Bombas de agua solares.

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Varios municipios mexicanos enfrentan problemas para proveer agua potable a las comunidades más apartadas, ya que no cuentan con líneas eléctricas para echar a andar bombas convencionales, y las que hay están muy alejadas, además de que los costos de combustible y mantenimiento de los sistemas de bombeo son altos.

Jacob Totolhua_Diciembre 2013.jpgActualmente existen algunos que utilizan la energía solar, los cuales han probado ser soluciones económicas, confiables y duraderas. Jacob Totolhua, ingeniero de diseño de la empresa Alternativa Energética, explica que dichos aparatos ofrecen una mejor solvencia en comparación con otros métodos alternativos, como los que funcionan a partir de la energía del viento o mediante motores de diésel.

El representante de la firma explica que este tipo de dispositivos están conectados por medio de cables a paneles fotovoltaicos separados de las fuentes de agua, los cuales generan corriente directa. Los dispositivos se activan una vez que reciben la luz solar y se detienen en las noches, por lo que no es necesario instalar baterías de almacenamiento.

El tamaño de las bombas varía en función de las características del lugar donde se pretende instalarlas, por lo que pueden medir entre 1.20 y 1.50 metros de largo por 10 ó 20 centímetros de ancho. Para echar a andar las máquinas, se puede ocupar una celda con capacidad de 50 watts, o 30 módulos para producir 1,500 watts.

MEDIR EL TERRENO
Antes de instalar este tipo de tecnología se deben considerar varios factores, como el tipo de bomba más adecuado, pues existen dispositivos superficiales y sumergibles. Los primeros se colocan cerca de cuerpos de agua al aire libre, como ríos, lagos o represas, mientras que los otros se introducen en pozos profundos.

ara saber con exactitud qué sistema es el más apropiado, Jacob Totolhua recomienda hacer una evaluación del lugar donde se van a colocar, pues la capacidad de los equipos varía según la elevación del terreno por el que se tenga que transportar el agua.

Es decir, si se toma un punto de partida de nivel “cero”, como un río o un lago, habrá que medir a qué altura se encuentra la población respecto de la fuente, para así diseñar un sistema apropiado. En el caso de los pozos, es preciso conocer la profundidad.

Jacob Totolhua refiere que si la altura entre la fuente del agua y la comunidad es de cinco metros se pueden extraer aproximadamente 200 mil litros por día. Pero si la elevación es de 150 metros, sólo se pueden bombear 5 mil litros diariamente.

Si los niveles exceden esos límites, se pueden crear sistemas de rebombeo que consisten en llevar el agua a un punto intermedio de almacenamiento y ahí colocar otro aparato que lleve el recurso hasta la comunidad.

TRABAJO LIMPIO
Bomba de agua_Diciembre2013Una de las virtudes más importantes de las bombas solares es que no dependen de la energía que provee la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ni tampoco requieren de mantenimiento mayor. Jacob Totolhua explica que el único cuidado que se debe procurar es limpiar los paneles fotovoltaicos una vez al mes, “una tarea que puede desempeñar cualquier persona y no necesariamente un experto”, apunta.

La tecnología tiene una vida útil de 10 años, siempre y cuando se instale en un área en la que no se concentre lodo ni otros materiales que pudieran afectar su rendimiento. Las celdas solares pueden trabajar eficientemente hasta por 25 años, aunque eso no significa que dejarán de funcionar cuando se cumpla dicho periodo, sin embargo, trabajarán al 80 por ciento de su capacidad.

Otra ventaja es que no se requiere de personal especializado para operar las bombas. Cada aparato cuenta con un sensor de nivel que identifica si el contenedor donde se capta el agua está lleno o si la fuente está vacía. En ambos casos los dispositivos dejan de funcionar automáticamente para evitar cualquier falla.

Un ejemplo exitoso del uso de este tipo de soluciones es el sistema instalado en el municipio de Peñamiller, Querétaro, el cual tiene una capacidad para extraer 20 mil litros por día.

Jacob Totolhua detalla que gracias a la tecnología solar, 78 habitantes de la comunidad de Tequesquite, de dicho municipio, gozan del recurso que, de otra manera, no podrían aprovechar pues el pozo más cercano se encuentra a 5 kilómetros de distancia.

POCA INVERSIÓN
El financiamiento para el desarrollo y la instalación de la solución costó 427 mil pesos. Esa cifra es mucho menor a los 700 mil pesos que se requerían para construir la infraestructura eléctrica necesaria para poner a funcionar bombas convencionales, además de los costos de instalación y de operación.

En cuanto a los requerimientos técnicos que los ayuntamientos deben cubrir para aplicar estas soluciones en sus comunidades, Jacob Totolhua aclara que no existe ninguna restricción salvo estar completamente desconectados de la red de CFE.

El especialista comenta que existen algunos municipios que ya disponen de bombas tradicionales pero que desean adoptar tecnologías solares, sin embargo aclara que esa idea es poco rentable, ya que los dispositivos con los que cuentan no están diseñados para trabajar con paneles fotovoltaicos, por lo que habría que realizar varias modificaciones cuyo costo hace de la transformación algo inviable.

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