Las playas más limpias y las más sucias

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Enrique MejíaMéxico tiene un litoral marino de 11 mil kilómetros y 99 por ciento de éste se mantiene limpio porque no recibe descargas residuales. Sin embargo, el problema se focalizaen las ciudades, debido a la gran concentración de población, afirma Enrique Mejía Maravilla, gerente de Calidad del Agua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Las autoridades de los tres niveles de gobierno han emprendido acciones como el Programa Integral de Playas Limpias —establecido en 2003 y en el que participan las Secretarías de Marina (Semar), Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Salud y Turismo; así como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), y la Conagua; además de gobiernos estatales, municipales y organizaciones de la sociedad civil—, mediante el cual son monitoreadas mensualmente 245 playas correspondientes a 52 destinos turísticosde los 17 estados costeros de México.

Estos monitoreos consisten en la recolección de muestras de 100 ml de agua de mar, con el propósito de detectar si es apta para que la gente nade en ella. Se analizala concentración de enterococos —bacterias fecales— y si éstas rebasan las 200 unidades se considera que hay peligro para la salud.

De estos estudios se desprende que 74 por ciento de las 245 playas analizadas cumplen con los criterios de calidad del agua, mientras que 26 por ciento no pasan la prueba, “pero eso no quiere decir que de forma permanente”, aclara Enrique Mejía.

Alejandro OliveraSin embargo, Alejandro Olivera, coordinador de la campaña Océanos y Costas de la organización Greenpeace México, advierte en entrevista que la situación es grave por los contaminantes que se vierten en las aguas residuales —como excretas humanas y animales—, que son la principal fuente de afectación de las playas nacionales.

“En México, únicamente se tiene una cobertura de 42 por ciento en tratamiento de dichas aguas, y esto implica que cada segundo se viertan más de 200 ml sin tratar a los ríos, afluentes, cuencas y océanos. Hay entidades como Yucatán y Campeche que tratan sólo 2.4 y 6 por ciento, respectivamente, de sus aguas residuales”, precisa el experto.

Esto deriva en problemas ambientales y de salud. Los contaminantes de las aguas residuales que van al mar son los enterococos, los cuales provocan infecciones cutáneas, en las vías respiratorias, en los oídos o gastrointestinales, que se transmiten por el uso recreativo de las playas y a través de los mariscos que llegan a la mesa, expresa Olivera.

DAÑO LATENTE

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que, a partir de la presencia de 132 enterococos por cada 100 ml de agua, ya hay riesgo de contraer una enfermedad. Sin embargo, en nuestro país el límite es mayor.

Sol y arena“Anteriormente en México se fijaba un tope de 500; si era rebasado en una playa, ésta ya no se consideraba apta para los bañistas. Con tal rango, 92 por ciento de los puntos de monitoreo arrojaban resultados positivos. Sin embargo, a partir de 2010 quisimos apretar el criterio y le bajamos a 200”, refiere el experto ambientalista.

Greenpeace considera que el monitoreo debería efectuarse con mayor frecuenciae incluso diario, porque las condiciones de una playa varían constantemente, pero aquí discrepa el funcionario de la Conagua al manifestar que “eso no se hace en ningún lugar del mundo. Además, sería carísimo y no hay aparatos para medir de manera continua”.

Asegura que para otorgar un certificado de playa limpia —en el que se deben registrar 100 enterococos por cada 100 ml—, no se realiza el análisis diariamente, sino cada semana durante tres meses, lo que implica erogar aproximadamente 1 millón de pesos (mdp).

Mejía Maravilla enfatiza que es a los municipios a quienes corresponde el saneamiento de las playas, la recolección y tratamiento de aguas residuales, así como el control de la basura. Apunta que para fortalecerlos se crearon los Comités de Playas Limpias locales, presididos por los alcaldes e integrados por hoteleros, restauranteros y otros sectores, además de representantes de la Semarnat, la Conagua y la Semar.

Agrega que lo primero que se hizo en estos comités fue elaborar un manual de organización en el que se establecen las funciones y atribuciones de cada quien. Luego se creó un sistema de gestión para que dichos comités se guíen por metas y haya transparencia en el manejo de los recursos.

Adicionalmente, las autoridades municipales deben realizar dos tipos de tareas: limpiar la arena—para recoger desde colillas de cigarro hasta envases de plástico— y sanear las aguas residuales, a través de plantas de tratamiento donde las hay.

EL CASO DE PUERTO VALLARTA

Un ejemplo paradigmático es el de Puerto Vallarta, municipio que cuenta con tres playas certifi cadas , otras que aunque aún no tienen este documento están consideradas como limpias y algunas más que son auténticos focos rojos.

Juan Pablo García, regidor y presidente la Comisión de Ecología del ayuntamiento, asegura a Alcaldes de México que, de 2009 a la fecha, se han invertido 18 mdp para equipar algunas playas, comprar dos barredoras de playa y contratar personal.

Sin embargo, reconoce un inconveniente: “Colindamos con el municipio de Bahía de Banderas, ubicado al otro lado del río Ameca, el cual no tiene un sistema como el de Puerto Vallarta que ha ganado premios de calidad por el agua que limpia. Tenemos una planta tratadora subdividida en cuatro subestaciones a lo largo del municipio”.

Y es que las aguas negras de algunas viviendas se vierten en el río Ameca, que desemboca en el mar y contamina playas de Puerto Vallarta, Jalisco, así como de Nuevo Vallarta, Nayarit.

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