Desde alcaldías, solución a euro-crisis

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Euro, Crisis, AlcaldíasLejos de representar un concepto sólo vinculado a la preservación de los recursos naturales, el desarrollo sustentable constituye un mecanismo para impulsar la actividad social y económica. De este modo, el Pacto de los Alcaldes de la Unión Europea, en materia ambiental, se erige como un instrumento idóneo para enfrentar la peor crisis que en décadas ha padecido el “viejo continente”.

El acuerdo —en el cual participan 4,582 autoridades que representan a más de 167 millones de personas— promueve el desarrollo de proyectos público-privados en materia de infraestructura urbana amigable con el medioambiente, por lo que representa un detonante de la inversión y la generación de empleos.

“Todos los países y las administraciones públicas tenemos que apostar por un cambio de modelo productivo, y el Pacto de Alcaldes puede ser una de las herramientas en este sentido”, considera Íñigo de la Serna, alcalde de Santander, España, una de las entidades firmantes del acuerdo.

COMPROMISOS E INCENTIVOS

La Unión Europea adoptó en marzo de 2007 el paquete de medidas La Energía para un Mundo Cambiante, el cual prevé reducir los índices de CO2 en 20 por ciento para el año 2020, como resultado de aumentar en 20 por ciento la eficiencia energética y cubrir, también en 20 por ciento, la demanda con tecnologías renovables.

Un año después, la Comisión Europea puso en marcha el Pacto de los Alcaldes para apoyar el esfuerzo de las autoridades locales en la aplicación de este tipo de políticas, ya que 80 por ciento de la población vive en ciudades, áreas donde se generan más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En este sentido, los ayuntamientos que se incorporan al Pacto se obligan a diseñar, en el plazo de un año, un plan de energía sustentable, que se adoptará en sus estrategias locales. Cumplir con estos compromisos permite a las autoridades obtener apoyos, de lo contrario, podrían ser dadas de baja.

UN NUEVO MODELO ECONÓMICO

Bajo la filosofía “piensa globalmente, actúa localmente”, dentro del Pacto participan autoridades de pequeños pueblos o grandes metrópolis. Una de esas demarcaciones es Santander, entidad que firmó su adhesión a principios de 2009.

Íñigo de la Serna explica que la estrategia de la localidad está orientada a aumentar el número de calles peatonales para facilitar la movilidad a pie y también a optimizar el uso de la electricidad en la vía pública y los edificios municipales. “Recientemente, el Banco Europeo de Inversiones aprobó los fondos, sin devolución, que son necesarios para la realización de estudios en la materia y para la detección de las medidas de ahorro y eficiencia, recursos que ascienden a más de 400 mil euros.”

Agrega que, a través del Plan Energético Municipal, se ha logrado un ahorro económico de 50 por ciento en el alumbrado público, de 28 en el costo de la tarifa de electricidad y de 26 por ciento en el consumo de calor en inmuebles públicos, lo que supone un valor total de más de 9 mil kilowatts por hora.

Asimismo, frente a la crisis financiera por la que atraviesa Europa, el funcionario destaca la colaboración del sector privado para cumplir con lo estipulado en el Pacto, lo que ha derivado en la creación de la Oficina de Cambio Climático de Santander, desarrollada con la empresa E.ON y la Universidad de Cantabria. Por lo anterior, de la Serna asegura que el Pacto puede ayudar a superar la adversidad económica.

“El modelo productivo desarrollado en una parte de los países europeos se ha demostrado claramente superado. Todos los países, las administraciones públicas y, por ende, las entidades locales tenemos que apostar por un cambio de modelo económicoque fomente el desarrollo industrial, la innovación y las nuevas tecnologías, de forma que logremos regenerar y reconvertirun tejido productivo”, refiere el funcionario.

AVANCES EN ESPAÑA

En este razonamiento coincide Iñaki Azkuna, alcalde de la entidad española de Bilbao, quien admite que, por la coyuntura, las acciones previstas en la agenda del Pacto podrían ser ejecutadas a un menor ritmo de lo previsto, pero subraya que siguen en marcha. “Las grandes inversiones sí pueden verse afectadas en cierta medida, pero no por eso van a parar, ya que Europa tiene claro que la única vía posible es impulsar un sistema energético sostenible, tanto desde el punto de vista ambiental como económico.”

Bilbao, que en 2010 se adhirió al Pacto, cuenta con una estrategia enfocada en el transporte y en el consumo de combustibles y electricidad. En materia de eficiencia energética, se ha logrado hasta el momento 44 por ciento de avance, mientras que en las opciones renovables se ha progresado 55 por ciento. De esta forma, la metrópoli ha reducido de manera global 28 por ciento su registro de GEI con respecto a 2005. Otro ejemplo es la ciudad española de Cádiz, que se sumó al Pacto en 2011 con el cometido de reducir 21 por ciento sus índices de GEI, y para lo cual destinará una inversión total de 54 millones de euros hasta el año 2020, comenta la alcaldesa Teófila Martínez.

Entre las acciones instauradas por el ayuntamiento destacan la instalación de dispositivos para agua caliente en edificios públicos, así como promover la movilidad a pie, hacer cambios de tensión en el suministro de electricidad, sustituir lámparas convencionales y colocar semáforos con tecnología LED de bajo consumo.

En Cádiz, 34 por ciento de las emisiones de CO2 proceden del sector del transporte. Asimismo, el uso de combustibles fósiles arroja 29 por ciento, mientras que el consumo eléctrico en edificios residenciales participa con 15 por ciento. “Somos conscientes de la crisis económica, sin embargo en Cádiz hemos elaborado un Plan de Energía realista, incorporando acciones que podíamos poner en marcha, y como lo demuestra el hecho, muchas de ellas han sido prácticamente ejecutadas”, afirma la funcionaria.


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