A falta de agua, pozos de bajo gasto

Los equipos de viento conocidos como “papalotes” ayudan a bombear el líquido para abastecer a los productores agropecuarios

La escasez de agua es una situación que se agudiza en las zonas áridas, en donde se vuelve cada vez más caro abastecerse del líquido y desplegar la infraestructura necesaria para hacerla llegar a la población.

Es por eso que el gobierno de San Luis Potosí consideró oportuno recurrir a un método tradicional que, si bien no produce agua en gran volumen, es suficiente para satisfacer las necesidades de productores agropecuarios, tanto para el consumo personal como para la producción en pequeña escala de hortalizas y crianza de animales de granja.

“PAPALOTES” PARA EL CAMPO

Fue a través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (Sedarh) que el estado de San Luis Potosí impulsó un programa de equipamiento de pozos de bajo gasto, denominados así por su escasa producción de agua, el cual inició en 2014 con un financiamiento de 7.3 millones de pesos (mdp).

El titular de la Sedarh, Héctor Rodríguez Castro, explica que “se realizó una primera campaña para establecer equipos de viento —normalmente conocidos como ‘papalotes’— en ocho municipios y 68 localidades del estado. Con lo anterior, en principio, se trataba de apoyar la actividad ganadera al beneficiar a 480 familias. El programa arrancó con la meta de dar atención a 30 mil cabezas de ganado”. Con la implementación de estos molinos de viento para la captación del recurso hídrico en zonas de alta vulnerabilidad, se garantiza el abasto para el abrevadero de ganado en épocas de sequía, así como el destinado al consumo doméstico.

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Héctor Rodríguez Castro / Foto: cortesía de SEDARH

Rodríguez Castro comenta que, gracias al éxito del programa, los pequeños productores de la región han incrementado su producción, no sólo de ganado, sino también han diversificado sus cultivos y en diferentes temporadas del año.

“El impacto social ha sido importante porque ahora se tiene la posibilidad de producir, en ciclos diferentes, productos distintos; por ejemplo, en el ciclo primavera- verano se siembra maíz, frijol, repollo, lechuga, jitomate y chile; y en el invierno se siembra calabaza, avena, cilantro, rábanos y cebollas”, destaca el funcionario.

RECUPERACIÓN DE INSTALACIONES

De acuerdo con el secretario de la Sedarh, para iniciar con las acciones del programa se realizó un censo para ubicar los pozos que estaban sin operar, ya sea porque el equipo de bombeo había sido robado o ya no estaba en condiciones de ser reparado. Una vez obtenido el diagnóstico se iniciaron los trabajos de equipamiento de pozos de bajo gasto.

“Se encontró que existía un aproximado de 200 pozos de agua sin operar, se planteó que fueran recuperados con equipos que no representaran altos costos de mantenimiento para los productores, en vista de que, generalmente, se trata de personas que no cuentan con recursos”, subraya Héctor Rodríguez.

Para obtener los fondos necesarios y operar el programa, la iniciativa fue presentada por la Sedarh ante la Comisión Nacional de Zonas Áridas (CNZA), junto con el diagnóstico del problema y la propuesta de solución.

“La iniciativa es del gobierno estatal y se cuenta con el apoyo del Gobierno Federal a través de la CNZA, la cual ha vigilado la operación del programa y, al ver sus beneficios en la zona, ahora está tratando de replicarla en los municipios que tienen problemas para llevar agua a sus habitantes. Esta solución es bastante práctica, ya que se trata de recuperar la producción en pozos que ya se habían considerado secos sin tener que construir infraestructura y traer agua desde fuentes más lejanas”, apunta.

VENTAJAS SIN DISPENDIO

Juan Carlos Garza Treviño, gerente de Ventas de GarzaMotor, empresa especializada en la instalación de pozos de bajo gasto, destaca la conveniencia de contar con este recurso: “Los gastos de mantenimiento son mínimos, los molinos necesitan sistemas de lubricación para evitar el desgaste y prolongar sus tiempos de mantenimiento, por lo que se utilizan sistemas de lubricación redundantes que permiten, si uno falla, que exista otro de respaldo que evite el desgaste de las piezas, además reduce el gasto en refacciones”.

Asimismo, detalla que no requiere instalación eléctrica o consumos de combustible, ya que la energía que los impulsa es producida por el viento, con un promedio de ocho horas diarias de trabajo constante de su hélice, que cuenta con 18 aspas soportada sobre baleros, lo cual le permite generar la fuerza suficiente para bombear el agua, aun con vientos ligeros.

Ejemplo en América Latina

Costos Accesibles, entre 25 y 28 mil pesos
No requiere instalaciones adicionales, como las eléctricas
Mantenimiento Mínimo, con amplios periodos de funcionamiento
Puede ser realizado por el productor, por lo que se reducen gastos operativos
No requiere herramienta especializada
Su vida útil se prolonga hasta por 20 años
Eficiencia Bombea hasta dos litros por segundo
El bombeo sólo se detiene cuando no hay viento
Para su instalación en zonas áridas de México se consideran 8 horas de viento por día
Funcionan de manera autónoma, no requieren operadores capacitados
Combustible  No usa, por lo que no hay gasto en energéticos ni consumo de
energía eléctrica

 

“Estamos convencidos de que ante un escenario de problemas por contaminación ambiental y un aumento excesivo en el costo del combustible, ahora es una decisión inteligente utilizar la fuerza del viento con un papalote”, resalta.

A su vez, el titular de la Sedarh reconoce que en el país se debe poner atención especial a las zonas áridas, sobre todo a los pequeños productores, quienes deben cubrir dos necesidades básicas: conseguir agua potable y agua de riego.

“Con los papalotes para bombear agua la extracción es permanente, la energía la provee el viento. La capacidad de estos equipos es de dos litros por segundo y es suficiente para atender las necesidades de los productores, quienes por lo general son personas que mantienen una producción muy baja, destinada prácticamente para el autoconsumo y el mantenimiento del equipo no representa gastos onerosos para ellos”, enfatiza Héctor Rodríguez.

Con respecto al impacto social, el funcionario declara que se trata de un esfuerzo para las familias más necesitadas, las cuales accedieron a tener capacitación para operar correctamente los equipos y son asesorados por especialistas, quienes les dan acompañamiento para mantener en buenas condiciones los papalotes.

“Con superficies pequeñas de cultivo no podemos medir el impacto en la economía del municipio o el estado, lo que podemos notar es que los beneficios a las familias que fueron dotadas con este tipo de equipos de bombeo han sido muy importantes para complementar su dieta y mejorar de manera sustancial su calidad de vida”, concluye.

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