Contralores ciudadanos vigilan el municipio

Munecos de coloresLos modelos burocráticos weberianos que caracterizaron la toma de decisiones en la administración pública del siglo pasado han demostrado su falta de capacidad para hacer frente a los nuevos retos demandados por la ciudadanía, poniendo en entredicho la calidad de las decisiones públicas tomadas vertical y unilateralmente, mismas que no representan ya la legitimidad de los diversos grupos que conforman las sociedades modernas.

A raíz de esta falta de legitimidad, nuevos modelos de administración pública han emergido para mejorar la calidad de las acciones del gobierno, ya sea descentralizando funciones y servicios, haciendo más horizontal la toma de decisiones o introduciendo nuevas formas de pesos y contrapesos al ejercicio de las funciones del gobierno, que permitan un uso racional de los recursos públicos.

Es bajo estos nuevos modelos que la ciudadanía ha buscado distintas vías de participación que le permitan vigilar el uso adecuado de los recursos públicos de entidades nacionales y subnacionales, inmersas muchas veces en procesos de adquisición de bienes y servicios públicos que dejan ventanas abiertas a la discrecionalidad y, con ello, a espacios para la corrupción.

Con el fin de hacer frente a los desafíos antes descritos y considerando nuevas corrientes de la administración pública, el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, aprobó a principios de 2011 modificaciones al Reglamento de Adquisiciones, Arrendamientos y Contratación de Servicios, donde se destaca la incorporación de contralores ciudadanos al Comité de Adquisiciones, que antes estaba formado solamente por funcionarios públicos de la administración, así como por algunos regidores y síndicos. El otro hecho relevante es que la administración haya cedido a la ciudadanía la elección de dichos contralores.

Esta nueva figura surge de la sociedad, pues son los ciudadanos sampetrinos que forman parte de la red de mesas directivas de las colonias, quienes votan por los que consideran más aptos para asumir la función de contralor. En números redondos, San Pedro Garza García tiene 240 colonias, 180 de las cuales tienen una organización vecinal a través de mesas directivas constituidas de manera democrática por los mismos habitantes, lo que significa que 75 por ciento de las colonias del municipio están organizadas democráticamente.

Por esa razón, y para evitar que la ciudadanización del área de las adquisiciones se hiciera bajo el recurrido esquema de la designación por parte de la autoridad municipal, de personas que terminan por justificar la actuación del gobierno para no meterse en líos, el ayuntamiento apostó por empoderar a su comunidad dejándole la responsabilidad de tomar esa decisión en aras de fomentar la transparencia y la participación de la sociedad.

CLARIDAD Y CAPACITACIÓN

El proceso está esquematizado de la siguiente manera. El presidente municipal emite una convocatoria pública invitando a todos los ciudadanos sampetrinos que quieran participar como contralores ciudadanos de las adquisiciones, a que se inscriban siempre que reúnan los requisitos que el reglamento establece.

El municipio se divide en seis sectores, cada uno integrado por un promedio de 30 colonias con mesas directivas constituidas de manera democrática por el voto de los vecinos. Así, los ciudadanos inscritos como aspirantes compiten por un espacio en el sector en el que viven.

En asambleas programadas en fecha, hora y lugar determinados, los presidentes de mesas directivas de cada sector escuchan a los aspirantes a contralores y por medio de una votación secreta, en la que depositan su voto en una urna transparente y a la vista de todos los vecinos, elijen de manera democrática quién será el contralor ciudadano de ese sector. Los seis que son electos en cada sector forman parte del Comité de Adquisiciones.

Posteriormente, por medio de la Cátedra Administración Pública, Gobierno y Ciudadanos de la EGAP Gobierno y Política Pública del Tecnológico de Monterrey (ITESM), se diseñó un programa de capacitación con el fin de que los contralores ciudadanos obtengan el conocimiento y las herramientas necesarias para ejercer sus nuevas funciones con profesionalismo, y que tengan también la oportunidad y facultad de presenciar y emitir opiniones respecto a todos los procesos adquisitivos municipales, vigilando que los procedimientos se rijan por los principios de legalidad, simplificación, economía, transparencia, honestidad e imparcialidad.

Una primera parte del curso está dedicada a revisar los principios teóricos sobre los que descansa la función de la sociedad civil y la participación ciudadana.

Posteriormente, el programa se centra en analizar a fondo los diversos lineamientos legales que rigen el actuar del municipio, sus competencias y lo referente específicamente a la normativa de adquisiciones, haciendo hincapié en el análisis de experiencias exitosas en materia de compras gubernamentales.

Una vez capacitados, los seis contralores ciudadanos comenzaron sus funciones, actuando desde la revisión de las bases para el lanzamiento de las licitaciones, hasta el análisis de los proveedores, la calidad de los productos adquiridos y los servicios contratados, así como sus precios y garantías.

Las compras realizadas por los ayuntamientos son muy diversas, desde consumibles para las oficinas públicas, pasando por infraestructura urbana como postes para iluminación, hasta chalecos antibalas, armas de fuego y patrullas de policía y tránsito.

“Entre mis primeras aportaciones al Comité de Adquisiciones estuvo la participación en el cambio de especificaciones en uniformes del personal de policía y tránsito, mejorando la calidad y logrando una baja de 15 por ciento en el precio”, menciona uno de los contralores ciudadanos.

Además, el Comité no estaba acostumbrado a preguntas difíciles de parte de nadie, y eso ha fortalecido la calidad de las decisiones.

Entre los principales retos para mejorar el desempeño del Comité de Adquisiciones, de acuerdo con los propios contralores, están:

• Construir bases de datos para la toma de decisiones.

• Asegurar que se tenga a tiempo la información técnica de las propuestas de compras para analizarlas de una manera profesional.

• Optimizar los tiempos dedicados en las sesiones y evitar protagonismos.

• Asegurar la asistencia de los miembros del Comité de Adquisiciones y desincentivar el envío de representantes.

• Evitar caer en decisiones de último momento, en las que se argumenta que el vencimiento del contrato está próximo y hay que autorizarlo.

• Fortalecer la cultura de planeación de peticiones de compras por parte de los usuarios.

De esta manera, dicha figura ha venido a ser un impulso hacia una mejor toma de decisiones dentro del Comité de Adquisiciones del municipio de San Pedro Garza García, permitiendo el empoderamiento de la ciudadanía en situaciones torales, logrando tratos comerciales transparentes, ahorros en las compras y una mejora en la calidad de la provisión de servicios públicos, así como un cambio de mentalidad en los funcionarios públicos, al saberse vigilados directamente por ciudadanos empoderados, miembros de una sociedad organizada.

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