El agua bajo amenaza

CaminandoEL BINOMIO PARA EL DESARROLLO

Cuando se habla de desarrollo en Mexicali se debe hacer referencia directa a la fuente principal y más segura de recursos hídricos en la región, el río Colorado. Su cuenca se extiende sobre siete estados en la Unión Americana y se subdivide en las partes alta y baja. La primera incluye porciones de Wyoming, Utah y Colorado; la cuenca baja comprende a Arizona y partes de Nevada, Nuevo México y California. México, a través de las fronteras de Baja California y Sonora, representa el octavo usuario de la cuenca. En su recorrido de más de 2 mil 250 kilómetros, desde las Montañas Rocallosas hasta su desembocadura en el Golfo de California, el río Colorado recibe aportaciones en una área total de cuenca de 634 mil Km2, de los cuales México ocupa el 1.6 por ciento, divididos en 5 mil 923 Km2 sobre el área de Mexicali en Baja California, y mil 162 Km2 en San Luis Río Colorado, Sonora.1

El Tratado Internacional de Límites y Aguas (TILA) de 1944 establece para México un volumen garantizado de mil 850.2 millones de metros cúbicos anuales (Mmc/a), de los cuales mil 677 se entregan en la Presa Internacional José María Morelos en el Valle de Mexicali, mientras el resto se entrega aguas abajo en el Canal Sánchez Mejorada de la ciudad de San Luis Río Colorado.

El TILA estipula entregas de agua bajo tres diferentes modalidades: a) en condición normal de escurrimiento, mil 850.234 Mmc/a; b) en condición de excedencia, hasta 2 mil 96 Mmc/a, y c) en condición de sequía, el gobierno estadounidense podría reducir el volumen hasta en una proporción equivalente a lo que se reduzca en los otros estados usuarios.2

Una fuente adicional de agua para Mexicali proviene del transfronterizo acuífero subterráneo del Colorado o acuífero del Valle de Mexicali, como se le conoce en la porción mexicana. Ubicado al este y sureste de la ciudad de Mexicali, dicho acuífero es el de mayor importancia geohidrológica en Baja California. Su capacidad de extracción ha sido medida en 700 Mmc/a y, a la fecha, con una recarga similar, aunque se estima que esta condición de equilibrio podría revertirse en el corto plazo, debido a las reducciones de infiltraciones por el revestimiento del Canal Todo Americano, las que se estiman en 83.5 Mmc/a.3

El agua, tanto superficial como subterránea, se destina principalmente para uso agrícola (86 por ciento), aunque también abastece al uso urbano-doméstico de poblados rurales del Valle de Mexicali y el de las grandes ciudades fronterizas de Baja California tales como Mexicali, Tijuana y Tecate.

PRODUCCIÓN Y CONTAMINACIÓN

CañonEn las inmediaciones del Valle de Mexicali se ubica una zona de producción de electricidad que utiliza pozos geotérmicos; sin embargo, aunque de preponderante importancia a nivel nacional y mundial, representa un riesgo para el medio ambiente y la salud de los habitantes de poblados rurales aledaños y para los productores agrícolas.

El campo geotérmico “Cerro Prieto” se localiza 32 kilómetros al sureste de la ciudad de Mexicali y ocupa una extensión de 74 Km2. Desde el punto de vista técnico, es la unidad litológica más importante del mundo. El vapor endógeno obtenido a través de los pozos geotérmicos alcanza temperaturas de 360ºC, y las altas presiones impulsan los generadores de energía eléctrica, misma que, en su mayor parte, se exporta al sur de California en Estados Unidos.

Actualmente operan 165 pozos a profundidades que oscilan entre los mil 200 y 3 mil metros, y están equipados para generar 720 gigawatts. Derivado de su operación se producen colateralmente 63 Mmc/a de agua salina, la que se deposita como desecho en un sistema lagunar aledaño.

