Edifican casas para reintegrar familias.

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HabitatCristina Rodríguez Luna cuenta que, cuando escuchó los beneficios de un plan de construcción y de mejora de vivienda promovido por Hábitat para la Humanidad, no lo pensó dos veces y comenzó a organizarse con vecinos de su colonia para participar en el esquema.

“Me dieron la oportunidad de que hiciera labor en dos manzanas, pero no me conformé. Me dijeron que reuniera a 15 personas pero junté a 40. De ellas, fuimos seleccionadas 12”, relata Rodríguez Luna, vecina de la colonia Rómulo Lozano, ubicada entre los límites de los municipios de Monterrey y Guadalupe, del estado de Nuevo León.

PintandoEsta historia tiene un antecedente. En 2008, Home Depot —tienda especializada en productos para realizar mejoras en el hogar— echó a andar un programa piloto en localidades con pobreza extrema de los municipios de Poza Rica y Coatzacoalcos, del estado de Veracruz, afectadas por grandes carencias de vivienda —paredes de cartón, techos de lámina y vulnerabilidad al cambiante clima del Golfo de México.

Espacios precariosEsa primera incursión resultó un éxito, pero los representantes de la empresa no iban solos, ya que se hicieron acompañar por expertos. “En términos de estabilidad social, la vivienda juega un rol muy importante. Nuestra compañía decidió acercarse a Hábitat para la Humanidad México —un profesional de estos temas desde la óptica de la sociedad civil organizada—, con la idea de diseñar un programa a través del cual pudiéramos hacer intervenciones comunitarias”, explica Roberto Vázquez, gerente de Responsabilidad Social de Home Depot.

Aclara que el concepto de la intervención comunitaria consiste en “entrar a un sitio, organizar a la comunidad, capacitarla y darle los elementos necesarios para que, con sus manos y su compromiso, cambien su entorno”. De esta forma, la empresa y la organización civil lograron organizar a 50 familias para construir igual número de casas.

Tales acciones son muy diferentes al concepto tradicional de entregar dinero a las personas para que compren materiales, lo que no siempre funciona pues muchas veces se desvían los recursos.

SANA CONVIVENCIA.

El déficit de casas representa uno de los problemas más graves y comunes en México. Con datos de organismos oficiales, Hábitat para la Humanidad calcula que la población nacional desprotegida de los fondos de vivienda del sector público, o bien de los créditos privados, equivale a 65 por ciento del parque habitacional.

Lo anterior significa que ese porcentaje de casas está edificado con fuentes no tradicionales, como la producción social, que muchas veces no cuentan con los recursos necesarios para la instalación de una casa digna.

Roberto VázquezEn este sentido, el programa impulsado en Veracruz y Nuevo León implica no sólo poner los ladrillos o los blocks para la construcción, sino dar una asesoría técnica profesional. Consecuentemente se consigue una mejor perspectiva de vida.

También es común que los hogares de las zonas marginadas tengan entre siete y hasta 15 miembros que habitan en espacios de 35 a 40 metros cuadros, en franco hacinamiento y con consecuencias sociales negativas, refiere Vázquez.

Cuando a estas personas les dices ‘oye vamos a trabajar juntos para mejorar tu vivienda’, las familias terminan en una casa que tiene 90 metros cuadrados, con dos o tres habitaciones y cuyos materiales ayudan a tener algún aislante térmico, útil en las temporadas de calor y frío”, agrega el directivo.

A través de la asesoría de Hábitat, las comunidades obtienen un paquete integral de herramientas como la autoconstrucción asistida, el diseño arquitectónico, planos de la casa, instalación del agua y la gestión con organismos gubernamentales en asuntos sobre tenencia de la tierra. Roberto Vázquez. Fuente: Home Depot y Hábitat para la Humanidad México. Características de las nuevas casas-habitación Gustavo Gutiérrez.

