Una nueva tragedia sorprende a México en plena conmemoración del Terremoto del 85

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Alcaldes de México

A las 13.14 hora local (18.14 GMT) del martes 19 de septiembre, a 32 años del terremoto que azotó la Ciudad de México, dejando miles de muertos y damnificados, y a poco más de dos horas de un simulacro para conmemorar la tragedia, un nuevo terremoto devastó al centro del país.

A 12 días del sismo de magnitud 8,2, el más poderoso desde 1932 en México, que causó 98 muertos (78 en Oaxaca, 16 en Chiapas y 4 en Tabasco), un nuevo movimiento telúrico de magnitud 7,1 causó graves daños en el centro del país.

A diferencia del terremoto del 7 de septiembre, el de este 19 del mismo mes se produjo debajo de los estados de Puebla y Morelos, a 120 kilómetros de la Ciudad de México y a una profundidad de 57 kilómetros, causando, hasta la mañana del miércoles, 225 muertos y más de medio centenar de edificaciones dañadas gravemente, 39 de ellas totalmente colapsadas.

Además, se han reportado 800 lesionados tan solo en la Ciudad de México y centenares de inmuebles que deberán ser revisados para determinar la magnitud del daño.

La cifra total de muertos por el terremoto se ha contabilizado de la siguiente forma: 94 en la Ciudad de México, 71 en Morelos, 43 en Puebla, 12 en el Estado de México, 4 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

LA TRAGEDIA

En algunas conversaciones se mantenía el tema del terremoto de 1985 tras el mega simulacro que se realizó a las 11:00 de la mañana, sin embargo, la alarma la emitió el movimiento mismo, primero trepidatorio y un instante después oscilatorio de mayor intensidad, por lo que muchos apenas tuvieron tiempo de abandonar los edificios. Otros no pudieron.

Quienes alcanzaron a salir de sus hogares u sitios de trabajo fueron enterándose poco a poco de la magnitud real de lo que acaban de presenciar con desoladora inquietud. Otros más fueron testigos del colapso de sus hogares u oficinas sin nada qué hacer más que estremecerse ante la tragedia.

Tras el sismo las vialidades colapsaron y el transporte público fue insuficiente. Algunas líneas del metro cerraron y algunas estaciones suspendieron su servicio. La gente caminaba en busca de medios para llegar a sus hogares y verificar que su familia se encontrara bien, mientras otros contactaban a quienes podían por redes sociales. En los rostros el temor y desasosiego.

En diferentes puntos de la ciudad se observaban las columnas de polvo cubriendo las calles tras el colapso de algunas edificaciones. En el colegio Enrique Rébsamen, en Coapa, al sur de la Ciudad de México, se derrumbó y atrapó entre los escombros a niños, maestros y personal administrativo. Al menos una veintena de menores de edad murieron y cuatro adultos.

Conforme avanzaba el día y la caía la noche sobre el la Ciudad de México las cuadrillas de rescate se multiplicaban y las labores de rescate se intensificaban. Una vez más la solidaridad de los mexicanos ayudaba a atenuar las heridas.

¿Cómo actuar ante los desastres?

Las bases sobre las cuales la autoridad debe apoyarse al momento de reaccionar ante un desastre natural, a pesar de la preparación que se haya tenido a todos sus niveles, deberán tener las siguientes características:

  • Canales de comunicación abiertos en ambos sentidos, donde fluya la información sin limitar de ninguna manera la interacción de la ciudadanía con los funcionarios responsables de enviar ayuda.

Esto hará más fácil a las autoridades ubicar los centros que requieren atención y priorizar sus esfuerzos.

  • Hacer público el plan de reacción ante contingencias, de tal manera que la población tenga conocimiento de la estrategia que se va a seguir para minimizar las afectaciones, enviar apoyo y canalizar a los cuerpos de rescate.
  • Evitar declaraciones apresuradas y definir a los voceros autorizados que harán llegar la información a la población; de esta manera se reducirá el riesgo de que los ciudadanos obedezcan a rumores o noticias falsas sobre las afectaciones del siniestro.

Y lo más importante, ser congruentes con la información de ayuda que se da a conocer. Con esto queremos decir que si hay un anuncio de envío de un número importante de toneladas de ayuda, es imprescindible que las autoridades den seguimiento a la logística de entrega, y que los medios de comunicación, junto con la ciudadanía, den fe del arribo de alimentos, medicinas y todo lo que necesite la población afectada. Este podría ser el elemento más fuerte en la estrategia de respuesta a contingencias ante un desastre natural, de una autoridad municipal.

Antes o después de cualquier evento natural con afectaciones negativas a la gente, deberá de haber una constante comunicación de parte de los funcionarios, ser mesurados con la difusión de las actividades preventivas, eficientes en la ejecución, y claros en el reporte de actividades en beneficio de la comunidad, posterior a la resolución de las afectaciones en la zona.

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