Potencian patrimonio cultural con éxito

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En el último año y medio se han invertido 150 mdp en obras de mejora turística; 40% del presupuesto para la infraestructura local

Hace nueve años San Miguel de Allende era uno más de los tantos destinos turísticos culturales del país. El número de viajeros que recibía era apenas de 900 mil al año, hasta que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) lo catalogó como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 2008, su nombre empezó a figurar en las revistas de viajes más influyentes del mundo.

A partir de 2009, la afluencia de los visitantes creció de manera considerable, atraídos por sus edificaciones con arquitectura del barroco al neogótico de los siglos XVIII y XIX, las cuales le valieron la nominación de la UNESCO.

San Miguel de Allende no es un destino improvisado, sino una ciudad que ha trabajado desde hace décadas en el ámbito cultural, con una tradición vasta en galerías, escuelas de pintura, escultura, danza y otras expresiones artísticas, lo que le ha valido estar en los rankings de las mejores ciudades en el mundo de las publicaciones Condé Nast Traveler, Food and Traveler y Travel + Leisure, aseguran sus especialistas internacionales.

“Su arquitectura y cultura le valió el nombramiento de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el cual ha logrado conservar a pesar del paso de los años y eso la hace muy atractiva para los europeos, estadounidenses, canadienses y también para los mexicanos”, afirma Marcela Fernández Cantú, directora del Capítulo San Miguel de Allende de la Asociación Mexicana de Turismo Cultural.

México es reconocido en el mundo por su turismo cultural y riqueza patrimonial, muestra de ello es que está catalogado como el sexto país por sus bienes Patrimonio Mundial de la Humanidad, sólo después de Italia, China, España, Alemania y Francia.

Alrededor de 4 por ciento de los visitantes internacionales y 6 por ciento de los nacionales que viajan a la República Mexicana lo hacen motivados por cuestiones culturales, señalan Hazael Cerón Monroy y Alberto Peralta de Legarreta, investigadores del Centro Anáhuac de Investigación en Turismo (CAIT) de la Universidad Anáhuac.

“Son turistas que gastan una cantidad cercana a 1,735 pesos por día, una derrama mucho mayor que los mil pesos que deja el promedio de los paseantes, y que entre sus motivos principales están visitar museos, zonas arqueológicas, ciudades patrimonio y consumir la gastronomía local”, subraya Peralta de Legarreta.

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Calidad en servicios turísticos

México cuenta con 10 ciudades patrimonio de la humanidad declaradas por la UNESCO, las cuales, como San Miguel de Allende, cumplieron con todos los criterios que determinó el organismo internacional.

“El municipio ha llevado a cabo las condiciones requeridas de integridad y autenticidad, y aunque la ciudad y el Santuario de Atotonilco han sido objeto de modificaciones significativas con el paso del tiempo, los cambios urbanos se han adaptado a las características de San Miguel, además los trabajos de restauración se hicieron de acuerdo con los principios técnicos y teóricos apropiados”, señala para esta publicación la oficina de la UNESCO en México.

San Miguel de Allende es el tercer destino mejor calificado por su desempeño turístico, de acuerdo con un indicador elaborado por la Universidad Anáhuac, que evaluó a 50 pueblos mágicos y 10 ciudades patrimonio del país.

“Se evaluaron diferentes aspectos, como condiciones del destino, satisfacción de los turistas y la seguridad, entre otros; si bien la fortaleza más importante es su factor cultural, que lo ha hecho exclusivo, hay otros como el buen manejo de su centro turístico”, explica Hazael Cerón, coordinador del Centro Anáhuac.

A su vez, Guillermo González Engelbrecht, gerente del Consejo Turístico de San Miguel de Allende A. C., apunta que esta demarcación se separa del resto de los destinos coloniales y Ciudades Patrimonio, como Puebla, Zacatecas, Morelia, Campeche, no sólo por la oferta cultural que ofrece, sino por la calidad de sus servicios.

“El año pasado San Miguel de Allende recibió 1 millón 228 mil 604 visitantes, lo que representó un crecimiento de 21 por ciento con relación a 2014; este año, prevemos crecer 30 por ciento y mantener este mismo ritmo”, recalca González Engelbrecht.