Gustavo GutiérrezGustavo Gutiérrez Lee, director Ejecutivo Nacional de Hábitat para la Humanidad México, coincide en que la gran diferencia de un proyecto de edificación de vivienda tradicional respecto del programa aplicado en Nuevo León y Veracruz, radica en que el segundo concibe a la casa-habitación como un medio de integración de la familia más que como un bien patrimonial.

En las zonas marginadas, muchas veces la gente no sabe que existen fórmulas para transformar su realidad. “Cuando alguien de alguna manera los organiza, no sólo mejoran su vivienda, sino que ellos mismos se empoderan y animan a otras familias para que hagan lo propio en la construcción de sus casas. Entonces el problema del hacinamiento deja de existir de manera gradual”, destaca Vázquez.

CORRESPONSABLES.

En breveEducan sobre el aguaPara garantizar que la fórmula funcione, es necesario involucrar a los beneficiados en el proceso, una medida que se conoce como protagonismo comunitario. “Yo no decido con quién empiezo. Lo decide la comunidad. No es el municipio, no es la entidad federativa, no es la Federación. Aquí las convocatorias son abiertas”, indica Gutiérrez Lee.

Parte de la labor de Hábitat consiste en integrar grupos solidarios —deudores solidarios— en el seno de las comunidades e implicar a las familias en la construcción y el diseño de las casas, así como en hacer responsable a la gente sobre la legalidad de sus títulos de propiedad.

Además, se imparten talleres de educación financiera pues las familias deben aprender a administrar el patrimonio familiar y acostumbrarse a pagar servicios residenciales como agua, luz o el impuesto predial.

Las familias también deben sufragar parte de los materiales que se utilizan en el proceso, con precios hasta 80 por ciento menores a los del mercado. Además, el esquema incluye la entrega de manuales de vivienda saludable, para que la gente mantenga limpios sus espacios, las áreas comunes y el entorno donde día a día convive con la comunidad.

“Los primeros involucrados son los mismos vecinos. Yo soy un facilitador y te digo cómo, pero tú tienes que ser el agente de cambio en tu colonia; tú tienes que mover tus manos y tienes que organizarte con tus vecinos”, agrega Roberto Vázquez.

NUEVAS EXPERIENCIAS.

Después de lo realizado en Coatzacoalcos y Poza Rica, el nuevo proyecto de Home Depot se encuentra en Nuevo León, en una comunidad conocida con el nombre de Nuevo Milenio, habitada por carretoneros, cuya fuente de subsistencia histórica ha sido recolectar desechos de fierro o cartón y comercializarlos en carros de madera de cuatro ruedas, jalados por caballos.

“Creemos que, al hacer esta intervención, vamos a ser uno de varios componentes que van a incidir para que la siguiente generación tenga una expectativa de vida diferente”, asegura Vázquez.

El 5 de marzo pasado Home Depot formalizó la entrega de recursos por 1 millón de pesos (mdp), para beneficiar a 186 familias de más colonias de Nuevo León. Édgar Oláiz Ortiz, director de Fomento Metropolitano de Monterrey (Fomerrey) —organismo con cuatro décadas de vida y cuya tarea principal es atender los requerimientos de vivienda para personas en condiciones de marginación— afirma que la iniciativa de la empresa refleja una clara capacidad de articulación institucional entre entes públicos, sociales y privados.

Características de las nuevas casas“El gran reto es crecer. Esto quiere decir consolidar el modelo y gestionar la gasolina para que tenga una mayor escala”, comenta el funcionario, quien precisa que Fomerrey ha entregado 200 mil lotes y/o viviendas a 1 millón de personas de la región.

En la colonia Nuevo Milenio, uno de los programas habilitados se llama Esfuerzo Propio Ayuda Mutua, que conjuga la participación de varios agentes: la donación de Home Depot, el expertise de Hábitat sobre la organización social para edificar vivienda y el financiamiento, además de Cemex, que instaló un Centro Productivo de Autoempleo.

“Fomerrey aporta métodos, programas y experiencias y lo que trata de hacer es juntarlas para impulsar un caso de éxito”, concluye el funcionario estatal.

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