Ningún alcalde podrá gobernar sin la sociedad.

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La frase “un gobierno que entiende a la gente” ha quedado en el pasado. Hoy un alcalde que desea lograr una buena administración no debe conformarse con entender a la sociedad, sino debe lograr que los ciudadanos, a través e las organizaciones de la sociedad civil (OSC) se involucren en las decisiones y las acciones.

La participación de la sociedad organizada no sólo significa —para el alcalde que la logra— un mayor reconocimiento como gobernante, sino que redunda en un beneficio económico mucho mayor que el que puede lograrse con un aumento en las Estadistica PODRÁ GOBERNAR SIN LA SOCIEDADparticipaciones federales para los municipios.

De acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2012, el producto interno bruto (PIB) de las instituciones no lucrativas (públicas y privadas) fue de 406 mil 853 millones de pesos (mdp) (incluyendo la valoración económica del trabajo voluntario), lo que representó 2.7 por ciento del PIB total del país.

De Juárez a Anzures
Aunque la participación de la sociedad civil en México es incipiente, hay muchos ejemplos de cómo los gobiernos municipales (o delegacionales en el caso del Distrito Federal) la han utilizado para enfrentar problemas.

Como ejemplo se destaca el trabajo realizado por el Pacto por Juárez, con organismos como Ciudadanos por una Mejor Administración Pública, (Cimap) de Ciudad Juárez, Chihuahua, en donde gracias a la participación social se logró mejorar la gobernabilidad y la transparencia.

Esta ciudad, de 1.3 millones de habitantes, encabezó durante 2008, 2009 y 2010 el primer lugar en el ranking de homicidios. Para 2011 pasó al segundo sitio, en 2012 bajó al número 19 y el año pasado se ubicó en el sitio 37.

De acuerdo con el vocero de Cimap, Hernán Ortiz, “los ciudadanos finalmente se encuentran haciendo uso del sistema judicial para garantizar su democracia. En lugar de llevar a cabo protestas o marchas, la gente utiliza el sistema legal para hacer valer sus derechos y cuestionar las decisiones del gobierno”.

De hecho, la fiscalización de los gastos municipales de Ciudad Juárez es realizada a través de una herramienta que se utiliza a nivel nacional construida por el colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra), un conjunto de más de 30 organizaciones civiles y plurales que aporta, mediante sus integrantes, esfuerzos voluntarios para medir y procurar la transparencia en los gobiernos locales mexicanos.

Gracias a la participación de la sociedad civil, la administración de Enrique Serrano, presidente municipal de Ciudad Juárez, mejoró su calificación en materia de transparencia con respecto al gobierno de su antecesor Héctor Murguía, al obtener una calificación de 84.60 por ciento.

Otro ejemplo de participación social se registró en el Distrito Federal, concretamente en la colonia Anzures.

Hace unos meses, cuando las autoridades decidieron instalar parquímetros en la colonia, los vecinos organizaron protestas porque aseguran que el presidente del parquímeconsejo ciudadano en turno se había vendido a las autoridades y avaló, con encuestas amañadas, el cobro de estacionamiento en la vía pública.

Los vecinos se organizaron (no en un organismo, sino como movimiento social) y realizaron marchas y protestas que llegaron hasta las oficinas del jefe de gobierno del DF. Si bien no lograron detener los parquímetros, sí dejaron ver que las autoridades no tenían idea, en concreto, de lo que hacían. Alejandro Curiel y María Alcántara (ahora miembros del consejo ciudadano) recuerdan que hubo muchas horas de trabajo con las autoridades para que entendieran detalles, como “cuánto debía de medir un lugar de estacionamiento”.

De estas reuniones de trabajo surgió el reglamento para la instalación de parquímetros en otras colonias y delegaciones. “Ellos llegaron y balizaron sin tomar en cuenta ni las necesidades ni las especificidades y punto por punto se les hicieron ver todos los errores”, dice María Alcántara, quien señala que el trabajo de los vecinos en ese momento fue un equivalente económico a varios millones de pesos (mdp) que se ahorraron las autoridades.

Ahora, debido a la participación social de los vecinos, se ha logrado, en otro rubro, que en el lapso de un mes fueran detenidos, puestos a disposición de las autoridades y procesados, 31 delincuentes, la mayoría detenidos en flagrancia, gracias a un sistema de comunicación creado por los vecinos y en el cual se ha capacitado a los policías de la zona.

Dinero para todos.

José Alcaraz García, quien tomó posesión como presidente del Consejo Estatal de Organización de la Ciudad de México (CEO-CDMX) —y como vecino de Tlalpan enfrentará el problema de los parquímeespecitros—, explica que nada más en su delegación hay alrededor de 700 OSC.

“Ningún presidente municipal o delegado podrá gobernar en el futuro si no es con el apoyo de la sociedad civil”, y explica que entre los principales retos de estos organismos se encuentra tener la suficiente capacitación e información para poder representar a la sociedad de manera adecuada.

Sin embargo, las cifras hablan de una mínima participación: un estudio de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés) señala que en México hay 20 mil OSC, mientras que en Argentina —con menos de la mitad de la población— existen 120 mil.

Aun así, aunque no se sepa exactamente el número de organizaciones existentes, su participación será definitiva en el futuro de México y si un alcalde quiere cumplir adecuadamente con las funciones para las que fue electo, deberá buscar su participación.

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