Compilación histórica riobravense

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Compilacion historica riobravenseRío Bravo, ciudad ubicada en el norte de Tamaulipas, es uno de los municipios fronterizos del país, el que lleva el nombre del cauce hidrológico que establece la frontera natural entre México y Estados Unidos. En este libro el autor realizó un trabajo que resulta necesario para una investigación histórica más profunda: la revisión, recopilación, transcripción y organización de materiales extraídos de muy diversas fuentes que dan cuenta del devenir histórico de esa localidad. Aquí encontramos una gran variedad de datos que van prácticamente desde los primitivos grupos nómadas que originalmente poblaron la zona, hasta los perfiles de distinguidos ciudadanos riobravenses de fines del siglo XX.

Buena parte de la historia del municipio ha sido de frontera, más allá incluso de la que se estableció con Estados Unidos en el siglo XIX. Allí, grupos de pobladores originarios (organizados en tribus chichimecas) resistieron la colonización española hasta donde les fue posible, lo que finalmente les costó el exterminio. Fue establecida la provincia de Nuevo Santander, fundada por José de Escandón, en donde surgieron dos ciudades principales: Villa de Reynosa (1749) y San Juan de los Esteros Hermosos (posteriormente Matamoros, 1784). Por esos años se otorgó una gran merced llamada El Sauto, de la que se desprenderían, debido a varias vicisitudes y problemas, los predios que posteriormente constituirían los municipios que hoy conocemos en la zona.

Además de algunos episodios históricos de relevancia ocurridos en la región (por ejemplo, alguna batalla de la guerra contra Estados Unidos), el hecho más importante para el desarrollo de la zona fue la labor de un empresario asturiano llegado a México a finales del siglo XIX y que se convirtió en uno de los símbolos del empresariado de la época de Porfirio Díaz: don Íñigo Noriega Laso, dueño de una vasta hacienda tamaulipeca,

“La Sauteña”.

Noriega creó en 1907 la Compañía Agrícola “La Sauteña”, fue pensada, más que como la clásica hacienda porfirista, como una gran empresa agroindustrial que incluía proyectos de riego, construcción de presas y pozos, desarrollo ganadero, la siembra de maíz, tabaco, azúcar y algodón, entre otros productos. Para ello serían aprovechados recursos como el ferrocarril y la cercanía con Texas, además de contar con un importante proyecto de colonización que incluía población europea.

 

Sin embargo, dichos esfuerzos se vieron truncados por el estallido de la revolución mexicana, que dio otro cariz a la historia de la región: Lucio Blanco llegó incluso a tener contemplada a “La Sauteña” en el reparto agrario que realizó, pero finalmente no llegó a incluirla. Lo que sí ocurrió fue la destrucción de gran parte de la organización e infraestructura de la empresa.

Tras la revolución, y como producto de ella, en 1924 se constituyó el Ejido Río Bravo, que fue la primera dotación ejidal dentro del nuevo orden constitucional. Al mismo tiempo, también se dio un proceso que llevó al fraccionamiento de los terrenos de La Sauteña, que se concretó en 1941.

Para estos años también era ya evidente el desarrollo del poblado de Río Blanco, que empezaba a tomar forma de ciudad. Originado en la estación de ferrocarril llamada Ébano, hacia mediados de la década de los 40 del siglo pasado ya se había convertido en una floreciente ciudad en la que se establecieron industrias y comercios, especialmente vinculados con el algodón. Tras varios intentos y la integración de varios comités de emancipación, fue en 1961 cuando el Congreso de Tamaulipas aprobó la constitución del municipio de Río Blanco, que quedó separado del de Reynosa.

Este volumen es un valioso esfuerzo para poner los cimientos de una historia local que debe promoverse, porque también conforma lo que son las bases históricas de la nación.

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