Presas al 60% de su capacidad

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El vaso medio vacioMéxico es una nación semidesértica y hoy vive las consecuencias: una sequía que ha afectado desde el año pasado prácticamente a todo el territorio —al menos a 19 entidades federativas—, pero que se ha acentuado en el norte.

El resultado son presas vacías o por debajo de sus niveles históricos, además de pozos y manantiales secos. A marzo de este año se estimaba que los embalses más importantes del país reportaban un lleno de 60 por ciento en promedio, pero en las zonas más críticas el nivel es de 41.5. Las pérdidas asociadas a la sequía rebasan 15 mil millones de pesos (mdp), tan sólo en el sector agrícola, según cifras oficiales.

Felipe ArreguínPese a este panorama, Felipe Arreguín Cortés, subdirector general técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), asegura en entrevista que el servicio para consumo humano y para la agricultura está garantizado. “Las poblaciones que están cerca de las presas y que están conectadas a ellas, mediante un canal o un acueducto, tienen agua hasta para dos años; no así los poblados pequeños que se abastecen de un arroyo, de un pozo o un manantial, pues éstos se encuentran secos.”

En los distritos de riego se tiene garantizado el actual ciclo agrícola y el próximo “con una restricción”, aun cuando no lloviera, al igual que las ciudades tienen garantizado el abasto de agua, dice el funcionario. Agrega que Aguascalientes, Zacatecas, Durango, Nuevo León, Chihuahua, San Luis Potosí, Jalisco, Guanajuato y Coahuila son los estados con mayores problemas, de ahí que los 493 municipios que suman esas entidades son los que están en riesgo.

Actualmente, “hay 3 mil comunidades a las cuales la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y Conagua llevamos agua con pipas y con plantas potabilizadoras portátiles. Son localidades muy pequeñas que están muy lejos de las presas”, subraya Felipe Arreguín. Las zonas agrícolas de temporal, que sólo se abastecen con la lluvia, tienen problemas aunque el reservorio esté a un lado, reconoce.

AL BORDE DEL COLAPSO

Tepatitlán, Jalisco, es un municipio en el que habitan 150 mil personas, pero 70 por ciento de ellas se abastece de pozos profundos y 30 por ciento de los dos embalses existentes: El Jihuite y El Durazno. La presidenta municipal Cecilia González Gómez explica que la primera está a 5 por ciento de su capacidad, mientras que la segunda a la mitad.

“Desde el año pasado estamos cerrando pozos porque ya no dieron agua. El municipio ha hecho campañas de concientización, pues la Conagua ya no permite hacer más pozos, porque sería como ponerle más popotes al mismo vaso para extraer agua”, explica González Gómez. La alcaldesa vislumbra un riesgo inminente para Tepatitlán: que los pozos se agoten y que la producción avícola, que representa la tercera parte del huevo y pollo de todo el país, se quede sin agua.

Sin embargo, existe una solución de largo plazo. “El año pasado iniciamos la construcción de un acueducto llamado El Salto Tepatitlán, para traer agua de la presa El Salto. Con esta obra tendríamos garantizado el recurso por los próximos Felipe Arreguín Cortés. 30 años. Sin embargo, el gobierno estatal actualmente no ha aportado financiamiento”, comenta la funcionaria.

Hasta marzo los habitantes del municipio abrían la llave y tenían agua, pero la situación ha causado mayores gastos: ha sido necesario conectar los pozos a la red a un costo de más de 5 mdp, y el pago de consumo de energía eléctrica asciende a 3 mdp mensuales, contra 1.5 mdp que se pagaban antes, refiere Cecilia González.

Pareciera que México es muy vulnerable a la falta de lluvias. ¿Es un problema de mantenimiento de la infraestructura o de planeación? “Más que con las presas, esto tiene que ver con los sistemas de conexión entre ellas y las ciudades o zonas de riego. Lo que hay que buscar, además de que no haya fugas en casa o en las calles, es que tampoco las haya en los acueductos. Además, hay que hacer las inversiones necesarias para evitar fracturas o grietas en los canales”, responde Arreguín Cortés.

El problema en las comunidades muy poco tiene que ver con falta de mantenimiento, porque normalmente no están conectadas a los embalses. Sería poco práctico hacerlo porque tienen menos de 100 habitantes.

SOBREEXPLOTACIÓN

Emilio MendozaConsultado aparte, Emilio Mendoza Kaplan, integrante de la Comisión de Recursos Hidráulicos de la Cámara de Diputados, reconoce que muchas de las grandes instalaciones tienen más de 50 años y presentan algunos niveles de azolve.

“A lo mejor estamos sobreexplotando las presas, regando más superficie de la que deberíamos regar. Sin embargo, no creo que ese sea el principal problema. Estamos ante una sequía muy importante que tiene que ver con años de bajas precipitaciones.”

Obviamente revestir canales y construir otro tipo de acueductos —obras a cargo de la Conagua que sumaban a marzo 3,500 mdp—, permite evitar más pérdidas agrícolas. “Hay que redimensionar la capacidad de las presas. Pongo un ejemplo: en el Distrito 19 del Istmo de Tehuantepec se puede regar sólo la cuarta parte de la superficie para la cual fue diseñado el Distrito. Entonces, sobreexplotamos nuestras fuentes”, dice el legislador.

“Creo que lo que nos hace falta es tener infraestructura para que el agua llegue a las poblaciones, lo cual tiene que ver con construcción de fuentes alternas. Sin embargo, más importante aún es desarrollar una nueva cultura. No basta con que la sociedad sepa que el recurso es escaso y que hay que usarlo bien, debe participar en las decisiones en materia de administración de los recursos hidráulicos”, concluye Mendoza Kaplan.

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