Superar el analfabetismo funcional, el reto de México

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La alfabetización en el mundo adquirió su identidad junto con las primeras leyes de educación pública, fue hasta entonces cuando la sociedad se dio cuenta que la información en el pueblo es un arma para la lucha de clases. No bastaba con trabajar, las futuras generaciones tenían que vencer las barreras del analfabetismo.

En 1950 se estima que la mitad o más de la mitad de la población mundial eran analfabetas. Justo después de la segunda guerra mundial y bajo el manto de la edad de oro de la sociedad que se reconstruía,  la llegada de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la convención de los Derechos del Niño y, en gran medida, por los esfuerzos del Sistema de Naciones Unidas, se inicia la verdadera lucha contra el analfabetismo.

Para 1990 la “Declaración Mundial de la Educación para Todos” que tiene lugar en  Jomtiem, Tailandia, se manifiesta que todavía aún y que la mayor parte de los países tienen leyes para que todos tengan acceso a la educación,  existían más de 100 millones de niños y niñas que no iban a la escuela, por condiciones adversas, por la familia, por la religión por la pobreza, por las distancias, porque simplemente no existía la posibilidad de ir, o porque sus padres no los llevaban, a pesar de ser un derecho y obligación en todos los países del mundo.

En ese entonces, también había más de 960 millones de adultos –dos tercios de ellos mujeres–, analfabetas. Otra parte de la población mundial vivía en el analfabetismo funcional, un problema importante en todos los países, tanto industrializados como en desarrollo.

Los analfabetas funcionales son personas que saben leer, saben escribir, saben sumar, saben ciertas cosas básicas y que consideran útiles, lo demás es discriminado. Un analfabeta funcional no lee, no escribe y no calcula cuando lo necesita, en cualquier situación cotidiana. Una persona analfabeta no sabe leer ni escribir. Un analfabeto funcional, en cambio, lo puede hacer hasta un cierto punto, y no es un problema que se deba ignorar. Una sociedad sin aparato crítico recibe la información y no pregunta.

En esta semana se dio a conocer una información muy alarmante: En una investigación se detectaron problemas de aprendizaje en las secundarias de todo el país.

El investigador Gilberto Fregoso Peralta,  especialista del Centro Universitario de los Altos,  indicó que 80% de los estudiantes de secundaria en México son analfabetas funcionales y se detectaron graves problemas en el rendimiento de los alumnos de secundaria de todo el país.

Durante dos largos años, el investigador recabó información de las evaluaciones de ENLACE, PISA, EXCALE y EXALI y evidenció que 8 de cada 10 estudiantes tienen problemas con la lectura, la escritura, la expresión oral y la comprensión auditiva de textos académicos.

Para comprender más el problema, de acuerdo a Fregoso, la prueba internacional de lectura PISA, de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), evaluó en México a casi 80 mil alumnos de secundaria y estableció que ocho de cada 10 evaluados tienen un nivel de “insuficiente o elemental”.

Para la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) de la Secretaría de Educación Pública reportó una amplia muestra, y los resultados fueron muy similares. Todos los alumnos presentan está prueba, 13.2 millones de participantes de 120 mil 583 escuelas públicas y privadas, 7 de cada 10 educandos obtuvieron rangos de aprovechamiento bajo o muy bajo.

En el estudio denotó un problema  con el idioma español, lengua materna de los alumnos en la mayoría de los casos, el problema es en particular con lectura, escritura y expresión oral, en estas áreas, de importancia prioritaria en la educación,  el rendimiento escolar en secundaria es el más deficitario del Sistema Nacional de Educación.

En 40 años como profesor ha observado un deterioro gradual en el dominio del lenguaje en alumnos de licenciatura y posgrado, carencias que no se distinguen entre la universidad pública o una privada, y es un problema compartido en todo el país, independiente de la ubicación, no importa si el estudiante vive en el norte o en el sur, o en la Ciudad de México, los niveles de aprendizaje en lectura, escritura y cálculo son por debajo de la media global.

El estudio señala que las problemáticas más frecuentes son: la edad de los estudiantes y la desigualdad social. Además los grupos muy numerosos no ayudan al aprendizaje (todas las escuelas públicas buscan maximizar el tamaño del alumnado), lo anterior podría ser determinante en el desempeño académico. Es una regla sencilla, “Menos es más”, mayor atención, mejor interacción, control y calidad.

Según el estudio, hasta el ambiente deteriora la posibilidad del aprendizaje, existe una enorme disparidad e inequidad sociales: hay chicos que entran a la escuela con todas las comodidades y otros que van con hambre; los grupos pueden ser hasta de 50 alumnos por salón, y al profesor no le da tiempo para revisar todos los trabajos.

La propuesta del investigador es  buscar equidad en los grupos sociales que integran el país y adaptar la educación a los contextos culturales de cada región.

Hace no muchos años, el modelo de aprendizaje cambio la vida de varios países, un sistema donde los alumnos no era autómatas, y clases donde se buscaba incentivar al humano, para sacar a flote  a la sociedad. Paulo Freire en Brasil, el caso de Finlandia, el sistema Montessori, entre otros, cambiaron la perspectiva de las generaciones que siguieron.

México sí tiene el capital, tiene las herramientas, tiene la materia prima ¿Entonces qué falta? Falta compromiso, estudiantes y maestros hacia el mismo rumbo y una administración transparente y equitativa.

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