Hasta en el municipio más lejano hay un tesoro

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CulturaCasi cada pueblo de México, incluso el más remoto y de más difícil acceso, tiene una iglesia, aunque sea pequeñita, en la que está almacenado un tesoro sólo conocido, la mayoría de las veces, por los habitantes de la comunidad. Basta abrir la puerta de ese recinto para que quede al descubierto una visión alucinante: una cueva de oro cubierta de retablos, imágenes o sillas talladas. Nuestro país tiene un patrimonio cultural e histórico inmenso. Esto, dice Cristina Artigas, directora del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos Históricos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (Foremoba), dignifica, revela y guarda nuestras tradiciones y formas de ser.

Ese acervo, propiedad de la nación, está integrado por al menos 20 mil monumentos a lo largo del país, los que en su mayoría son histórico-religiosos: encontramos atrios, claustros, retablos, pinturas, imágenes, libros, documentos y múltiples formas artísticas que se encuentran al interior de un recinto religioso de culto —cuya propiedad pasó de la Iglesia al Estado mediante las Leyes de Reforma—. Pero también hay patrimonio militar —como el Baluarte de Santa Rosa y El Polvorín, ambos en Campeche—, así como de otro tipo: puentes, acueductos o incluso un ayuntamiento que esté en un edificio federal, comenta Artigas.

FINANCIAR PARA RESTAURAR

imágenesEs tan grande el patrimonio histórico de nuestro país, explica la funcionaria, que el gobierno por sí solo no podría restaurarlo y darle mantenimiento. Por ello, en 2002 surgió el Foremoba, el cual depende de la Secretaría de Educación Pública y está adscrito a la Dirección General de Sitios y Monumentos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). La particularidad de este programa, que lo diferencia de otros similares, es que trabaja a través de fondos concurrentes, y que su objetivo final es incorporar a la sociedad en su conjunto en la preservación de los monumentos. “El Fondo tiene una perspectiva social”, aclara.

“Veo en la conservación del patrimonio, además de su valor artístico excepcional, también un hecho social. Los monumentos son una maravilla, pero no tendrían razón de ser si no son para un grupo de personas que los han cuidado y disfrutado durante siglos. Lo que hace Foremoba es involucrar a la comunidad”, dice Artigas.

El financiamiento para la restauración mediante el Foremoba, continúa la historiadora, se integra por tres fuentes: una la constituye el Fondo, y el monto no puede superar 350 mil pesos anuales,aunque este año algunos proyectos contaron con un apoyo de 400 mil. Sin embargo, se pueden aportar recursos hasta por dos años, e incluso tres si el proyecto lo justifica.

Las otras fuentes son los gobiernos estatales o municipales, y lo que aportan las propias comunidades, que puede ser en forma de trabajo comunal o donación de materiales. Incluso puede haber mecenazgos, que son recursos aportados por agrupaciones civiles, fundaciones o empresarios.

¿CÓMO OBTENER APOYOS DEL FOREMOBA?

Cristina ArtigasHay que seguir varios pasos. El primero, indica la funcionaria, es conocer la convocatoria respectiva, la cual es publicada cada año en el portal de Conaculta, y es enviada a todas las secretarías e institutos de cultura de las entidades, así como al Instituto Nacional de Antropología e Historia y sus oficinas regionales.

A continuación se envía una solicitud de apoyo para la restauración de algún monumento histórico dirigida al doctor Xavier Cortés Rocha, director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, dependiente de Conaculta. Esta solicitud la pueden hacer los alcaldes, miembros de la comunidad, sacerdotes, promotores culturales o bien asociaciones civiles (no religiosas) con personalidad jurídica acreditada ante un notario y jurídicamente avalada por Indesol.

Una vez hecho lo anterior, la Dirección de Foremoba orienta a las comunidades acerca de la integración de los documentos jurídicos y técnicos requeridos. Entre éstos destaca una carta compromiso y el llenado de los formatos que envía el Foremoba, en los cuales se establecen los montos. Además, los presidentes municipales deben incluir su constancia de elección popular, así como su credencial de elector.

Posteriormente una Comisión Dictaminadora —encargada de aportar los conocimientos interdisciplinarios que requiere la conservación del legado cultural, integrada por arquitectos de reconocido prestigio— analiza y selecciona los proyectos. ¿Cuáles son los criterios que la rigen? “El primero es que haya un fondo líquido, por lo menos de una de las partes. Puede ser financiamiento de dos partes, y una tercera integrada por trabajo de la comunidad. Se requiere que los proyectos cuenten con fuentes de recursos seguros y que sean técnicamente viables”, explica Artigas.

Una vez que la Comisión emitió su dictamen, el Comité Ejecutivo —presidido por Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta— da la autorización para la realización de los proyectos. Tras esto, se canalizan los recursos y se integran comités de seguimiento que verifican el cumplimiento de lo pactado, y finalmente se entrega el monumento restaurado.

“Si no se termina totalmente la restauración, para la comunidad, ya organizada, es más fácil recibir donativos o recursos de otras instancias, como mecenazgos o sus propios gobiernos”, subraya la directora del Foremoba. Agrega que “en algunos casos terminamos la primera etapa, como en el caso de un retablo o una pintura, pero la comunidad, si tiene modo de seguir, continúa. Si la población tiene 80 mil pesos, nosotros aportamos una cantidad igual; pero si hay quien quiera dar más, lo puede hacer”.

ACERCARSE AL FOREMOBA

Culltura 2Cuando comenzó a operar el Foremoba su presupuesto era de un millón 797 mil pesos, para la realización de 14 proyectos en siete estados. Al año siguiente, la cifra obtenida sumó los 3 millones 100 mil pesos, que fueron destinados a 27 proyectos en 14 entidades. En 2009 se ha dispuesto de 28 millones 173 mil pesos, para 132 trabajos en 23 entidades.

Artigas reconoce que el potencial de restauración en nuestro país es enorme, si se consideran los 20 mil monumentos que pueden ser conservados, y admite que el Foremoba aún no llega a nueve estados del país: Baja California, Coahuila, Nuevo León, Colima, Sinaloa, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo y Durango. “Falta conocimiento del Fondo; sin embargo, poco a poco se van dando a conocer sus beneficios. Lo que ocurre es que a veces, aunque se conozca el programa, los alcaldes no saben cómo acercarse a él, e incluso en ocasiones los recursos entran por el ramo de la infraestructura, pero no siempre pueden usarlos para la conservación del patrimonio”, sostiene.

El camino es largo, pero se va avanzando. Por lo pronto, Foremoba continúa orientando a las comunidades y a los alcaldes sobre cómo pueden beneficiarse del Fondo y, sobre todo, destacando la importancia de preservar el patrimonio histórico de la nación que, además de significar una posibilidad de aumentar el turismo en la localidad, constituye la memoria de México, sus tradiciones, su dignidad y su identidad.

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