Una metrópoli con visión integral

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El Programa Municipal de Desarrollo Urbano busca proteger áreas verdes, sistematizar el transporte y reaprovechar predios subutilizados

Un desarrollo urbano con infraestructura adecuada, suficiente, sostenible y con un proyecto definido de lo que debe ser una ciudad, es la apuesta del gobierno municipal de Culiacán, Sinaloa. Para ganarla, la única respuesta posible es la planeación integral, que incluya la promoción de las inversiones, que parta de un diagnóstico claro de la problemática en la actualidad —la declinación de la ciudad interior, por ejemplo— que establezca un orden de prioridades para la realización de la obra pública y que procure el equilibrio ecológico.

La herramienta básica para esta planeación, afirma en entrevista Jorge Avilés Senés, director General del Instituto Municipal de Planeación Urbana (Implan) de Culiacán, es el Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el cual fue aprobado por el cabildo el 22 de enero de 2015. El trabajo fue coordinado por Ignacio Kunz Bolaños, investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con el propio Implan y la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Tal documento se hizo acreedor al Premio Nacional de Desarrollo Regional y Urbano en la categoría de Planeación Urbana Municipal, otorgado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

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La ciudad que propone el plan, subraya Avilés Senés, es una urbe competitiva donde se generen las condiciones para crecer de una manera más ordenada y eficiente. La competitividad y la mejora de la calidad de vida son factores que dependen de las condiciones que ofrece un territorio; prepararlo a ese nivel de exigencia requiere innovar, mirar al futuro y lograr la participación de todos los actores sociales.

Sobre esto último, Héctor Alfonso Torres Galicia, secretario de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Sinaloa Centro, destaca la participación de la sociedad de Culiacán. El Implan, explica, está conformado por funcionarios que tienen que ver con el desarrollo urbano, pero también por ciudadanos que recogen inquietudes de las cámaras y colegios de ingenieros y arquitectos. A partir de ello se llega a una mesa a exponer la problemática de la ciudad.

Un proyecto integral

Las principales líneas de acción del PMDU son: proteger las riberas de los ríos Humaya, Tamazula, Culiacán y la Sierra de las 7 Gotas; ampliar el parque Las Riberas; sanear y tratar aguas residuales; elaborar un Programa de Acceso Legal al Suelo y poner en marcha un Sistema Integrado de Transporte.

Asimismo, otorgar facilidades administrativas y estímulos a la construcción de predios baldíos o reaprovechar los subutilizados en zonas potenciales, en el pago del impuesto predial, el impuesto sobre adquisición de inmuebles, en los derechos de supervisión de fraccionamientos, derechos por asignación de número oficial y derechos por expedición de licencia.

También procura estímulos especiales y facilidades administrativas a la producción de vivienda plurifamiliar económica o en arrendamiento en la zona con potencial de reaprovechamiento.

A partir del PMDU, hoy día en la capital de Sinaloa se trabaja, afirma Torres Galicia, en un plan integral de ciclovías, a fin de fomentar el uso de la bicicleta, las cuales abarcan más de 20 kilómetros. Se ha concretado ya el primer par vial de norte a sur y viceversa; se realizan más obras de este tipo, así como el ordenamiento del transporte urbano.

Además, “somos casi los campeones a nivel nacional del tratamiento de aguas residuales, que se tiene cubierto en un 99 por ciento, y también el suministro de agua potable”, recalca el también vicepresidente del Consejo Municipal de Desarrollo Urbano de Culiacán, un órgano que promueve la participación pública, social y privada, y asesora al ayuntamiento.

Valorar y financiar a la ciudad

Realista, transparente y flexible, el PMDU considera dos principios: la asignación de costos a los actores responsables de generarlos y la creación de incentivos para darle un uso público al interés privado, precisa Ignacio Kunz. Asimismo, el Programa desarrolla instrumentos para el financiamiento del desarrollo urbano a través de la captura de parte de la valorización de la ciudad (la plusvalía), apunta el investigador universitario.

“En nuestro país, a pesar de que los municipios están quebrados, este recurso no se ha aprovechado como una fuente de ingresos, y quienes obtienen la ganancia son los dueños de la propiedad o los desarrolladores inmobiliarios. Esa valorización del suelo puede ser gravada”, indica el especialista, quien resalta que en el caso de Culiacán, el PMDU plantea recuperar 30 por ciento de esa plusvalía.

