Cómo ser una localidad exportadora

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Javier JussepeNi en sueños imaginaron ser exportadores y abastecedores de tomate rojo gourmet de supermercados de Canadá y de Estados Unidos, ni tampoco pensaron que siendo productores indígenas mayos del municipio de Cajeme, Sonora, se convertirían en la base de una cadena de suministro de 1 millón de cajas de tomate al año, en la que participan agricultores de nueve estados del país. Manuel Cázares, quien actualmente es presidente del Sistema Producto Nacional Tomate Rojo, admite que sin las políticas de fomento al exportador, como las formuladas por ProMéxico, habría sido muy difícil lograrlo porque “cuesta mucho dinero”.

El caso de los tomateros de Cajeme es una muestra de cómo las buenas ideas llegan a conjuntarse. Por una parte, un grupo de productores encabezados por Manuel Cázares, un indio mayo de Sonora, tuvo la inquietud de mejorar la comercialización del jitomate. Por otro lado, funcionarios de ProMéxico —organismo de gobierno que promueve las exportaciones en los mercados mundiales— buscan, permanentemente, productores nacionales con capacidad de vender productos de calidad al exterior.

Sin embargo, entre los dos agentes involucrados hace falta una institución de apoyo que pueda servir de vínculo. Javier Jussepe, director de Agronegocios de ProMéxico, refiere que los gobiernos municipales son uno de esos coadyuvantes, a quienes se les convoca a participar todos los años en el programa Servicios ProMéxico.

Las instituciones de apoyo también pueden ser gobiernos estatales u organismos empresariales que, en su calidad de colaboradores, tienen a su cargo la identificación de proyectos de exportación en sus respectivas demarcaciones, así como promover su óptimo desempeño.

Pero una condición necesaria es que los proyectos demuestren la factibilidad de incrementar las exportaciones mexicanas, diversificar mercados e incorporar nuevas empresas a los mercados internacionales, ya sea de productos agrícolas frescos o procesados, así como industriales.

APOYO FINANCIERO Y TÉCNICO

De los ganadoresEntre los beneficios para los exportadores se encuentran financiamiento, orientación, capacitación y asesoría en general. La participación de una institución de apoyo es básica, porque además de aportar un respaldo institucional para los exportadores, también debe contribuir con una parte del financiamiento.

En el caso de los tomateros de Cajeme, los productores recibieron asesoría de Pro- México para mejorar la sanidad e inocui dad del jitomate, así como capacitación para dejar de usar químicos prohibidos en alimentos, como el bromuro de metilo. El desarrollo del programa de capacitación técnica en campo costó 2 millones de pesos (mdp), aportación que se complementó con recursos del gobierno local y de los mismos agricultores.

Adicionalmente se les apoyó con un estudio de mercado que los llevó a tener un análisis prospectivo sobre las variedades de tomate que exportarían con los mejores precios. Fue ahí cuando se decidió que cultivarían el jitomate gourmet, bola en racimo, el cherry, beef, campari, uva y roma, recuerda Javier Jussepe.

Como resultado de estas gestiones, los más de 42 ejidatarios de la comunidad indígena de los mayos se dieron cuenta de que encontraron un tesoro en el cual trabajar, al generarse 1 millón 600 mil jornales y una nómina de 160 mdp, agrega Cázares.

LA TAREA DEL COLABORADOR

GruaPropuestas de exportación como la de Cajeme son candidatas a recibir el apoyo de ProMéxico, con la ayuda de colaboradores como los gobiernos municipales; sin embargo, Juseppe asegura que “es muy poco frecuente” que se acerquen los alcaldes a impulsar un proyecto, lo que abre una ventana de oportunidad para esas administraciones y sus potenciales exportadores.

Todos los años, el organismo público ofrece instrumentos de respaldo a empresarios que tengan potencial de exportar, ya sea dándoles el apoyo directo, o en colaboración con las instituciones públicas o privadas que tienen contacto con ellos.

