City manager un cargo novedoso

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Edgar Ramírez de la Cruz.
FOTO: ROSALÍA MORALES

Pensar en un funcionario público que no tenga compromisos políticos, que no se preocupe de la próxima elección y que tome decisiones amparado en argumentos técnicos y de eficiencia administrativa pareciera una idea imposible, pero tal vez no lo es tanto.

Desde hace años, académicos, organizaciones como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), legisladores y hasta funcionarios locales han sugerido introducir la figura del administrador municipal a nuestro país, a semejanza de los city manager de Estados Unidos, Canadá y otras partes del mundo, que se han distinguido por su buen desempeño.

¿Qué es un administrador municipal? Edgar Ramírez de la Cruz, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), lo define de este modo: “Es un funcionario que se encarga de la parte técnica y operativa del gobierno local, esto es de la gestión diaria, alguien que se enfoca en darle seguimiento y continuidad a las políticas públicas”. Su permanencia puede trascender a los cambios de gobierno, lo que garantiza una visión de largo plazo.

Marcos Reyes Santos.
Foto: CORTESÍA DE COLEF

El city manager no es un jefe de gabinete, tampoco es el secretario del ayuntamiento ni un jefe de departamento, es un profesional contratado especialmente para asumir funciones ejecutivas delegadas por el alcalde. De esta forma, el mandatario se concentra en los aspectos políticos, tales como llegar a acuerdos de alto nivel con los gobiernos estatales o el Gobierno Federal y los poderes Legislativo y Judicial, agrega Marcos Reyes Santos, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Visto metafóricamente, un funcionario de este tipo es como “el director de orquesta que pone a tono a sus músicos”, para alinear las actividades de cada área de gobierno al plan de desarrollo local, refiere por su parte, Francisco del VillarVillalón, gerente municipal de Texcoco, Estado de México.

TIJUANA, PIONERO

México no es totalmente ajeno al tema. Tijuana, Baja California, es el primer municipio del país en haber sometido a prueba la figura del city manager. El primer antecedente data de 1995, con la fundación de una Coordinación de Direcciones.

Francisco del Villar Villalón. Foto: CORTESÍA DEL MUNICIPIO DE TEXCOCO

Pero fue en 2002, cuando el entonces presidente municipal, Jesús González Reyes, modificó el Reglamento de la Administración Pública del Ayuntamiento para crear el puesto de administrador municipal. Dicho cargo fue borrado en el periodo de Jorge Hank Rhon, pero restaurado en el trienio 2007-2010, con el alcalde panista Jorge Ramos Hernández. Sin embargo, en el periodo actual, esta figura volvió a desaparecer del organigrama. Hoy día, el cargo que más se le parece es la Gerencia Municipal de Texcoco.

Manuel Guevara Morales, quien se desempeñó como administrador municipal de Tijuana en el trienio pasado, recuerda que sus atribuciones se enfocaban al área financiera, así como a la formulación de los programas y proyectos del gobierno.

Bajo su responsabilidad se coordinaban el Plan Municipal de Gobierno, la evaluación de resultados, las propuestas de nuevos proyectos, así como el apoyo a los secretarios, directores y delegados municipales para impulsar sus proyectos de desarrollo social y urbano mediante el establecimiento de acciones, metas, tiempos y presupuesto. Guevara Morales resume que sus funciones eran “básicamente todas las acciones de apoyo al Presidente Municipal”.

No obstante que desapareció el cargo de administrador, su rastro no se perdió del todo. Las facultades se distribuyeron entre el Jefe de Gabinete y el Instituto Metropolitano de Planeación, el cual lidera el desarrollo urbano —en coordinación con los municipios de Mexicali y Rosarito— en un horizonte de 20 años. Dicho Instituto lo encabeza precisamente Guevara Morales.

city-manager.cuadroPROTAGONISMO INCÓMODO

Lo que refleja la “trayectoria incierta” que ha vivido la adaptación del city manager en Tijuana es una incomprensión sobre la utilidad de esta figura, así como una indefinición sobre sus funciones y su marco jurídico, lo cual se explica por el protagonismo de los alcaldes en turno, considera Marcos Reyes, y resume la situación con esta frase: “El presidencialismo municipal es muy fuerte”.

Por unanimidad, los expertos opinaron que sería muy deseable aplicar la figura del administrador municipal en México, sobre todo en las grandes metrópolis, porque existen decisiones técnicas en materia de agua y saneamiento, catastro y urbanización que no se pueden quedar en manos de la política. Para lo anterior, se requiere primero que los ayuntamientos adapten su marco legal y que la clase política respete su calidad institucional.

Manuel Guevara reconoce que, en el caso de Tijuana, el nombramiento sólo estaba sustentado en el reglamento municipal, por lo que habría sido benéfico que se hubiera llevado a las leyes estatales para garantizar su permanencia. Sin embargo, coincide con Marcos Reyes al considerar que no todos los municipios estarían habilitados para instaurar un administrador o un gerente municipal, por las disparidades presupuestales y materiales entre los gobiernos locales.

El esquema del administrador en Estados Unidos —donde se instauró hace 100 años— ha ayudado a combatir el cliente- lismo, el amiguismo y las recompensas para los benefactores de las campañas políticas, comenta Edgar Ramírez. Además, los city managers son políticos de bajo perfil, que no hacen activismo fuera del ayuntamiento, pero que sí concilian las opiniones en los cabildos.

city-manager.fwLa experiencia de Tijuana trajo varios resultados, como un mejor sistema de recolección y disposición final de basura, un programa de repavimentación y acciones de seguridad pública. Pero esto se pudo lograr con un bagaje de varios años de esfuerzos encaminados a la eficiencia administrativa. Como dice Francisco del Villar, nada de esto funciona con “improvisación porque se requiere una etapa de reingeniería de la administración pública”.

2 Comments

  1. Interesante la figura, nomas que en el caso de por ejemplo Arne Aus Den Ruthen si que tiene intereses y compromisos politicos con el partido que gobierna la demarcación que gestiona. Por otro lado, sirve una figura de esats características pero ya basta de implementación de anglisismos no necesarios en nuestra lengua. Estamos en México ¡Coño! ¿Qué tal “oficial ejecutivo” o “comisionado”, “jefe ejecutivo” para eso el castellano tiene muchas formas de nombrar las cosas.

  2. Julio Cesar says:

    El CITY MANAGER de la Delegación Miguel Hidalgo se hace llamar autoridad, corríjanme si digo una mentira, pero en que legislación se encuentra ese cargo para que se pueda llamar autoridad hacia un ciudadano, puede ser un servidor público con facultades al interior de la delegación, incluso con autoridad hacia un grupo de subordinados propios de la delegación, pero ante un ciudadano para llamarse autoridad, es porque alguna ley le da esa facultad, en el caso del CITY MANAGER, esa ordenamiento legal no existe.

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