Hacia una nueva Gestión del agua

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ConaguaEl 8 de febrero de 2012, México reconoció el acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano. Desde ese día se ha hablado mucho acerca del significado de esta acción para que todos los habitantes del país cuenten con el recurso en sus hogares. Pero nadie ha dicho qué ni cómo hacer para garantizar que ese derecho se cumpla.

La situación es trágica para las comunidades que dependen de los ríos y sus ecosistemas, ya que más de 70 por ciento de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este problema causa aproximadamente 3.1 por ciento de las muertes de seres humanos en todo el mundo, principalmente en países en desarrollo.

El contexto es el mismo en todos los países: el cambio climático provoca la disminución de la disponibilidad de agua, mientras que cada día aumenta la demanda en la industria, las centrales de generación de energía eléctrica y las casas.

En los últimos años se han construido obras faraónicas para llevar el agua a donde se requiere, como acueductos, plantas desalinizadoras y presas, pero están mal concebidas y no resuelven las necesidades de la población.

Esta situación ha provocado la violación recurrente de los principios de sustentabilidad y equidad, así como el acaparamiento del recurso. También escasean los análisis sobre el uso que se le da al recurso que se extrae, el tratamiento de las aguas residuales y la diferenciación de los tipos de desechos que contienen. Y por si fuera poco, las grandes obras han ocasionado problemas como la desecación de cuerpos de agua, inundaciones, hundimientos, grietas, erosión, azolve y la destrucción de ecosistemas y acuíferos.

CONTAMINACIÓN, EL PROBLEMA.

DesechosVerter sustancias tóxicas al agua tiene un alto precio para la sociedad. Mientras más afluentes se vean afectados, más costoso será potabilizar el agua que corre en éstos y atender los impactos que deje en las comunidades y en el medioambiente. Esto se traduce en servicios de salud más caros, pérdida de fuentes de empleo, altos costos de remediación y restauración a futuro y la ausencia de actividades turísticas.

Pese a su importancia, este problema no ha sido el foco de atención en las políticas públicas, las cuales se han concentrado en el manejo racional del líquido, con sugerencias para ahorrar agua en el hogar. Pero estas medidas sólo niegan el problema y mantienen la complicidad entre el gobierno y las empresas al no regular el uso de sustancias dañinas.

La falta de controles y de transparencia en las descargas que se generan en los cuerpos de agua, así como la debilidad del marco legal mexicano, provocan las circunstancias idóneas para contaminar libremente. Muchos de los químicos peligrosos que se usan en la industrianacional, como el nonilfenol —sustancia prohibida por la Unión Europea en las fábricas de textiles— no están regulados por la legislación y se mantienen intactos durante los procesos de saneamiento.

La única manera de asegurar que todos los habitantes de las zonas urbanas y rurales tengan agua de manera natural es contar con ríos limpios y evitar su contaminación. El exceso de tóxicos afecta la salud de las personas en muchas comunidades. Con ello se les niega el derecho al agua a los habitantes que dependen directamente de los ríos. Las cuencas sanas son nuestra única fuente permanente de calidad porque nos ahorran los enormes costos de trasvases, construcción de pozos profundos, desalinización y saneamiento.

PLANIFICACIÓN.

La Coalición Agua Para Todos Siempre, integrada a finales de 2012 por ciudadanos, académicos y organizaciones no gubernamentales, se dio a la tarea de redactar la única propuesta de Ley General de Aguas que integra el acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano reconocido por el gobierno mexicano.

Nuestro planteamiento para el manejo del recurso implica la participación de los ciudadanos para hacer una gestión planificada de las cuencas con base en estudios exhaustivos sobre la capacidad de cada una, en los que se definan límites de explotación y se asegure un volumen mínimo vital para consumo personal y su uso racional en el país.

La transparencia es un eje rector de esta propuesta, por lo que se incluye el derecho de los pueblos indígenas y originarios de contar con información, elaborar consultas y otorgar su consentimiento a la ejecución de proyectos que puedan violentar la integridad de sus tierras y aguas.

DesagueLas concesiones a los usuarios de las cuencas estarían condicionadas a un principio precautorio para realizar descargas sin químicos que pongan en riesgo la salud de las personas o de los ecosistemas. Esto se haría bajo supervisión calificada de Consejos de Co-gestión de Cuenca en los cuales se prevé que participe la ciudadanía. El objetivo es tener ríos libres de sustancias tóxicas en un lapso de 15 años.

También se plantea la creación de un Fondo Nacional para el Derecho Humano al Agua y Saneamiento, que garantice la disponibilidad de recursos federales y estatales para construir la infraestructura que se requiera, principalmente en las cuencas cuyo volumen es insuficiente para garantizar el abastecimiento mínimo.

La gestión del agua en México requiere un cambio de paradigma desde su concepción. Afortunadamente, estamos a tiempo para tomar el camino hacia una estrategia nacional inclusiva y equitativa orientada a la sustentabilidad, la prevención de desastres y la soberanía hídrica.

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