Para campañas, un war room

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ReporterosEn nuestro país ha habido una tendencia equivocada a mitificar el concepto y la función del war room o cuarto de guerra. Esta situación ha propiciado que en pocas ocasiones uno encuentre un cuarto de guerra verdaderamente profesional, y por lo tanto eficiente, en los equipos de campaña o de comunicación en los gobiernos.

La distorsión en su concepción y la confusión respecto de cómo debe integrarse y cuáles deben ser sus funciones provoca que no se le otorguen las responsabilidades fundamentales que ofrece en la ejecución de las estrategias de campaña o comunicación, ni que se le dé la dimensión e importancia que tiene.

En la antesala de una elección presidencial, que viene aparejada con varios cientos de elecciones locales, conviene hacer una revisión de la figura del war room y sus verdaderas funciones. Candidatos, equipos de campaña y gobernantes deben entender que un cuarto de guerra es fundamental en una estructura moderna de comunicación y que no es una figura optativa.

La ausencia de un war room profesional generalmente se manifiesta en la desviación de la ejecución de la estrategia, en la pérdida de importantes oportunidades de comunicación, en ineficiencia en el uso de los recursos y en crisis de imagen mal enfrentadas. Por lo anterior, llegó la hora de entender con claridad qué es y cómo funciona un cuarto de guerra profesional y eficiente.

El war room se concibe como un equipo de especialistas de la comunicación política cuya función es la de desarrollar tácticas que ejecuten una estrategia de comunicación definida. Este equipo tiene objetivos duales en la ejecución de ese plan: por un lado, el positivo, creando tácticas efectivas que permitan transmitir de la mejor manera los mensajes del candidato o del gobierno; y por otro lado, el negativo, consistente en las tácticas de campañas de contraste en oposición a los contrincantes, además de la defensa de los ataques de éstos últimos y de hacer frente a las situaciones de crisis.

Debe ser un equipo debidamente seleccionado y establecido. Conviene, por muchas razones, quitarle ese halo que se le quiere poner, de grupo secreto del que no debe hablarse, para concebirlo como un instrumento de profesionales de la comunicación que actúan en auxilio del candidato o del gobernante.

CAPACIDAD DE REACCIÓN

Dé la caraUn war room no es un instrumento optativo en una campaña electoral o en un esquema de comunicación de gobierno: es obligatorio. Dicha característica reside, en ambos casos, en la necesidad de ejecutar una estrategia de campaña, a través de tácticas que sean coherentes con los mensajes que se busca transmitir; en la conveniencia de responder con eficiencia y prontitud los ataques de los opositores y críticos; y en el profesionalismo con el que deben enfrentarse las crisis, que siempre habrá en este tipo de procesos.

Por la importancia que tienen las funciones arriba descritas, se entiende con claridad que un war room debe existir desde el inicio de la campaña o de la gestión de una administración gubernamental. Es importante que el equipo esté integrado fundamentalmente por especialistas en comunicación política, con experiencia en manejo de crisis y con capacidad para la reacción inmediata. Entre éstos, se recomienda siempre contar con uno o varios consultores externos, que permitan contar con una visión más objetiva y fría a la hora de evaluar y tomar decisiones.

También debe integrarlo el responsable de comunicación social o vocero de la campaña o institución, pues éste es un canal importante de comunicación entre el war room y la persona o institución representada, por lo que tiene el cometido de conocer todas las aristas de la estrategia

Eventualmente, deben convocarse a las reuniones del cuarto de guerra a especialistas en temas de coyuntura, como pueden ser técnicos y abogados. El equipo base debe estar integrado por un grupo compacto —alrededor de cinco personas— y de preferencia evítese la tentación de modificar constantemente su integración.

Los miembros del cuarto de guerra deben contar con experiencia en comunicación política —una campaña electoral o la comunicación de gobierno no es para improvisados—. Es necesario que sus miembros entiendan la lógica de los medios de comunicación. Dado el avance de Internet y de las redes sociales, es preciso que también comprendan y sepan manejarse eficientemente en estos ambientes.

Interpretar encuestas y otros estudios de opinión pública es otra habilidad requerida para los integrantes del grupo. Además necesitan contar con capacidad para redactar discursos, mensajes y guiones de spots. Finalmente se espera que puedan mantener la objetividad a la hora de analizar el entorno sociopolítico.

CLARAS FUNCIONES

El war room tiene a su cargo diseñar las tácticas de comunicación que permitan ejecutar coherentemente la estrategia de campaña o de comunicación de gobierno aprobada. Esto incluye la definición de las líneas de discurso del candidato o gobernante, así como las de los comunicados de prensa, la elaboración de los guiones de los spots de radio y televisión y de cualquier tipo de propaganda, así como las líneas de mensaje a difundir en las redes sociales.

Los expertos evaluarán objetivamente a través de encuestas y focus groups el resultado real que se obtiene con la estrategia definida. Detectarán y aprovecharán las tendencias y oportunidades de comunicación que se presentan en el proceso, además de que generarán tácticas para aprovechar las debilidades de los contrincantes y desarrollarán soluciones para enfrentar las crisis de imagen que se presenten.

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