Urge paz definitiva en chiapas.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuya bandera de nacimiento fue reivindicar los derechos de los grupos indígenas del país, en particular de los pueblos de Chiapas (chontal, tojolabal, tzeltal y tzotzil), se mantiene vivo tras dos décadas, pues sus actores principales, las etnias del país, siguen luchando por salir del rezago y la pobreza, ahora no como un movimiento armado, sino político, afirma el hoy obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien en ese entonces era obispo Coadjutor de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas.

En entrevista con Alcaldes de México, Raúl Vera, quien al lado del entonces obispo Samuel Ruiz participó en el proceso de paz tras el levantamiento zapatista, admite que si bien los grupos indígenas avanzaron en su sentido de la paz verdadera y de la administración de la tierra y lograron erigir municipios autónomos, viven aún en condiciones de pobreza y de pobreza extrema.

 

La razón de lo anterior, explica el clérigo —integrante del Consejo Directivo del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas—, es que los cacicazgos no han desaparecido y continúa la voracidad por los territorios, el agua, la biodiversidad, los recursos madereros y petroleros. ¿Por qué mientras los grupos étnicos evolucionan os gobiernos involucionan? “En los 20 años transcurridos desde que surgió el movimiento zapatista, la lucha indígena no ha decaído; mientras que el gobierno no ha sabido darles respeto”, señala.

Para la especialista del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), María Inclán Oseguera, el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional sigue vivo debido a que las demandas de las comunidades indígenas no han tenido respuesta y a que el movimiento fue más allá de las fronteras del país.

“Podríamos decir que es la movilización social más importante en los últimos 30 años, pues además de reactivar la causa indígena, abanderó otros movimientos del continente, incluso algunos en busca de autonomía, como en Italia, España y Canadá.”

La especialista del CIDE asegura que en México el movimiento ha servido para dar relevancia a los asuntos indígenas, al menos durante el tiempo de las negociaciones con los comisionados representantes del Gobierno Federal, y para llevar el tema a la agenda política nacional.

Para el obispo Raúl Vera el movimiento zapatista no ha rendido los frutos que se esperaban por la falta de interlocución por parte del Gobierno Federal, pero sobre todo por el doble discurso con el que actuó durante las negociaciones de paz, por un lado pretendía sentarse a la mesa a dialogar y por el otro enviaba la fuerza militar a las comunidades con bases zapatistas.

Años después, la solución que el ex presidente Vicente Fox pretendió dar al conflicto se tradujo en “un simple programa de Sedesol, y los indígenas siguen siendo discriminados. La ley de Fox es una muestra de la imposición del gobierno mexicano”.

Para el diputado Pedro Gómez Gómez, presidente de la Comisión Bicamaral de Diálogo y la Conciliación para el estado de Chiapas, de la Cámara de Diputados, es necesario reanudar el diálogo entre los pueblos indígenas de la entidad y el Gobierno Federal para una paz definitiva, pero sobre todo, para avanzar en la solución de los añejos problemas de rezago y marginación.

Según el obispo Raúl Vera, las comunidades indígenas siguen organizándose, asesorándose con especialistas y están encabezadas por el subcomandante Marcos, su principal estratega, quien, afirma el prelado, se encuentra bien de salud y las versiones de su enfermedad son sólo rumores.

“La iglesia mantiene el papel que ha jugado desde antes del movimiento, el de acompañar a los indígenas ayudándolos a crear cooperativas, a traducir cuando se necesitó la Ley Agraria; y a través de la evangelización, les ha enseñado a organizarse para producir en medio del libre mercado, con una visión de mercado justo”, afirma el hoy obispo de la Diócesis de Saltillo.

TODO SIGUE IGUAL
A 20 años del surgimiento del EZLN y del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), Chiapas sigue siendo el estado con más carencias, con 74.7 por ciento de su población en condición de pobreza y 32.2 por ciento en pobreza extrema, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Ubicado en el sureste del país, con una población de 4 millones 793 mil 406 habitantes, este estado es el que presenta mayor rezago educativo, con un grado de escolaridad de 6.7 años, que equivale a poco más de la primaria concluida, y el nivel de analfabetismo más alto en todo el país, de 17.8 por ciento de la población de 15 años y más, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que revela que del total de viviendas contabilizadas en el Censo de Población y Vivienda 2010, 26.5 por ciento no dispone de agua entubada, 16.4 no cuenta con drenaje y 4.1 por ciento no tiene energía eléctrica.

El EZLN encontró terreno fértil en los municipios más pobres de Chiapas, la tercera entidad del país con mayor población indígena —42 por ciento de sus habitantes—, antecedida por Oaxaca con 57 por ciento y Yucatán con 53 por ciento, según datos del INEGI.

Chiapas, un estado agrícola, artesanal y turístico, importante productor de café, miel, azúcar de caña y de artesanías a base de pedrería, ámbar, madera y barro, no ha recibido hasta ahora los beneficios de la apertura comercial. Datos del Sistema Comercial del Sector Agroalimentario SIC-Agro de la Sagarpa, revelan que en 2012 las exportaciones de Chiapas alcanzaron 227 millones 900 mil dólares, una mínima participación en las ventas externas globales del país, que en el mismo año fueron por 370 mil 889 millones de dólares (mdd).

La apertura comercial y la firma, no sólo del TLC, sino de 45 tratados comerciales más, no ha beneficiado tampoco a Chiapas en materia de inversiones, por el contrario, en los últimos años la tendencia ha sido hacia la desinversión. En 2012 salieron capitales de Chiapas por 4.4 mdd y antes de finalizar 2013 habían salido 10.7 mdd, de acuerdo con información de la Secretaría de Economía (SE).

La especialista del CIDE, María Inclán Oseguera, afirma que el TLCAN no ha beneficiado a las etnias del país, simplemente porque no estaba dirigido a ellas, a quienes sólo vino a encarecerles los alimentos, “por eso hay más migración, dejan la tierra porque ya no les da lo mismo que antes, porque los precios de los agroexportadores son mucho más bajos y no pueden competir”.

El reto es para el nuevo gobierno. El 2 de marzo de 2013, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, firmó con el gobierno del estado un convenio para canalizar 10 mil 819 millones 603 mil 632 pesos en programas sociales que van desde estancias infantiles, atención a jornaleros agrícolas, hasta desarrollo de zonas prioritarias, entre otros. Toca ahora vigilar la correcta aplicación de dichos recursos.

Especialistas opinan que elevar las condiciones de vida en las comunidades indígenas es una tarea que llevará varias décadas, luego de que en los últimos 20 años no ha habido prácticamente ningún avance.

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