Esa sería una fuente de recursos financieros para el ayuntamiento y otra sería el cambio de uso del suelo más allá del horizonte de crecimiento fijado, es decir, “lo que hicimos en la capital de Sinaloa fue fijar un horizonte de crecimiento; la gente que invierta ahí no va a pagar nada”, explica el entrevistado.

Pero si su terreno está en un segundo o tercer horizonte y alguien quiere asentarse ahí, lo cual le sale muy caro a la ciudad, se le cobra el cambio de uso de suelo. La fuente de recursos para el ayuntamiento proviene del cambio del suelo rural o del aumento de la intensidad. Esto último significa que si una persona quiere hacer un edificio de seis pisos y éstos no afectan a la ciudad, pero sólo tiene autorizados dos, deberá pagar una parte del aumento del valor que tendrá por el permiso de ese número de pisos.

Al respecto, Jorge Avilés señala que “estamos en proceso de reformar la Ley de Hacienda Municipal para implementar instrumentos que requieren un cobro especial de derechos que hoy la ley no contempla, como algunos derechos que se establecen en cuanto a densidades y alturas de edificios, a fin de que el desarrollador que quiera ir un poco más allá pague las externalidades que el proyecto genere”.

Kunz Bolaños subraya que otra estrategia del PMDU promueve el desarrollo eficiente de la ciudad a través de un equilibrio entre el reaprovechamiento de la ciudad interior y una expansión moderada y sin fragmentación, lo que hace que no se pierdan zonas de valor ambiental y reduce la media de los trayectos, con lo que hay menos emisiones contaminantes.

El investigador de la UNAM advierte que todas las ciudades del país pierden población en su interior, pero en un área muy grande, no sólo en el centro. Las personas se están yendo a la periferia porque las casas son más baratas. Esa es la declinación: perder población. Así, los lugares se van desvalorizando.

El también doctor en Urbanismo menciona que el PMDU incluye una estrategia orientada a la preservación del medioambiente a través de zonas protegidas pero con esquemas de aprovechamiento racional; asimismo, se promueven la movilidad inteligente y un plan de modernización del transporte público. Se propone construir ciclovías donde se requieren, por ejemplo, para el traslado diario de los jornaleros desde sus áreas de residencia hacia los campos agrícolas.

Crecimiento inteligente

El PMDU de Culiacán obtuvo el Premio Nacional de Desarrollo Regional y Urbano porque establece políticas, estrategias y acciones que van más allá de los aspectos estrictamente espaciales o territoriales, al considerar asuntos de equidad social, aclara la Sedatu.

El Programa “reconoce que una buena parte de la solución a los problemas identificados cae en la esfera normativa e institucional. Las estrategias propuestas sobre medioambiente, crecimiento urbano, desarrollo económico, movilidad, fortalecimiento institucional, planeación estratégica y operativa son puntuales, orientadas a la acción y resolución de problemas específicos. Existe una clara y acertada correspondencia entre la problemática diagnosticada y las propuestas de acciones”, señala la dependencia.

Entre los criterios utilizados para la evaluación de los 54 proyectos presentados, precisa la Sedatu, destaca la identificación de proyectos estratégicos debidamente priorizados y calendarizados de acuerdo con las necesidades del municipio, así como los esquemas de seguimiento, evaluación y retroalimentación con el objetivo de asegurar su operatividad.

En el ámbito del desarrollo regional, el Premio Nacional de Desarrollo Regional y Urbano se propuso seleccionar proyectos basados en lecturas funcionales del territorio que contribuyeran a la identificación de agendas, vocaciones y potencialidades regionales. El premio reconoce el esfuerzo de algunos municipios para implementar programas que contribuyan a generar ciudades sustentables, resilientes y seguras, indica la dependencia federal.

Los beneficios son para la población, al lograr la base de un mejor gobierno que le permita una mejor recaudación fiscal que se traducirá en servicios para la población, una ciudad con menores gastos en infraestructura, recolección de basura, alumbrado público, seguridad pública y una mejor accesibilidad y movilidad urbanas, concluye la Sedatu.

sergio-torres

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