Elecciones Concurrentes 2009 El Escenario Municipal

Queremos votar 2Durante este año habrá elecciones concurrentes en 11 entidades de la república. El 5 de julio, además de la renovación de la Cámara de Diputados (500 escaños), se realizarán elecciones para gobernador en 6 estados (San Luis Potosí, Sonora, Nuevo León, Colima, Campeche y Querétaro). En otras 5, además de las anteriores, habrán de renovarse congresos y ayuntamientos (Distrito Federal, Jalisco, Estado de México, Guanajuato y Morelos), un total de 434 curules y 564 presidencias municipales.1 La novedad respecto a anteriores procesos electorales, es que el Estado de México se suma a las 10 entidades que venían celebrando elecciones concurrentes. Tanto en la elección de 2003 como en la de 2006, la jornada electoral se desarrolló en el mes de marzo (9 y 12, respectivamente). En dicha entidad se elegirán 75 diputados y 125 ayuntamientos.

Según la Real Academia Española de la Lengua, concurrencia es sinónimo de asistencia y participación. Para un buen número de analistas y estudiosos de los fenómenos democráticos, la concurrencia tiene entre sus activos el incremento de la participación ciudadana en los procesos electorales. Para quienes están a favor de la concurrencia, los argumentos principales giran en torno al aumento en la participación ciudadana y a la reducción de costos económicos vía organización electoral, infraestructura, capacitación y propaganda. Los críticos de la concurrencia básicamente aducen el efecto de “arrastre” de los comicios federales sobre los resultados para cargos locales. De manera destacada, se afirma, el fenómeno ocurriría en las elecciones presidenciales, sobre todo en un sistema político presidencial como el mexicano, donde tiene lugar una fuerte personalización de las contiendas. La existencia de un candidato carismático puede influir sobre el resto de los cargos en disputa.

Respecto al primer argumento, José Antonio Crespo señala lo siguiente: los candidatos priístas a diputados y senadores también lo hicieron.4 Lo mismo sucedió en 2006: el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Madrazo, no ganó en ningún estado y, sin embargo, en muchos triunfaron candidatos priístas al Congreso federal, presidencias municipales y congresos estatales. Pero también los datos de participación y abstencionismo son consistentes: si se analizan los resultados de las últimas cuatro elecciones federales, los promedios de participación en las 10 entidades con concurrencia se elevan en promedio en un 11 por ciento.

Sostengo que para incrementar la participación ciudadana, las elecciones intermedias federales deben combinarse con la renovación de las gubernaturas (esto acontece en 6 de las 10 entidades referidas).5 Es decir, para abatir el abstencionismo en elecciones federales intermedias no conviene que los dos cargos más atractivos (Presidencia de la República y gubernatura) coincidan.

participación electoral en 2003

Parcticipación Electoral, 2002 completa

Para IncrementarRespecto al fenómeno de la participación en elecciones concurrentes, los datos contenidos en los cuadros comprueban la hipótesis del incremento de la misma en comicios coincidentes o, si se quiere, la disminución del abstencionismo. El cuadro 1 muestra con claridad las diferencias en la participación ciudadana en elecciones con y sin concurrencia, tomando los comicios intermedios para diputado federal de 2003. Como sabemos, en dicho año el promedio nacional de participación ciudadana fue del 42.17 por ciento; de las 32 entidades federativas, sólo 13 tuvieron porcentajes arriba de la media nacional: las 10 que celebraron concurrencia y Yucatán (séptimo lugar), Veracruz (doceavo lugar) y Zacatecas (treceavo lugar).

Entidades con elecciones COncurrentesAdemás, en las tres entidades de menor abstencionismo también estuvieron en juego las gubernaturas. En Campeche se tuvo el registro más alto de participación; en esa misma entidad el promedio de asistencia a las urnas en las elecciones municipales fue del 63 por ciento, también el más alto a nivel nacional en aquel año.

PerroLos 548 ayuntamientos, además de las 16 delegaciones del Distrito Federal, que estarán en disputa el próximo julio, representan el 22.3 por ciento del total de municipios en México (2 mil 457). Se trata de una buena muestra de la forma como se distribuye el poder político a nivel local. Los tres partidos mayoritarios gobiernan en los ayuntamientos de las 11 entidades; PAN y PRI se reparten la mayoría. El primero suma 224, mientras que al tricolor corresponden 222. Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) gobierna en 76, y otros partidos lo hacen en 26. Además, es interesante hacer notar que el blanquiazul gobierna en 7 de las capitales (Guanajuato, Guadalajara, Cuernavaca, Monterrey, Querétaro, San Luis Potosí y Toluca). Por su parte, el PRI mantiene 3 capitales: Campeche, Colima y Hermosillo. El PRD gobierna en la mayoría de las delegaciones de la capital del país.

Como dato adicional, conviene tener presente que tanto Acción Nacional como el PRI gobiernan en 5 entidades cada uno: para el PAN son las gubernaturas de Guanajuato, Jalisco, Morelos, Querétaro y San Luis Potosí, mientras que para el PRI son Colima, Campeche, Nuevo León, Sonora y Estado de México; a su vez, el PRD tiene el Distrito Federal. De las 6 gubernaturas en disputa en julio, actualmente 4 son priístas (Colima, Campeche, Nuevo León y Sonora) y 2 del PAN (Querétaro y San Luis Potosí).

