CKD desarrollo local con apoyo de Afores

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Juan Luis Flores, José Manuel Fortes y Francisco IbáñezHasta hace aproximadamente cinco años, las aportaciones que hacían los trabajadores a las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) crecían apenas por arriba de la inflación, es decir, no reportaban rendimientos superiores a 4 por ciento. Esa situación cambió a partir de 2008 con la entrada en vigor de un nuevo instrumento financiero en el que las Afores podían invertir con retornos de hasta 15 por ciento: se trata de los Certificados de Capital de Desarrollo (CKDs, por sus siglas en inglés).

Los CKDs son títulos negociables dentro de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) que permiten captar recursos de las Afores para invertir en proyectos productivos, principalmente en sectores con un alto potencial de crecimiento a largo plazo, como el de infraestructura, desarrollos inmobiliarios, minería y generación de tecnología, y por lo tanto, redundan en mayores retribuciones para los trabajadores al momento de su retiro.

Antes de la puesta en marcha de estos certificados, las Afores solamente podían invertir en títulos de gobierno, como los Certificados de la Tesorería (Cetes) que si bien son instrumentos seguros, ofrecen rendimientos de entre 3 y 4 por ciento anual. Para poder acceder a mayores ganancias, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) les permitió participar en instrumentos estructurados con características similares de protección, pero con mejor rendimiento, como los CKDs, los Fideicomisos de Bienes Raíces (Fibras) y algunas acciones específicas dentro de la BMV.

“El dinero que estás generando para tu retiro todos los meses va a una Afore, para que a cierta edad te puedas retirar y vivir dignamente, porque va a llegar un momento donde no serás productivo. Ese dinero se tiene que invertir de tal manera que crezca y al mismo tiempo esté protegido. Lo último que quieres es que tu dinero se invierta en cualquier cosa y se pierda”, explica Juan Luis Flores, director de Finanzas de Marhnos, una firma enfocada en el desarrollo de proyectos inmobiliarios, industriales y de infraestructura.

Los rendimientos son variables y por lo general dependen de cada proyecto, sin embargo, éstos pueden superar el 10 por ciento. Al mismo tiempo, los CKDs permiten diversificar las inversiones y generar empleos, ya que los proyectos que reciben la inversión demandan una gran cantidad de mano de obra. Cifras de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) reportan que de 2008 a la fecha se han emitido 18 CKDs con un valor total de 43 mil 804 millones de pesos (mdp), en los cuales participan 12 administradoras de fondos para el retiro.

PROCESO MINUCIOSO

InversionesPara que se pueda emitir un CKD tiene que haber una empresa con necesidad de financiamiento para echar a andar un nuevo proyecto. Esta empresa destina recursos a un fideicomiso que emite los certificados de capital de desarrollo a través de la BMV, donde se ponen a disposición del gran público inversionista —principalmente Afores— a cambio de recibir utilidades en un tiempo establecido. De esta manera la empresa recibe el financiamiento que necesita para el proyecto y los trabajadores inscritos en las Afores obtienen ganancias competitivas al momento de su retiro.

José Manuel Fortes, director de Infraestructura de Marhnos, explica que las firmas que deseen emitir un instrumento de este tipo deben someterse a un proceso minucioso de certificación mediante el cual la CNBV y la BMV investigan los antecedentes de la compañía, el tipo de proyectos que han desarrollado y cómo ha sido su desempeño en el manejo de recursos públicos. Con base en ello se determina si son elegibles para emitir CKDs.

Francisco Ibáñez, socio líder de Infraestructura, Servicios Públicos y Gobierno de la firma consultora PricewaterhouseCoopers (PwC), coincide en señalar que el proceso para estructurar un CKD es largo y laborioso —los primeros certificados tardaron cerca de dos años en emitirse—; sin embargo, ofrecen a las Afores una buena oportunidad para invertir en proyectos que garantizan retornos de inversión seguros y razonables, aún en contextos difíciles para la economía.

“Es bastante seguro (invertir en CKDs) en la medida en que los proyectos estén bien preparados y tengan sustento económico”, aclara.

IMPACTO LOCAL

A decir de José Manuel Fortes, este modelo de financiamiento acarrea beneficios a los gobiernos municipales, ya que si bien los proyectos en los que se invierte el dinero de las Afores provienen de los estados y la Federación, las obras que se construyen impactan de manera regional en las comunidades. Es el caso de Marhnos, que en diciembre de 2010 emitió un CKD para invertir en obras de infraestructura, como la construcción del Hospital Regional de Tlalnepantla, del Instituto de Seguridad Social del Estado de México (ISSEM).

“En este CKD se acordó con las Afores un claro enfoque de nicho, por lo tanto Marhnos va a invertir sólo en tres sectores de infraestructura: ambiental, que son todos los proyectos que tengan que ver con plantas de tratamiento de aguas, gestión de agua potable, desechos sólidos, etcétera. El segundo es proyectos de edificación donde puede haber desde hospitales, universidades, escuelas y demás; y el tercer sector implica todo lo que tiene que ver con comunicación vial terrestre, es decir, carreteras, estacionamientos, puentes internacionales, etcétera”, explica.

Por su parte, Francisco Ibáñez asegura que a pesar de las ventajas de invertir en este tipo de instrumentos bursátiles, hacen falta más proyectos que atraigan el interés de las Afores.

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