En la parte financiera sólo se otorga un máximo de 150 mil pesos por beneficiario sin exceder la cantidad total de 2 mdp. Como en todo proyecto, la institución de apoyo, junto con los beneficiarios, deberá cubrir al menos 50 por ciento de los recursos que se necesiten para llevar a cabo el plan.

Las aportaciones del Gobierno Federal se entregan a los ganadores de la siguiente manera: 40 por ciento de los recursos se da después de que la institución de apoyo y ProMéxico firmen el Convenio de Colaboración, es decir, para iniciar la propuesta; 30 por ciento se entrega contra la comprobación del ejercicio del primer pago, y el 30 por ciento restante se otorga en cuanto se notifique, con documentos, que ya se ejerció la segunda aportación.

Los recursos pueden recibirse de forma anticipada, para lo que se necesitará una fianza, aunque si la institución colaboradora así lo decide, puede pedirla como reembolso, lo que no requerirá de fianza.

ASESORÍA ESPECIALIZADA

ContenedoresProMéxico también ofrece servicios “con tarifa” y “con apoyo”. Dentro del primer tipo estaría un estudio de mercado; en tanto que en el segundo caso podría ser información detallada de los productos que más se requieren en cada país, el nombre de los compradores, la cantidad de mercancía que adquirirían y el periodo durante el que la necesitarían.

Otros de los servicios “con apoyo” son el financiamiento de boletos de avión para los exportadores, préstamo de las oficinas de ProMéxico en el exterior, apoyos para exhibir producto en ferias internacionales, entre otras cosas más. Regularmente, la convocatoria de Servicios ProMéxico se lanza en el primer bimestre del año.

El respaldo que recibieron los productores de Cajeme en materia de comercio exterior fue sólo la semilla de algo más grande, ya que no sólo lograron vender jitomate en Canadá y Estados Unidos, sino que además se convirtieron en una fuerte cadena de suministro al constituir, el año pasado, el Sistema Producto Nacional Tomate Rojo, en el que ya intervienen autoridades federales, estatales y municipales.

Este esfuerzo requirió mejorar el sistema logístico de exportación, además de complementar la oferta de tomate con productores de Baja California, Chiapas, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Puebla, Sinaloa y San Luis Potosí, para garantizar suficiente proveeduría durante las 52 semanas del año.

La cosecha de frutos está a la vista. En 2011 comenzó la exportación a la cadena canadiense Metro y se busca comercializar el producto con Walmart, Costco, Sunfed y VillageFarm. Javier Jussepe informa que, asimismo, se trabaja en la fase final para el registro de la marca del producto y del logotipo, sin olvidar el respaldo para visitar posibles clientes en el extranjero.

Al hacer un balance sobre todo el proceso, Manuel Cázares refiere que el proyecto fue el camino que unió a los toma- teros de Cajeme con agricultores de otros ocho estados del país, y sobre todo con sus rivales, los indígenas yakis, también de Sonora, porque sólo sumando la producción de todos ellos lograron una proveeduría de 1 millón de cajas al año.

OTROS EJEMPLOS

Existen otras historias de exportadores que, con el impulso de ProMéxico y de las instituciones colaboradoras, lograron llevar sus productos a otros países. Por ejemplo, la Secretaría de Desarrollo Económico de Michoacán ganó apoyos para el proyecto “Cexporta Michoacán, desarrollo y comercialización de alimentos procesados, bebidas, salud y belleza del Estado de Michoacán”.

Asimismo, la Secretaría de Economía de Oaxaca obtuvo recursos de ProMéxico para el proyecto “Exportación de mezcal de Oaxaca al estado de California, Estados Unidos”. Mientras que en el sector privado, la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino también obtuvo respaldo para el proyecto “Consolidación y diversificación de mercados internacionales de carne de bovino mexicana”, entre otras propuestas más.

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