De la forma en que se han comportado los resultados electorales durante los últimos 3 procesos, dos coincidentes con comicios presidenciales (2000 y 2006) y uno más en intermedios, podemos destacar varios hechos. La fotografía de los resultados electorales municipales muestra cómo los tres partidos mayoritarios han venido gobernando en las 10 entidades con elecciones concurrentes. Si tomamos los años 2000 y 2006, observamos que el PRI perdió ayuntamientos, mientras que el PAN y el PRD ganaron un número importante: el primero pasó de 245 ayuntamientos en 2000, a 217 en 2003 y a 168 en 2006. En términos absolutos, el PAN es el que más aumento reporta en las tres elecciones: 139 en 2000, 157 en 2003 y 197 en 2006. Por su parte, el partido del sol azteca pasó de 30 en 2000 a 28 en 2003, pero aumentó en 2006, al sumar 40.

El voto es libre y secretoEl dato de las capitales también resulta importante: en 2000 el PAN gobernaba 7 capitales, mientras que el PRI y el PRD lo hacían sólo en una. En 2003 la división de capitales fue de 4 para el blanquiazul y para el tricolor. En 2006 el PAN regresó a 7 (pues agregó Toluca) y 3 más fueron para el PRI. En este panorama conviene resaltar que en Jalisco, Morelos y Querétaro, en las 3 elecciones han triunfado los candidatos a la alcaldía de las capitales postulados por el PAN. En otra entidad, Campeche, los triunfos consecutivos en la capital han sido de los candidatos priístas. En Guanajuato, Colima, Nuevo León, San Luis Potosí y Sonora se han registrado alternancias partidistas.

El mapa político municipal previo a las elecciones concurrentes del 5 de julio nos indica que de los 548 ayuntamientos que tendrán comicios concurrentes, 222 son gobernados por el PRI, 224 por el PAN, 76 por el PRD y 26 por otras organizaciones políticas. También, que los promedios de participación ciudadana son más altos que el promedio nacional y en concordancia con las elecciones federales concurrentes.

Sin embargo, se repite el patrón de que en los comicios donde no está en juego la presidencia de la República, la asistencia a las urnas disminuye. En 2003 las elecciones municipales registraron la más baja votación de las tres fechas consideradas (2000, 2003 y 2006) en 9 de los 10 estados considerados. La excepción se registró en Sonora, donde los comicios para la renovación de ayuntamientos fue ligeramente superior a la que se registró en 2006. Llama mucho la atención el registro que se dio en San Luis Potosí en 2003, donde la participación apenas llegó a un 33.6 por ciento; es decir, una abstención de 66.4 por ciento.

Se repiteEl fenómeno del voto diferenciado también se observa en los comicios locales. Si tomamos como referencia la elección presidencial de 2006 en Guanajuato, por ejemplo, el candidato presidencial del PAN, Felipe Calderón, obtuvo el 58.9 por ciento, pero los candidatos a munícipes alcanzaron 5 puntos porcentuales menos, 53.3. A su vez, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de la Coalición por el Bien de Todos, recibió el 15.4 por ciento, y los candidatos locales de la coalición, el 11.5 (ver Cuadro 2).

Elecciones de presidenteOtros ejemplos interesantes son Morelos y Campeche. En el primero, el candidato presidencial panista obtuvo casi 5 puntos porcentuales por arriba de los candidatos a alcaldes (35.2 por ciento y 30.7 por ciento, respectivamente). A su vez, AMLO recibió un porcentaje ligeramente mayor que el de los candidatos locales (31.3 y 30.4 por ciento, respectivamente). En Campeche se dio una situación sumamente interesante: Calderón registró mayor número de votos (31.6 por ciento) que los candidatos a los ayuntamientos de su partido (29.4); a su vez, los candidatos del PRI alcanzaron el 36.2 por ciento, superior al candidato presidencial de la Alianza por México, Roberto Madrazo, quien regis tró 28.2 por ciento. Pero, además, aparte del Distrito Federal, de las 10 entidades con elecciones concurrentes, fue en Campeche donde AMLO obtuvo más votos que el resto de los candidatos presidenciales (32.4 por ciento), a pesar de que los candidatos priístas locales obtuvieron mayor número de sufragios. Los datos anteriores demuestran que el voto diferenciado se ha venido afianzando en el panorama político nacional. La elección de 2009 no será la excepción.

A manera de conclusión

EL voto diferenciadoLa concurrencia electoral en 10 entidades del país hasta el presente, y en 11 a partir del 5 de julio (cuando se unan los ciudadanos del Estado de México), en virtud del ajuste introducido en su calendario electoral, ha demostrado tener más virtudes que defectos. Al menos en el plano de la participación ciudadana, los datos demuestran porcentajes mayores que el resto de las entidades donde no se ha introducido la coincidencia de las fechas de los comicios locales y federales.

Todavía más, que en 2006 las elecciones locales del Estado de México, que no fueron concurrentes, registraron una mayor abstención que el resto de los estados bajo concurrencia (50.6 por ciento). Pero también, contrario a la hipótesis de la suerte de “arrastre” de los comicios federales sobre los locales, existe la evidencia de que el voto diferenciado neutraliza la posible sobredeterminación. A lo anterior habría que agregar que la concurrencia también tiene impactos importantes en términos de costos de los procesos electorales, homologación de legislaciones, organización y capacitación electoral.6

Urna de votaciónUn reto fundamental para todos los actores será sin duda motivar a los ciudadanos a participar durante todo el proceso, de manera particular el 5 de julio. La reforma electoral federal de finales de 2007 pondrá a prueba muchas de las prácticas de la cultura política mexicana. Es una reforma que gravitará, quizás como ninguna otra, en los procesos electorales locales.

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