El Sector Salud no se privatiza

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En las últimas semanas se acrecentó el rumor de una posible reestructuración y privatización del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), instituciones que han dado atención médica a millones de familias.

Es de conocimiento de todos que las instituciones públicas al servicio de la salud, no están pasando un buen momento. Hay una situación financiera que enfrentan desde hace años ambas instituciones de seguridad social.

Respecto al servicio, las redes sociales y los medios de comunicación han virilizado las discrepancias sociales respecto a los servicios de las instituciones, causando gran indignación de los mexicanos con algunos casos sobre negligencia, haciendo del escrutinio público la situación insatisfactoria que viven los usuarios.

¿Entonces qué está pasando? Los organismos se han visto rebasados.  Ambos se crearon en un tiempo donde la esperanza de vida en México era menor de 55 años en promedio, los mexicanos vivían menos después del retiro; no había ni el número de trabajadores que existe hoy, ni la población afiliada, ni se extendían tanto la enfermedades crónico degenerativas como la diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, entre otras.

El sector salud en México, tiene déficit y no es una casualidad. México, en palabras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), distribuye mal los recursos, además de tener uno de los presupuestos más bajos en los países que analiza la OCDE.

Las reformas no avanzan hacia un camino que es más acerca de programas e infraestructura que en la  mejora de la atención médica y como muchos otros temas en el país; una corrupción sistemática en todos los niveles de la cadena de suministro: desde la compra de un naproxeno, construcción de hospitales y equipo del más costoso.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el  85% de los derechohabientes se encuentran afiliados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en el Sistema de Protección Social en Salud (SPSS), constituido por el Seguro Popular y el Seguro Médico para una Nueva Generación.

El 2.8% de la población se atiende en instituciones privadas, sin que este dato signifique que esta cantidad de mexicanos cuenten con los recursos para pagar un Seguro de Gastos Médicos Mayores o para pagar la cuenta de un hospital privado cuando se requiere. El 16% de ese 2.8 se atiende con médicos en puntos de venta, es decir, consultan en las farmacias, un servicio que está de moda y que se ha popularizado entre la población.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que dos terceras partes de la población infantil de cero a 14 años y de los adultos de 30 a 59 años, están afiliadas en alguna institución de salud.

Los adultos mayores tienen la mayor cobertura con más de 70 por ciento, pero los jóvenes de 15 a 29 años, presentan el acceso más bajo.

El presupuesto para el IMSS este año es de 497 mil 695 millones de pesos, es decir un aumento de sólo 4.2% respecto a 2014. La OCDE revela que México tiene 3.1% de presupuesto en comparación con otros países del mismo rango.

En cuanto al acceso a la salud, la cobertura es deficiente: 30.9 % de los pueblos rurales con entre mil 500 y dos mil 500 habitantes, no tienen un centro médico.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2010 alrededor de 38 millones de personas presentaban carencia de acceso a la salud.

La llegada del  Seguro Popular fue un avance importante para mejorar el acceso a la salud de los mexicanos, el 20% por ciento de la población aún no estaba afiliada a esta modalidad de servicio en 2013. Actualmente el servicio no sé sabe cuál es la cantidad real de personas que tienen este servicio y lo usan, pues 13% del padrón está duplicado con población derechohabiente del IMSS o del ISSSTE.

Entre otros temas, hay en México desabasto de medicamentos, doctores, enfermeras y camas para atender a la totalidad de la población derechohabiente. No es difícil predecir qué pasa cuando hay una tragedia, el servicio médico hace lo humanamente posible,  y logra salir adelante con lo que tiene. Pero los grandes problemas del sector salud no son ocasionados por lo que tienen o por lo que falta, sino que al servicio tan rebasado le quedan pocas oportunidades para fallar, y las negligencias las podemos ver en todos los periódicos todos los días.

Respecto a la parte en la que nos preguntamos si se va a privatizar o no el servicio, pues mucho se dice del tema. Pero no, no está confirmada ni existen las pruebas de que así será. En realidad privatizar la salubridad pública representaría un gasto enorme para ambas partes, incontable. No es posible.

Por el momento se han dado iniciativas en la que ambas partes, tanto empresarios como gobierno, han estandarizado regímenes cooperativos. Sin embargo, las cartas no están en la mesa aún. En las redes sociales se circuló esa información, pero no se puede hablar de que estemos lejos de lograrlo.

Los daños al sistema, la administración fraudulenta y el servicio rebasado y deplorable, son las preocupaciones del pueblo y los legisladores. Las reformas garantizan una cosa, con la reforma se resuelve el riesgo de insolvencia del Instituto y se establece por disposición de Ley, que el gobierno federal asumirá el costo íntegro de las pensiones en curso de pago y de las nuevas pensiones de los trabajadores actuales que elijan quedarse en el régimen anterior.

En el caso de la población del Artículo Décimo Transitorio, 192 mil 165 trabajadores cumplen los requisitos para beneficiarse de una pensión por Jubilación, 81 mil 320 por Edad y Tiempo de Servicio, mientras que 3 mil 145 por Cesantía en edad Avanzada.

Este potencial de crecimiento de la población pensionaria puede materializarse como resultado de la reforma de salud.

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