La banca y el desarrollo empresarial para el futuro de México

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El autor es fundador de Abundatia Training, dedicada a enseñar cómo administrar el dinero y escribió el libro Reconfiguración Financiera.

México se encuentra en uno de los mejores momentos de su historia. Lo que suceda en los próximos años será clave. Las decisiones que se tomen nos podrán convertir en una gran potencia económica o nos generarán un verdadero problema social. Todo depende de dos factores. Para ello la banca y el desarrollo empresarial juegan papeles fundamentales.

El consumo interno es uno de los principales responsables de la economía de una nación. La cada vez mayor cantidad de habitantes es un elemento predictivo del crecimiento de un país y ese es justo el lugar donde nos encontramos.

El primer factor se llama bono demográfico. ¿Y qué significa esto? Significa nuevos consumidores. En los próximos 30 años tendremos cerca de 15 millones de mexicanos que ingresarán a la población económicamente activa, personas que demandarán productos y servicios para atender sus necesidades. Eso puede ser algo muy bueno o un verdadero problema. ¿De qué depende? De que estos 15 millones de mexicanos tengan una fuente de ingreso que les permita generar recursos suficientes para vivir. Si no tenemos una forma en que esas personas generen recursos, tendremos un problema social. Ahora, es real que la velocidad en que se generan empleos está muy por debajo de la velocidad en que la población requiere ser empleada. Es importante entender que no necesitamos más empleados, necesitamos más empresas que generen empleos.

El segundo factor se llama Tratado del Libre Comercio. ¿Qué tan relevante es esto? Las exportaciones representan cerca de 30 por ciento del producto interno bruto (PIB) de nuestro país y alrededor de 80 por ciento de ellas son a Estados Unidos. Por lo tanto, la renegociación que se llevará a cabo a mediados de agosto de 2017 será clave para nuestra economía.

Existen dos caras de la moneda: el reto estará en las condiciones del nuevo tratado, el impacto que tendrá para las empresas exportadoras de nuestro país y para los empleos que dependen de ellas. La oportunidad estará en la búsqueda de nuevas geografías para desapalancarnos de Estados Unidos, y nuevamente, en el emprendimiento. ¿Qué papel juega la banca aquí? Apoyar la expansión de las empresas actuales y la generación de nuevas empresas.

EMPRESAS ACTUALES

De acuerdo con la encuesta Perspectivas de la Alta Dirección en México 2017, de KPMG, 58 por ciento de los directivos encuestados mostró un interés en expandirse en el país, enfocándose en las siguientes entidades: Querétaro (26 por ciento), Jalisco (24 por ciento), Nuevo León (23 por ciento) y la Ciudad de México (21 por ciento).

Existe una cosa que toda expansión necesita: flujo de efectivo. La banca y el gobierno necesitan crear nuevos mecanismos para facilitar el flujo de efectivo y la capacitación empresarial a los negocios en expansión. De lo contrario, acelerarán el caos empresarial o limitarán a las empresas que quieran capitalizar el bono demográfico.

NUEVAS EMPRESAS

El reporte Doing Business 2014 mide qué tan fácil es hacer negocios en un país. México ocupa la posición 53 de 189 países. Dentro de las principales problemáticas que viven los emprendedores en nuestro país están la regulatoria y la disponibilidad de capital. Por ende, el papel tanto del gobierno como de la banca es fundamental para crear las alternativas apropiadas para facilitar el emprendimiento. Hoy más que nunca es momento de mirar al futuro y hacer lo necesario para aprovechar el cambio que se avecina. Aunque pareciera que ya lo estamos viviendo, la realidad es que aún no hemos visto nada. Cualquier decisión tendrá un efecto exponencial. La pregunta es ¿hacia dónde nos llevará? ¿Hacia la creación de una potencia o hacia la generación de un caos social?

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