Para abatir la violencia

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JóvenesLa lucha frontal contra los cárteles del narcotráfico en México desató una ola de violencia que hasta el momento ha cobrado la vida de cerca de 50 mil personas; en ese contexto, donde los principales esfuerzos por contener el problema recaen en las instituciones federales, el combate a las adicciones, principalmente con acciones preventivas, se perfila como una posible solución al problema de la delincuencia desde la esfera local.

Los primeros esfuerzos por descentralizar el combate a las adicciones datan de 1986, cuando se conformaron los Consejos Estatales contra las Adicciones, coordinados por el Centro Nacional Contra las Adicciones (Conadic) de la Secretaría de Salud Federal (SSA). En el ámbito municipal, sin embargo, son pocas las entidades que cuentan con organismos de este tipo; además, prevalecen prácticas como la venta de alcohol y tabaco a menores de edad.

Especialistas en la materia y autoridades municipales coinciden en que los gobiernos locales tienen mucho por hacer; como un primer paso, los alcaldes han comenzado a poner entre sus prioridades el combate a las adicciones con las herramientas que tienen a la mano, para crear políticas públicas de prevención directamente en sus comunidades y, con ello, prevenir una posible escalada de violencia.

Moisés Torres Gómez, director del Consejo Municipal Contra las Adicciones (Comca) de San Joaquín, Querétaro, sostiene que los esfuerzos para luchar contra el consumo de sustancias adictivas como el alcohol, tabaco y otras drogas deben comenzar en las escuelas secundarias, pues es ahí donde se encuentra la población más vulnerable. Con 10 años de experiencia al frente de la institución, el funcionario asegura que por lo general, los niños y jóvenes que desarrollan una adicción al alcohol son más propensos a consumir otras drogas y verse involucrados en acciones violentas y de delincuencia.

También relata que de las 8 mil 865 personas que habitan en su municipio, la cuarta parte se ubican entre los 14 y 29 años de edad, quienes están expuestos al consumo de alcohol, principalmente, aunque en los últimos años se ha detectado un incremento en los casos de jóvenes que consumen marihuana.

Para hacerle frente al problema, el Comca elabora talleres y ofrece pláticas en las escuelas primarias, secundarias y en el plantel del Colegio de Bachilleres, para sensibilizar a los alumnos con dinámicas y videos que ilustran los daños que puede causar el consumo de sustancias tóxicas.

El organismo mantiene una relación constante con el DIF estatal y con centros de rehabilitación de la región, con el fin de canalizar a las personas que detecten con problemas de adicción, siempre con la avenencia y la cooperación de los familiares. Asimismo cuentan con la asesoría del Consejo Estatal Contra las Adicciones de Querétaro.

Moisés Torres Gómez

Otros municipios como Benito Juárez, Quintana Roo; Parral, Chihuahua; Monterrey y Santa Catarina, Nuevo León, y Tlaquepaque y Guadalajara, en Jalisco, cuentan ya con un Consejo Municipal contra las Adicciones, donde se establecen los acuerdos para impulsar los esfuerzos de atención del problema a nivel local.

Jorge Hernández Tinajero, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que no existe ninguna relación causal directa entre la violencia y el consumo de sustancias adictivas, pero advierte que el problema fundamental de las adicciones en los municipios radica en la venta ilegal de sustancias como el alcohol y el tabaco, una práctica que se sigue tolerando y que hay qué atacar con urgencia.

El especialista asegura que los esfuerzos a nivel local no tienen que enfocarse precisamente en el combate directo al crimen organizado, sino en generar una política de salud donde se tenga bien claro qué sustancias se venden a quién en las localidades, aunque enfatiza que ahí “los municipios están absolutamente olvidados y aun cuando saben cuáles son sus necesidades no tienen mucho margen de maniobra, no tienen recursos, no tienen mandato y muchas veces no tienen capacitación”.

De acuerdo con Joaquín Quintana, presidente de la Asociación Civil Convivencia Sin Violencia, este problema se hace evidente en ayuntamientos con grandes concentraciones de estudiantes, donde abundan los bares en las cercanías de las universidades donde se vende alcohol a menores de edad.

El activista señala que en el combate a las adicciones, los municipios no deben dejar fuera a los actores de la sociedad civil, con el fin de llevar a cabo una lucha más efectiva. Como un ejemplo de ello, relata que en 2011, la organización que preside logró la firma de un Pacto Nacional por la Cero Tolerancia en la Venta y Facilitación de Alcohol a Menores en el Distrito Federal.

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