que debe servir.

Ello, sin contar con la participación que pudiera tener la sociedad civil organizada en coadyuvancia con tareas que corresponden al municipio, como el manejo de la basura, del agua y las centrales de abasto, como meros ejemplos.

En conclusión, se opina que es desfavorable e inoperante la creación de nuevos municipios. Se sugiere que se utilice el mecanismo de coordinación y asociación entre localidades de un estado y, si es procedente, con una o varias de diferentes entidades.

Finalizaría con una frase célebre del emperador romano Julio César: “Nada es tan difícil que no pueda conseguir la fortaleza”.

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