El gasto promedio para visitar el destino es de 2,300 pesos por estancia, lo que dejó el año pasado una derrama económica de 4,053 millones 154 mil pesos, según cifras del Consejo Turístico local.

Además, se invirtieron 171.6 millones de pesos (mdp) en la apertura de 170 nuevas habitaciones en cinco hoteles nuevos, dos de ellos de cinco estrellas, sólo estas empresas generan 250 empleos directos.

Guillermo González estima que a la llegada de nuevas inversiones al municipio de cadenas hoteleras premium se sumarán 20 nuevos restaurantes de alta cocina y nuevos negocios enfocados a ofrecer servicios y bienes al turismo, con tarifas en promedio 40 por ciento más elevadas que la competencia.

“Pero no es sólo por la oferta cultural, sino porque el servicio que se ofrece es mucho mejor y eso, al final, es lo que paga el turista. Hay capacitación constante en la materia, en atención al visitante, y esto al final del día se ve reflejado en el ingreso de los trabajadores, quienes tienen mejores salarios y propinas, de ahí que 70 por ciento de la población de San Miguel se emplee en actividades relacionadas con el turismo”, sostiene el gerente del Consejo Turístico de San Miguel de Allende.

Incluso, a través del gobierno del estado, se ha desarrollado una cadena de proveedores para la región, mediante una fábrica de productos turísticos y otra especializada en planeación de reuniones, agrega el entrevistado.

Más desafíos por cumplir

San Miguel de Allende no sólo ha logrado explotar la imagen de Ciudad Patrimonio, sino que ha sido cuidadoso en el manejo de su Centro Histórico y en general de su imagen.

Fernández Cantú, de la Asociación Mexicana de Turismo Cultural, expone que el ayuntamiento y en general las anteriores administraciones han trabajado en cuidar la imagen del destino.

“Por ejemplo, en las fachadas de las casas y los negocios no se puede poner publicidad, tienen que mantener la armonía de las calles y la arquitectura, tanto en color como en imagen, que debe ser amigable con el estilo. Esto se ha elevado a leyes y reglamentos que se tienen que cumplir”, indica la directiva de la Asociación.

También añade que en los alrededores el crecimiento es explosivo, con hoteles y desarrollos residenciales, por lo que se ha trabajado también en mantener la imagen.

“El Centro no se toca y todos los desarrollos respetan los lineamientos, sobre todo los inmobiliarios, donde hay mucha oferta para extranjeros y nacionales”, expone Marcela Fernández.

Hazael Cerón y Alberto Peralta, de la Universidad Anáhuac, consideran que otro de los retos es el desarrollo e integración de la oferta turística, pues llegan paseantes de clase económica A y B (alta), de edad avanzada, principalmente.

“No llegan adultos jóvenes porque no hay promoción para ellos. Los servicios se vuelven tan exclusivos que no se promueven. Las personas que visitan San Miguel son de niveles socieoconómicos A y B, pero el reto es alcanzar los C y D (clase media y popular), además la marca no está aún bien consolidada y eso limita la inversión, por lo que se requiere hacer una especie de rutas y guías”, advierte Cerón Monroy.

“Es un pequeño poblado que puede correr el riesgo de sobrecargas, en particular en la sustentabilidad del patrimonio histórico, por lo que el reto es hacer que éste no tenga mal uso ni se deteriore”, abunda Peralta de Legarreta.

Hasta ahora, de acuerdo con la UNESCO, no hay riesgo alguno de que San Miguel de Allende haya incumplido con los lineamientos.

“En el marco de los acuerdos de colaboración entre la Oficina en México de la UNESCO y del ayuntamiento de San Miguel de Allende, se desarrolla una metodología pionera de diagnóstico, análisis y planificación urbana-patrimonial, con la participación de expertos internacionales, nacionales y las instituciones vinculadas a la responsabilidad de planificación territorial y urbanística”, enfatiza para Alcaldes de México la organización mundial.

El acuerdo consta de diversos procesos, como compilación de toda la documentación referente a la planificación del territorio; programa de formación de técnicos especializados en gestión territorial y actividades de participación social, ejecutadas de acuerdo con la metodología de la UNESCO.

“El ayuntamiento verá fortalecidas sus capacidades de gestión del Centro Histórico, lo cual genera una nueva dinámica para enfrentar los desafíos de la conservación patrimonial”, finaliza el organismo.

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