Ayuda en la construcción de rellenos sanitarios

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Sandra HerreraEn México se producen alrededor de 137 mil 280 toneladas de desechos diariamente, entre peligrosos, de manejo especial y sólidos urbanos (RSO), y de esa cifra 94 mil 800 toneladas corresponden a éstos últimos. De acuerdo con el Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se recolecta 87 por ciento de los RSO, y de ese porcentaje, 64 por ciento se envía a 88 rellenos sanitarios y 21 sitios controlados, mientras que el resto a tiraderos a cielo abierto y sitios sin control.

Para mitigar este problema, en el Programa se plantea reducir en 1.5 por ciento los residuos sólidos urbanos enviados a tiraderos a cielo abierto, lo que significa controlar entre 186 mil y 213 mil toneladas anuales de desechos e incrementar la capacidad instalada para su disposición fi nal en rellenos sanitarios.

Sin embargo, aún falta infraestructura. “El tema de la basura está mal atendido en la mayoría de los municipios”, afirma Sandra Herrera, subsecretaria de Fomento y Normatividad Ambiental de la Semarnat,y agrega que esto responde a factores culturales —en muchas localidades la gente tiene la costumbre de quemar la basura en el traspatio de las casas—, además de que en algunos lugares ni siquiera se plantean la necesidad de la recolección.

“El problema se agrava porque está cambiando el tipo de residuos generados. Anteriormente la mayoría eran orgánicos (restos de comida) y se les reutilizaba para alimentar animales que estuvieran en el traspatio o como abono. Pero los patrones de consumo en las comunidades han cambiado y ahora se recurre a alimentos enlatados, refrescos y leche, que vienen en empaques, envases y embalajes que no tienen el mismo comportamiento de un residuo orgánico, pero se lesda el mismo tratamiento quemándolos”, explica la funcionaria.

Cuando se llega a recolectar la basura —continúa la entrevistada—, la mayoría de los municipios lo hace en tiraderos a cielo abierto; es decir, en algún lugar en donde por costumbre se han arrojado los desechos. Muchas veces puede ser algún socavón de minas de arena o de algún material pétreo que está en la superficie y va adquiriendo forma de olla, y las autoridades lo toman como el lugar natural para poner los desperdicios. Éstos se van acumulando y comienzan a generarse problemas de contaminación.

GENERAR MENOS, PRIMER PASO

TrailerPara Herrera, por una parte, hay falta de interés de algunas autoridades municipales en el tema y, por otra, desconocimiento de los problemas que puede acarrear la basura en el corto, mediano y largo plazos.

Urge —admite— un cambio de visión respecto al manejo de los desechos y ello no ocurre de la noche a la mañana. Las localidades deben visualizarse, ellas mismas, como menos generadoras de residuos, lo cual se da por medio de la separación de la basura, para que pueda ser canalizada al reciclaje.

La Semarnat, por medio del Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, ofrece apoyo financiero y técnico a los ayuntamientos para la construcción de rellenos sanitarios, principalmente, y para la compra de camiones recolectores de basura.

Cuellos de botellaDesde 2008 a 2010 han sido destinados 959.9 millones de pesos (mdp) a 386 municipios, mediante subsidios que van del millón de pesos para proyectos pequeños, hasta 40 mdp para “la obra más grande que hemos apoyado, que ha sido para el relleno sanitario intermunicipal de Guadalupe y la ciudad de Zacatecas, en Zacatecas. El Programa está destinado a respaldar proyectos particulares de cada localidad e intermunicipales, fundamentalmente de ayuntamientos pequeños y de escasos recursos económicos, aunque también se han visto favorecidos municipios grandes”, precisa la subsecretaria, quien añade que se tiene un año para ejercer el financiamiento una vez otorgado.

Para obtener el subsidio de la Semarnat, Herrera explica los pasos a seguir: la autoridad municipal tiene, primero, que solicitar el apoyo —siempre acompañada de la estatal— ante la Cámara de Diputados o ante la Secretaría. Lo siguiente es presentar un proyecto ejecutivo en el que se explique lo que se quiere hacer, porque la dependencia no puede otorgar el dinero sólo por buenas ideas, sino que se requiere de evaluaciones técnicas para comprobar que el proyecto es viable.

En el proyecto ejecutivo —puntualiza Sandra Herrera— se debe garantizar la propiedad del predio donde se pretende hacer el relleno sanitario. “Es ahí donde se atoran los ayuntamientos, porque muchas veces los terrenos tienen problemas agrarios. Otro problema es que los alcaldes piensan que un buen lugar para disponer de los residuos es un suelo de uso forestal y eso no puede ser porque se debe respetar la vocación del terreno”, advierte.

PepenadorEn el caso de municipios grandes, el proyecto ejecutivo también debe incluir en los planos de la obra, estudios de subsuelo. Esto se debe a que la zona donde estará el relleno puede ser de recarga del acuífero, tener depósitos subterráneos de agua o ser una zona sísmica, y ahí la Norma 083 no permite la construcción.

En estos estudios de subsuelo, también las autoridades del ayuntamiento se atoran; sin embargo, han buscado convenios con las universidades, para que les hagan ese tipo de análisis, comenta la subsecretaria.

Una vez cumplido este requisito, lo que sigue es elaborar un programa municipal de manejo de residuos, en el que la autoridad exponga su plan de gestión de los desechos. Aquí debe explicarse qué tipo de basura se genera en la localidad, en qué cantidad, cómo se haría la recolección y si hay algún tipo de residuos que pueda ser aprovechable antes de la disposición final.

Posteriormente, la Semarnat evalúa la factibilidad del proyecto y asigna el dinero, si es el caso. Éste se transfiere a través del estado, mediante un convenio, y el gobierno de la entidad a su vez lo canaliza al municipio.

Pero ahí no termina el apoyo de la dependencia. Si a lo largo del proceso de solicitud de subsidio la dependencia apoyó al municipio orientándolo en el cumplimiento de los pasos, una vez canalizado el recurso económico, la asesoría sigue hasta la conclusión de la obra.

Qué hacer con la basura es un gran problema para los municipios, sobre todo los pequeños; sin embargo, el Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, es una herramienta a considerar por ellos en la solución, al menos en cuanto a la disposición final de los desechos.

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