Desarrollo rural con sustentabilidad forestal

Juan TorresLa mayor parte de la gente, cuando oye hablar de ProÁrbol, se imagina que sólo se trata de plantar árboles, pero el principal reto de este programa es llegar al desarrollo forestal sustentable, asegura el director general de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Juan Manuel Torres Rojo. El organismo desarrolla, favorece e impulsa las actividades productivas, de conservación y de restauración forestales; participa en la formulación de los planes y programas, así como en la aplicación de la política de desarrollo forestal sustentable.

Como parte de esas responsabilidades, la Conafor cuenta con ProÁrbol: “El principal programa federal de apoyo al sector forestal que en un solo esquema ordena el otorgamiento de estímulos a propietarios de terrenos para realizar acciones encaminadas a proteger, conservar, restaurar y aprovechar de manera sustentable los recursos en bosques, selvas y zonas áridas de México”, destaca Torres Rojo.

El directivo indica en entrevista que para hacer efectivos los aspectos que cubre ProÁrbol —que puedan ser aterrizados en localidades— y para que las comunidades se incorporen realmente a la actividad forestal, el organismo requiere de un trabajo de campo. Pero, aclara: “No somos operadores, la tarea se la encargamos a asesores técnicos o a organismos institucionales que puedan hacer este trabajo porque sólo somos gestores. Nada más brindamos los apoyos con el interés de generar esa capacidad de gestión a nivel local, y por eso desde hace año y medio tratamos de trabajar con los municipios”.

PARA TIERRAS ACREDITADAS

PlantandoLa mayor parte de los apoyos de ProÁrbol se otorgan a beneficiarios cuya propiedad está acreditada, ya que las aportaciones están referidas a la protección forestal del suelo de ejidos y comunidades.

Una restricción, explica Torres Rojo, es que si los apoyos son para una institución, se deben concentrar en áreas rurales. “No podemos brindarlos para zonas urbanas, sino a beneficiarios que acreditan cierta propiedad.”

Desde 2010 se ha tratado de fortalecer un esquema de generación de capacidades, pero reconoce que no se tiene gente en campo dedicada a elaborar proyectos específicos porque la Conaforno es un organismo operativo. “Los solicitantes nos entregan un proyecto, lo evaluamos, lo identificamos a ciertas normas o criterios de apelación y sobre eso asignamos los estímulos.

Cuando nos metemos de lleno a un proyecto es porque se trata de un planteamiento bien apoyado, bien focalizado.”

De otra forma, los apoyos aislados tienen que generarlos los asesores técnicos, que son quienes elaboran los proyectos, y la Conafor los apoya. “Hemos ido fortaleciendo una estrategia operativa para que los asesores de los proyectos persigan un objetivo menos personal, que obedezcan a un bien social (…) Que permitan la generación de capacidades”, comenta.

TRABAJO CON MUNICIPIOS

La Conafor brinda incentivos a los municipios, a los que por lo general trata de agrupar para que generen su departamento forestal y desarrollen la capacidad de identificar cuáles son las áreas de interés en su suelo. Pero, aclara, es una labor que tiene que venir del asesor técnico dedicado a dicho municipio o municipios. ProÁrbol les ayuda para que mantengan un proyecto de inicio, que genere los planes de ayuda a la alcaldía y los proyectos comunitarios.

Una de las mayores preocupaciones de Conafor respecto a ProÁrbol, es homologar toda la asistencia técnica que existe para que pueda generar esos proyectos y certifi car a cada uno de los asesores técnicos participantes.

El programa aglutina otros ocho esquemas de Conafor —que surgieron hace 14 años, y que desde hace cuatro forman parte de uno solo—, en el marco de una política pública integrada para conservar, restaurar y proteger bosques y selvas, bajo una estrategia transparente de evaluación y de selección en la que intervienen los gobiernos de los estados, los principales agentes del sector forestal, el sector rural y los municipios también.

ENTRE VARIOS ES MEJOR

Sobre la manera de obtener los apoyos de ProÁrbol, Torres Rojo explica que lo más recomendable es crear un fondo concurrente. “Se unen dos o tres municipios, creamos un fideicomiso, y de ese fideicomiso aportamos una cantidad de dinero (Conafor), el gobierno estatal otra y, en el mejor de los casos, el municipio una más. Así ya tenemos un ‘fondo-semilla’ para empezar a generar estas capacidades y nos comprometemos a que en uno o dos años seguiremos aportando a ese fondo mientras esas capacidades se generen.

“No es sólo la aportación inicial, sino irlos capacitando en el proceso. Ésta es la estrategia de fondos concurrentes, para la cual nosotros tenemos un presupuesto específico.”

Cuando los municipios se organizan y forman un órgano público descentralizado (OPD), la Conafor puede transmitirles fondos para que empiecen a generar sus capacidades. De esta forma, los ayuntamientos establecen un “cuerpo forestal” que puede atraer proyectos de acuerdo con lo que más les convenga.

Además, se pueden transferir fondos para crear capacidades de protección contra incendios, de equipamiento y cursos de capacitación para la gente que las propias autoridades agrupen. Todo lo anterior con el objetivo de que los proyectos sean autosustentables hacia futuro.

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