Desde el inicio de la operación del campo geotérmico en 1959, esta salmuera ha estado contaminando los mantos freáticos e induciendo procesos de salinización de suelos que se estima en 8 mil 500 hectáreas circundantes. Adicionalmente, los pozos en operación extraen en promedio 100 Mmc/a de agua del acuífero, lo que ha provocado el hundimientos de terrenos que en algunos sitios alcanza los 4.5 metros, por lo que afecta el flujo normal superficial de agua de grandes canales de distribución (zona centro-sur del valle), y sobre todo exponiendo a un daño inminente de inundación a los 34 poblados aledaños que albergan a más de 15 mil habitantes. EL AGUA EN EL MEXICALI URBANO La ciudad de Mexicali y sus más de 200 comunidades asentadas en el medio rural, reciben agua para consumo humano-doméstico, industrial y de servicios. El recurso hídrico se deriva también del río Colorado y se distribuye a través de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM). Este organismo operador actualmente factura un volumen cercano a los 100 Mmc/a. Cabe señalar que para establecer los volúmenes disponibles de agua para los diferentes usos urbanos, la CESPM ha adquirido, vía compra directa a los agricultores del Valle de Mexicali, el equivalente a mil 68 hectáreas de derechos de riego. De esta manera, es el único municipio del Estado que asegura una disponibilidad de agua para el mediano y largo plazos. No obstante lo anterior, los usuarios agrícolas del Valle de Mexicali, quienes utilizan el 86 por ciento de la disponibilidad total, han manifestado su preocupación por la demanda urbana que crece de manera exponencial en ciudades de la costa de Baja California, lo que pone en riesgo el desarrollo regional armónico.

COMENTARIOS FINALES

AguaAminorar el impacto de las externalidades negativas al medio ambiente y los recursos naturales de la región, inducidas por las dinámicas de desarrollo observadas, particularmente la operación geotérmica, el crecimiento acelerado de la demanda urbana y el uso ineficiente del agua en la agricultura, requiere de un esfuerzo coordinado y permanente por parte de los diferentes actores sociales, productivos y de los tres órdenes de gobierno, e inclusive a nivel binacional, dada la alta interdependencia compleja observada en esta región transfronteriza.4

En lo referente a la contaminación generada por el campo geotérmico, la responsabilidad recae completamente en la Comisión Federal de Electricidad; por ende, los costos sociales y ambientales deben ser absorbidos por esta entidad a efecto de resarcir dañinos y establecer medidas
precautorias considerando los altos beneficios económicos obtenidos de su producción y de la exportación del fluido eléctrico hacia Estados Unidos.

En lo que se refiere al uso del agua, dado que las deficiencias se muestran en todos los ámbitos y niveles de operación, los actores productivos y los organismos a nivel estatal y municipal deben establecer mecanismos institucionales, de regulación y de mercado tendentes a incentivar el manejo de la demanda, sobre todo la conservación en el sector agrícola, que muestra eficiencias de uso y manejo relativamente bajas —del orden del 45 al 50 por ciento—. Por otra parte, se debe insistir en la implementación de medidas complementarias para ampliar las fuentes alternas de oferta de agua en el campo y en las ciudades, de tal manera que no dependan mayormente del río Colorado, considerado la fuente más “segura”.

CespmCabe señalar que las tendencias de cambio climático en la cuenca y en la zona indican rasgos marcados hacia las sequías prolongadas, lo que indica que cada vez se dispondrá de menos agua, por lo que la presunta “seguridad” se diluirá en el corto plazo.5

Otros ejemplos no menos importantes de la huella no deseada del desarrollo han sido dejados fuera de este análisis. Tanto en el ámbito agrícola como en el urbano existen desequilibrios que muestran un desarrollo no sustentable que pone en riesgo el bienestar social de la población y la salud medioambiental de la región.

Sólo por citar algunos casos adicionales: el uso intensivo de agroquímicos en la agricultura, que afecta fuentes de agua superficial y subterránea en áreas rurales;6 el revestimiento del Canal Todo Americano, ubicado en la línea fronteriza de California, Estados Unidos, que tendrá efectos transfronterizos negativos en la calidad y cantidad de agua disponible en las fuentes subterráneas de Mexicali.7 Finalmente, la reciente instalación de plantas generadoras de energía eléctrica, como “La Rosita”, que aportan partículas contaminantes adicionales a la deteriorada calidad del aire de Mexicali, que registra niveles significativos de esporas y pólenes derivadas de la intensiva actividad agrícola, así como otros derivados de la actividad industrial y combustión de vehículos diesel, tales como el dióxido de carbono (CO2), dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3), bióxido de azufre (SO2) y partículas menores a 10 micras (PM10), que otorgan a Mexicali la categoría de ciudad más contaminada de la zona fronteriza México-Estados Unidos.8

Es evidente que la siempre pujante sociedad mexicalense, que pudo vencer el desierto inhóspito para establecerse en la región durante el siglo XIX, enfrenta hoy un reto de grandes dimensiones ante la pretensión de lograr un desarrollo regional sustentable. Es también claro que sólo actuando de manera estratégica, transparente, coordinada y enérgica, sociedad y gobierno podrán ampliar las posibilidades de lograr dicho objetivo preservando así el principal patrimonio de las generaciones actuales y futuras de Mexicali: su agua y su tierra.

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